Quienes beben té con regularidad tienen cerebros más sanos, según revela una investigación

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Quienes beben té con regularidad tienen regiones cerebrales mejor organizadas, algo asociado a una función cognitiva saludable, en comparación con quienes no beben té, según una nueva investigación.

«Nuestros resultados ofrecen la primera evidencia de la contribución positiva del consumo de té a la estructura cerebral, y sugieren que beber té con regularidad tiene un efecto protector frente al deterioro relacionado con la edad en la organización cerebral», explica Feng Lei, profesor adjunto del departamento de medicina psicológica de la Facultad de Medicina Yong Loo Lin de la Universidad Nacional de Singapur.

Estudios anteriores han demostrado que el consumo de té es beneficioso para la salud humana, y sus efectos positivos incluyen la mejora del estado de ánimo y la prevención de enfermedades cardiovasculares. De hecho, los resultados de un estudio longitudinal de 2017 dirigido por Feng demostraron que el consumo diario de té puede reducir en un 50 % el riesgo de deterioro cognitivo en personas mayores.

Tras este descubrimiento, Feng y su equipo exploraron más a fondo el efecto directo del té sobre las redes cerebrales.

El equipo de investigación reclutó a 36 adultos de 60 años o más, y recopiló datos sobre su salud, estilo de vida y bienestar psicológico. Los participantes mayores también debieron someterse a pruebas neuropsicológicas y a imágenes por resonancia magnética (RM). Los investigadores llevaron a cabo el estudio entre 2015 y 2018.

Tras analizar el rendimiento cognitivo y los resultados de las imágenes de los participantes, el equipo de investigación descubrió que las personas que consumían té verde, té oolong o té negro al menos cuatro veces por semana durante unos 25 años tenían regiones cerebrales interconectadas de una manera más eficiente.

Image: Aging

«Tomemos como ejemplo la analogía del tráfico rodado: consideremos las regiones cerebrales como destinos, mientras que las conexiones entre regiones cerebrales son las carreteras. Cuando un sistema de carreteras está mejor organizado, el movimiento de vehículos y pasajeros es más eficiente y utiliza menos recursos. De forma similar, cuando las conexiones entre regiones cerebrales están más estructuradas, el procesamiento de la información puede realizarse de manera más eficiente», explica Feng.

«En nuestros estudios anteriores hemos demostrado que quienes beben té tenían un mejor función cognitiva en comparación con quienes no beben té. Nuestros resultados actuales relativos a la red cerebral respaldan indirectamente nuestros hallazgos previos al mostrar que los efectos positivos de beber té con regularidad son el resultado de una mejor organización cerebral, provocada por la prevención de alteraciones en las conexiones interregionales», afirma.

Dado que el rendimiento cognitivo y la organización cerebral están estrechamente relacionados, se necesita más investigación para comprender mejor cómo funciones como la memoria surgen a partir de los circuitos cerebrales, y las posibles intervenciones para preservar mejor la cognición durante el proceso de envejecimiento. Feng y su equipo planean examinar los efectos que el té, así como los compuestos bioactivos presentes en el té, pueden tener sobre el deterioro cognitivo.

La investigación se publica en la revista Aging. Investigadores adicionales de la Universidad de Essex y de la Universidad de Cambridge contribuyeron al trabajo.

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