Los dos «valles de la muerte» que frenan la lucha contra la tuberculosis

A volunteer holds sputum samples from tuberculosis patients at the Indonesian Union Against Tuberculosis clinic in Jakarta, April 4, 2011. Tuberculosis remains a major global public health problem, with 9.4 million new cases and more than 1.7 million deaths recorded in 2009. Indonesia has the fifth highest tuberculosis rate in the world after India, China, South Africa, and Nigeria based on 2009 World Health Organization (WHO) data. REUTERS/Beawiharta (INDONESIA - Tags: HEALTH) - GM1E74419PF01
A volunteer holds sputum samples from tuberculosis patients at an Indonesian Tuberculosis clinicImage: REUTERS/Beawiharta
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La tuberculosis es hoy la enfermedad infecciosa más mortífera del mundo. En pocas palabras, mata a más personas que el VIH y la malaria juntos: cada minuto mueren tres personas, lo que suma 1,7 millones de muertes al año, más de 10 millones de personas contraen la enfermedad cada año, y cada año, más de 4 millones de casos no se detectan. Sin embargo, la tuberculosis sigue siendo una enfermedad olvidada, relegada a la época de Los miserables y las novelas de Dickens.

Debido a la prioridad relativamente baja que históricamente se ha concedido a la tuberculosis en las agendas sanitarias mundiales y nacionales, la lucha contra esta enfermedad tratable y curable se ha quedado rezagada. Un ejemplo: la única vacuna contra la tuberculosis que existe hoy, el bacilo de Calmette-Guérin (BCG), se desarrolló hace 97 años, en la misma década en que terminó la Primera Guerra Mundial, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en Estados Unidos y se inventó la televisión.

Con el apoyo político, la financiación y las innovaciones disponibles actualmente, es absolutamente imposible alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas de poner fin a la tuberculosis para 2030. Las previsiones actuales apuntan, en cambio, a que la enfermedad desaparecerá en 2180. Sí, lo repito: en 2180, cuando tendré 212 años.

Esta crisis se debe, en parte, a la escala y cobertura subóptimas de los servicios contra la tuberculosis, incluida la implementación limitada de innovaciones nuevas y con garantía de calidad que podrían ayudar a prevenir, diagnosticar, tratar y curar la enfermedad de manera asequible y eficaz. Por ejemplo, aunque en la última década se han logrado avances revolucionarios en el diagnóstico y los medicamentos, un solo país, Sudáfrica, representó el 35 % de las ventas de cartuchos GeneXpert y el 60 % del uso de bedaquilina en 2017.

Valles de la muerte

El mercado de la tuberculosis es muy complejo y está compuesto por un laberinto arcaico de estructuras y actores a lo largo de todo el ciclo de desarrollo de los productos. A los innovadores con nuevas ideas y soluciones les cuesta atravesar dos «valles de la muerte» y llevar sus productos al mercado.

El primero aparece entre las etapas de desarrollo y comercialización del producto. Los innovadores pueden fracasar por diversos factores, entre ellos, aunque no exclusivamente: la falta de participación de los usuarios finales en la investigación y el desarrollo, una evaluación insuficiente del producto en los entornos donde se prevé utilizarlo y la falta de financiación para realizar estudios de validación independientes y adecuados.

El segundo «valle de la muerte» aparece entre las etapas de comercialización e implementación. Los innovadores que han desarrollado y comercializado sus productos con éxito se enfrentan a obstáculos adicionales, como la falta de claridad o comprensión de los procesos de evaluación y recomendación de la Organización Mundial de la Salud; la escasa participación de quienes toman decisiones y de las partes interesadas en los países, incluidas la sociedad civil y las comunidades; y la falta de planificación y recursos para la adopción en cada país.

Crear juntos el futuro

Es fundamental que la comunidad dedicada a la tuberculosis y a la salud mundial, en particular el sector público, colabore con los innovadores para mitigar activamente o eliminar los principales obstáculos que enfrentan al llevar sus productos al mercado, sobre todo al entrar en las etapas posteriores a la comercialización. No sirve de nada generar oferta si no generamos demanda.

Además de financiación, debemos ofrecer a los innovadores orientación, redes de contactos y capacidades para crear las condiciones necesarias para que ellos y sus soluciones lleguen a quienes más las necesitan. En este sentido, la Alianza Alto a la Tuberculosis puso en marcha a finales de 2016 la iniciativa Accelerator for Impact (a4i), junto con nuestros socios, entre ellos la Foundation for Innovative New Diagnostics (FIND), el McGill International TB Centre y Unitaid.

En esencia, a4i es un fondo o mecanismo de capital riesgo sintético cuyo objetivo es catalizar la rápida implementación de innovaciones nuevas y con garantía de calidad contra la tuberculosis en países con alta carga de la enfermedad mediante:

  • Centrarse en las etapas posteriores del ciclo de desarrollo de productos, al final de este;

  • Ofrecer orientación técnica para desenvolverse en el mercado de la tuberculosis y la salud mundial;

  • Impulsar lanzamientos eficientes de productos en países pioneros en su adopción;

  • Obtener un retorno de la inversión.

La misión de la iniciativa es:

  • Catalizar la creación de empresas emergentes y pequeñas y medianas empresas, incluidas las de países con alta carga de tuberculosis y mercados emergentes, para desarrollar la próxima generación de innovaciones disruptivas que se incorporen al mercado de la tuberculosis y la salud mundial;

  • Proporcionar el producto adecuado, con el rendimiento y el costo adecuados, y garantizar que los pacientes lo adopten como corresponde, con una implementación apropiada para lograr el impacto deseado.

Hasta la fecha, a4i ha trabajado con dos innovadores: DNA Genotek Inc, filial de OraSure Technologies, Inc, y, más recientemente, SureAdhere Mobile Technology. Esta última es una empresa emergente fundada por investigadores de la Universidad de California en San Diego, que desarrollaron una tecnología de terapia de observación directa por vídeo (VDOT), una solución de salud móvil que permite a los pacientes tomar sus medicamentos contra la tuberculosis con autonomía y flexibilidad, cuando y donde quieran.

SureAdhere ya ha implementado su tecnología para pacientes con tuberculosis, hepatitis C y trastorno por consumo de opioides en varios países de ingresos altos, como México, el Reino Unido y Estados Unidos. «La terapia observada por vídeo ya es el estándar de atención en muchos países de ingresos altos», señala la Dra. Kelly Collins, directora ejecutiva de SureAdhere. «Sin embargo, la misión de SureAdhere es implementarla ampliamente en entornos de ingresos bajos y con una alta carga de la enfermedad».

Dado el enorme potencial de las tecnologías digitales para mejorar la adherencia al tratamiento, desde octubre de 2017 a4i colabora con SureAdhere y nuestros socios, entre ellos Arcady Group, para trazar la vía más eficiente para implementar tanto su solución como otras, incluidas 99DOTS de Everwell y el pastillero evriMed de Wisepill Technologies. Esta labor incluye identificar países pioneros en la adopción, organizar debates con grupos focales en esos países para optimizar la realización oportuna de estudios de demostración y la adopción, e identificar financiación para las actividades relacionadas con la transición de un país a la ampliación de escala.

La iniciativa espera colaborar con más innovadores en los próximos meses y años, y atraer al mercado de la tuberculosis y la salud mundial a las mentes más brillantes y las soluciones transformadoras.

Solo tienes una oportunidad

En la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis, será fundamental que todos los jefes de Estado y líderes políticos se comprometan por fin a dar voz y apoyo a todas las personas afectadas por la tuberculosis y a priorizar la promesa de vida frente a las muertes evitables.

A su vez, la comunidad dedicada a la tuberculosis y a la salud mundial debe actuar con urgencia y criterio ante la crisis de la tuberculosis. Para combatir esta enfermedad, debemos convertirnos en una fuerza con la que haya que contar, algo que solo será posible creando un entorno dinámico y próspero que catalice y acelere la implementación de innovaciones nuevas y con garantía de calidad contra la tuberculosis.

Me enorgullece que, como parte de este esfuerzo, la Alianza Alto a la Tuberculosis, Johnson & Johnson, la Fundación de las Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial organicen una Cumbre sobre Innovación en Tuberculosis el 23 de septiembre de 2018 en la ciudad de Nueva York. El evento se centrará en cómo podemos romper con la práctica habitual y catalizar nuevos enfoques e innovaciones a lo largo de todo el continuo de atención, haciendo hincapié en las contribuciones del sector privado. También celebrará las soluciones actuales que hoy repercuten positivamente en las personas afectadas por la tuberculosis y analizará qué podemos hacer para impulsar el progreso mañana.

Es una oportunidad que estoy decidido a aprovechar. Como dijo Eminem:

Es tuya; más te vale no dejarla escapar
Solo tienes una oportunidad; no la desperdicies
Esta oportunidad se presenta una sola vez en la vida

Eminem, Lose Yourself

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