Es posible que los niños se inquieten con las agujas y las vacunas.
Sin embargo, las vacunas son una herramienta esencial para frenar la propagación de la COVID-19.
Aquí un experto explica qué puede hacer para ayudar a aliviar las preocupaciones de los niños.
Con niños de entre cinco y 11 años ya aptos para recibir las vacunas contra la COVID-19 en Ontario, Jean Wilson, de la Facultad de Enfermería Lawrence S. Bloomberg de la Universidad de Toronto, ofrece algunos consejos para reducir el miedo de los niños a las agujas y también la ansiedad de los padres.
«Mucho antes de la primera vacunación programada de su hijo, empiezo hablando con los padres sobre la importancia de las vacunas», afirma Wilson, profesora adjunta, docente y enfermera practicante en el St. Michael's Hospital. «Todo padre quiere hacer lo mejor para su hijo, así que cuanta más información tengan, más cómodos se sentirán con su decisión».
Wilson formó parte de un panel de expertos de la Facultad de Farmacia Leslie Dan, la Facultad de Enfermería, el Centro de Adicciones y Salud Mental y la Salud Pública de la Región de Niagara, que compartieron sus opiniones la semana pasada en una charla titulada «Cómo hablar con sus hijos sobre las vacunas». El evento tenía como objetivo proporcionar a padres y cuidadores información útil para preparar a sus hijos para las vacunas, incluidas las vacunas contra la COVID-19 aprobadas por Health Canada.
El grupo de ponentes también incluyó a Anna Taddio, profesora de farmacia que desarrolló el sistema CARD para reducir el dolor y el miedo a las agujas en los niños. CARD (Comfort, Ask, Relaxation and Distract, por sus siglas en inglés) es un sistema basado en la evidencia que invita a los estudiantes a elegir una estrategia de afrontamiento para mejorar la experiencia de la vacunación (por ejemplo, jugar con el teléfono para distraerse de la inyección).
Wilson, que ha trabajado para la Agencia de Salud Pública de Canadá en la gestión de brotes de enfermedades transmisibles, habló sobre cómo funcionan las vacunas de ARNm y la importancia de la vacunación.
Recientemente habló con Rebecca Biason, de la Universidad de Toronto, sobre cómo ayudar a los niños a afrontar la fobia a las agujas y cómo los profesionales de enfermería pueden reducir la reticencia a la vacunación.
¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a sentirse cómodos al vacunarse?
Una de las primeras cosas que pregunto a los padres es si tienen miedo a las agujas. Si el padre o la madre está ansioso, el niño suele percibirlo. Sugiero que los padres intenten obtener toda la información posible sobre la decisión que están tomando, mostrarse tranquilos y normalizar la situación al hablar de vacunas y agujas con sus hijos. Ser sinceros con el niño es muy importante. Es importante decir: «Hoy te van a poner la aguja, te pinchará durante unos segundos, pero después iremos a la tienda [u otra experiencia positiva para el niño]». Convertirlo en parte de un día normal ayuda al niño a sentirse más tranquilo y hace que la experiencia de la vacuna no resulte tan trascendental.
Aquí es también donde los padres y los profesionales pueden utilizar el sistema Comfort, Ask, Relax, Distract (CARD) de la profesora Anna Taddio. Con frecuencia pido a los padres que ayuden al niño a sentirse cómodo. Quizás sea tumbarlo o sentarlo en el regazo del padre o la madre. En el caso de los bebés que están amamantando, animo a la madre a amamantar antes y después de la vacuna, ya que se ha demostrado que la lactancia consuela, distrae y ayuda a controlar el dolor.
Los padres y los profesionales también pueden adaptar el sistema CARD según la edad de desarrollo del niño. Para los niños mayores o los adolescentes, podemos sugerirles que se pongan auriculares y escuchen su canción favorita.
En mi consulta tengo a mano burbujas líquidas para soplar después de la vacuna, que funcionan muy bien en niños a partir de seis meses. A veces aplaudimos y/o cantamos canciones después de la vacunación, todo lo cual puede distraer al niño de cualquier dolor que pueda sentir. También puedo pedirle que mueva los dedos de los pies al contar hasta tres antes de administrar la inyección. Esto distrae fisiológicamente la vía cerebral/del dolor y también puede ayudar a minimizarlo.
El sistema CARD es una parte importante de la caja de herramientas, y animo a los profesionales y a los padres a utilizarlo para que el proceso de vacunación de sus hijos resulte más cómodo, genere menos ansiedad y también dé más seguridad a los padres.
¿Cuáles son los conceptos erróneos más habituales sobre la vacuna con los que se ha encontrado?
Me preguntan si la vacuna se ha lanzado al mercado con prisas y si es segura. Aunque la pandemia ha exigido un proceso más acelerado para conseguir una vacuna, explico a los padres que en Canadá contamos con un proceso de aprobación de vacunas exhaustivo y sólido, y que este sigue aplicándose también a las vacunas contra la COVID-19. Mientras llega de forma continua la información de los fabricantes y los datos de investigación, los expertos de Health Canada, la Agencia de Salud Pública de Canadá y las provincias han trabajado intensamente para revisar la información en detalle, cumpliendo estrictamente con todos los controles de seguridad y contrapesos que siempre han estado vigentes para garantizar que las vacunas utilizadas en Canadá sean eficaces y seguras.
La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech, aprobada por Health Canada para su uso en niños, presenta efectos secundarios muy leves y similares a los que hemos observado en niños de 12 años o más que reciben la vacuna. No se registraron reacciones alérgicas graves ni complicaciones (como miocarditis/pericarditis, síndrome inflamatorio multisistémico o muertes). Este perfil de seguridad también se ha observado en los 2,5 millones de niños vacunados en Estados Unidos, donde la vacuna fue aprobada anteriormente este otoño.
Otra pregunta que me hacen con frecuencia es si el ARNm modifica nuestro ADN y/o interfiere en la fertilidad. La respuesta es no.
Explico a los padres cómo actúa la vacuna en el organismo. El ARNm de la vacuna es un pequeño plano únicamente de las espículas de la superficie del virus que causa la COVID-19. Cuando la persona se vacuna, el ARNm entra en la célula, pero nunca llega al núcleo, donde se almacena nuestro ADN. El ARNm permanece en el líquido celular fuera del núcleo, y es ahí donde se lee y procesa, y las piezas de proteína se desplazan hacia la superficie exterior de la célula, de modo que el sistema inmunitario de la persona empieza a crear protección en forma de anticuerpos contra la COVID-19. El organismo destruye todo el ARNm de la vacuna poco después de que se haya leído. Una vez creados los anticuerpos, si la persona llega a estar expuesta o infectada por el virus real de la COVID-19, su sistema inmunitario identifica las espículas y de inmediato empieza a atacar el virus, y detiene o minimiza la infección.
¿Por qué deben los padres vacunar a sus hijos contra la COVID-19?
Los padres quieren tomar las mejores decisiones para sus hijos. Aquí es donde entra en juego la parte «Ask» (Preguntar) del sistema CARD. La reticencia de los padres a vacunarse puede deberse a diversas causas, como sus propias experiencias con las vacunas, la desconfianza hacia el sistema sanitario en su conjunto o la desinformación que hayan encontrado en internet. Los profesionales pueden a menudo reducir la reticencia proporcionando información fiable y recursos en línea.
Con frecuencia me preguntan por qué los niños deberían vacunarse si no presentan síntomas o solo tienen un caso muy leve de COVID-19. Aunque esto es cierto, lamentablemente, en la tercera y la cuarta olas de COVID hemos visto a más niños enfermar por la COVID. Aunque el riesgo de enfermedad grave y de hospitalización es menor en los niños en comparación con los adultos, estos casos siguen produciéndose y pueden afectar a niños que, por lo demás, estaban sanos.
Hablo con los padres sobre las posibles complicaciones de la COVID. Algunos niños podrían desarrollar síndrome inflamatorio multisistémico y necesitar hospitalización. También sabemos, por investigaciones publicadas recientemente sobre niños con COVID, que, independientemente de la gravedad, pueden desarrollar complicaciones como la COVID persistente (long COVID), una afección en la que los síntomas de la COVID permanecen en el niño durante meses después de la enfermedad inicial. Todavía estamos aprendiendo más al respecto.
Por último, hablo con los padres sobre los aspectos sociales y psicológicos de la pandemia en los niños. Cuanto antes logremos proteger a un número mayor de personas frente a este virus, antes podremos volver a la vida normal, tanto para padres como para hijos. Sabemos que los niños se han visto afectados por el cambio de rutinas, el aislamiento social, la interrupción de la escolarización y las actividades extraescolares, así como por el impacto estresante que la COVID ha tenido en sus padres, familiares y amigos. Parte del proceso de vacunación consiste en ayudar a restablecer la estabilidad del entorno del niño para su bienestar. Animo a los padres que hablen con sus hijos sobre la vacuna contra la COVID a explicarles que esta les ayudará a volver a las actividades que les gustan, como ir al colegio, practicar deporte, hacer pijamadas, visitar a los abuelos y a otros seres queridos mayores, y hacer viajes en familia.
Cuando me siento con personas que han mostrado reticencia, basta muy poco tiempo para responder a sus preguntas de forma respetuosa y sin juzgarlas. No hace falta mucho para tranquilizarlas. Como profesionales, debemos tener la capacidad de dedicar ese tiempo a escuchar y responder preguntas con conocimiento y, la mayoría de las veces, los padres se tranquilizan y se sienten mejor informados para tomar esta importante decisión por sí mismos y por sus hijos. La enfermería es una profesión muy confiable y considerada como conocedora. Utilizar ese don y esa habilidad es fundamental para ayudar a las personas a tomar decisiones basadas en la evidencia.

