La equidad sanitaria mundial pasa por las enfermedades tropicales desatendidas. He aquí por qué

Brown mosquito close up: Six neglected tropical diseases could be eliminated through access to treatment and related health services.
Six neglected tropical diseases could be eliminated through access to treatment and related health services.Image: Unsplash/Егор Камелев
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  • Los líderes de la Commonwealth reunidos en Ruanda centraron su atención en las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), lo que impulsó la Declaración de Kigali, un acuerdo para unir fuerzas y acabar con muchas de ellas.

  • Las ETD afectan a una de cada cinco personas en todo el mundo y pueden causar sufrimiento, muerte y otras afecciones, además de consecuencias para la salud a largo plazo, estigma social y problemas económicos.

  • Ya existen pruebas de que es posible avanzar en la eliminación de las ETD pese a la disminución previa de la financiación, especialmente mediante esfuerzos conjuntos.

Los líderes de la Commonwealth, un grupo de 54 países que albergan a un tercio de la población mundial, se reunieron en Kigali, Ruanda, del 20 al 25 de junio con el objetivo de fortalecer la cooperación internacional frente a algunos de los desafíos más apremiantes que enfrenta la humanidad.

Tras más de dos años de pandemia de COVID-19, la reunión marca un momento clave para la equidad sanitaria mundial, mientras los líderes centran su atención en las enfermedades tropicales generalizadas y devastadoras que la Organización Mundial de la Salud clasifica como «desatendidas» debido a la grave falta de atención y recursos. Si la reunión impulsa medidas concretas, será un punto de inflexión para abordar uno de los desafíos más críticos del planeta en materia de salud y desarrollo económico.

El éxito frente a las ETD requiere un enfoque que involucre a múltiples partes interesadas.

Dr. Lutz Hegemann, presidente de Novartis Global Health & Sustainability y director interino de Estrategia y Crecimiento

Las enfermedades tropicales desatendidas tienen un impacto humano considerable

Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) —afecciones como la enfermedad de Chagas, el dengue, la leishmaniasis y más de una docena de otras— afectan a una de cada cinco personas en todo el mundo y son un obstáculo clave para el desarrollo económico. Además de causar un sufrimiento insoportable y la muerte, las ETD provocan otras afecciones, como anemia y malnutrición, frenan el crecimiento y causan problemas de salud y cognitivos durante toda la vida.

Los efectos de las ETD se han asociado a malos resultados educativos, oportunidades laborales limitadas y un estigma social generalizado; estas consecuencias han atrapado a millones de comunidades en un círculo vicioso de pobreza y enfermedad.

Pese al enorme costo humano, no existe ni un mercado tradicional ni una estrategia coordinada para ampliar el acceso al tratamiento de las enfermedades tropicales desatendidas. A escala mundial, la financiación de la investigación sobre las ETD ha disminuido en cada uno de los últimos cuatro años, según Policy Cures Research, un centro de estudios que sigue la inversión en investigación sobre enfermedades desatendidas.

Sin embargo, hay pruebas de que el mundo puede avanzar en la lucha contra las ETD. Desde 2012, cuando los gobiernos y la sociedad civil aunaron esfuerzos para empezar a combatirlas a escala mundial, las iniciativas público-privadas han contribuido a proporcionar 14.000 millones de tratamientos para al menos una ETD, y 45 países han eliminado una o más enfermedades. En comparación con 2010, 500 millones de personas ya no son susceptibles a las ETD.

Sin embargo, para lograr avances adicionales será necesario ampliar el acceso a tratamientos eficaces y, a veces, novedosos; controlar las especies de moscas, mosquitos y otros vectores que transmiten enfermedades; y abordar factores sistémicos subyacentes, como la mala calidad del agua, la desnutrición y la debilidad de los sistemas de salud. Si se aplicara a gran escala, cada una de estas medidas generaría enormes beneficios.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, seis enfermedades tropicales desatendidas, entre ellas la filariasis linfática, la oncocercosis y la esquistosomiasis, podrían eliminarse ampliando el acceso al tratamiento y a los servicios de salud relacionados. Mientras tanto, una encuesta de 2021 mostró que más de la mitad de las personas de países africanos se ven afectadas por la escasez de agua o por un saneamiento deficiente, lo que evidencia el potencial de mejora mediante el fortalecimiento de las infraestructuras de agua e higiene.

Un llamamiento a la acción

Hay motivos para el optimismo. En la cumbre, los gobiernos de la Commonwealth se unieron en torno a la Declaración de Kigali, un acuerdo para combinar esfuerzos y acabar con muchas ETD a partir de este año. Basado en el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para garantizar una vida sana y promover el bienestar, el cumplimiento del acuerdo fortalecería los programas contra las ETD y garantizaría la sostenibilidad a largo plazo de los esfuerzos para combatir las enfermedades.

Como parte de este esfuerzo mundial, Novartis se compromete a destinar 250 millones de dólares durante cinco años a la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos y curas para las ETD y la malaria. Mediante la aplicación de tecnologías modernas de descubrimiento de fármacos, nos proponemos encontrar terapias que respalden los programas nacionales para abordar algunas de las ETD más destructivas, entre ellas la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, el dengue y la criptosporidiosis. Pero esto es solo una parte de la solución.

El éxito frente a las enfermedades tropicales desatendidas requiere un enfoque que involucre a múltiples partes interesadas.

Los líderes políticos deberían respaldar su adhesión a la Declaración de Kigali con nuevas inversiones en programas nacionales contra las ETD, desarrollar la capacidad para suministrar mayores volúmenes de tratamientos, ofrecer a los pacientes mejores diagnósticos y tratamientos, y llevar a cabo vigilancia epidemiológica rutinaria. Los gobiernos deberían invertir más en centros de investigación académica e infraestructura de laboratorio en países en desarrollo, como oportunidad para mejorar los conocimientos científicos básicos sobre las enfermedades tropicales desatendidas y promover nuevas innovaciones tecnológicas.

Del mismo modo, las empresas que participan en la innovación sanitaria deberían invertir más en investigación y desarrollo para las ETD, mientras que las organizaciones filantrópicas deberían aumentar su apoyo a las redes de promoción. Estas deberían inspirarse en las que han tenido éxito en la lucha contra el VIH/sida, la tuberculosis y la malaria, y que pueden ayudar a fortalecer las políticas y garantizar la rendición de cuentas para lograr resultados.

La rápida propagación de la COVID-19 ha demostrado que hacer caso omiso de las necesidades sanitarias en algunas partes del mundo nos pone a todos en riesgo. Con el aumento de la resistencia a los medicamentos y el agravamiento de los efectos del cambio climático, que permiten a los microbios ampliar su alcance geográfico, las enfermedades tropicales desatendidas están preparadas para resurgir con consecuencias mundiales.

La Declaración de Kigali marca un antes y un después para la equidad sanitaria mundial. Podemos erradicar el flagelo de las enfermedades tropicales desatendidas poniendo fin al abandono que ha permitido que persistan.

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