Es probable que aumenten la frecuencia y la gravedad de los patógenos de origen natural.
Para responder a estas amenazas biológicas, como la que Ruanda ha desarrollado, se necesitan sistemas de inteligencia sobre enfermedades resilientes, de extremo a extremo y multisectoriales.
El Foro Económico Mundial lanzó recientemente la Alianza BRIDGE (Biosecurity Readiness through Intelligence, Data, and Global Engagement) para fortalecer la colaboración público-privada en favor de la preparación para pandemias y de la eficacia de la respuesta
Los últimos cuatro años han puesto de manifiesto importantes deficiencias en nuestra infraestructura de seguridad sanitaria mundial. Si bien hemos visto enormes avances técnicos en nuestra capacidad para detectar y responder a los patógenos, existe una importante oportunidad para mejorar el sistema de respuesta de extremo a extremo. Urge actuar. El aumento del comercio, el cambio climático y la urbanización llevan a los expertos a prever incrementos tanto en la frecuencia como en la gravedad de los patógenos de origen natural.
Mientras tanto, las capacidades de la ingeniería biológica, que se expanden y globalizan rápidamente, también han aumentado la probabilidad de que se produzcan incidentes biológicos significativos, como la liberación accidental o intencionada de patógenos modificados genéticamente.
La evolución de este panorama exige un nuevo enfoque para detectar y responder a las amenazas biológicas. El futuro enfoque de la infraestructura de seguridad sanitaria mundial debe ser innovador, centrado en la colaboración público-privada y cada vez más orientado a crear sistemas localizados de extremo a extremo que garanticen la autosuficiencia.
En respuesta, el Foro Económico Mundial lanzó recientemente la Alianza BRIDGE (Biosecurity Readiness through Intelligence, Data, and Global Engagement) para catalizar el establecimiento de colaboraciones público-privadas que mejoren la capacidad de preparación y respuesta frente a las amenazas biológicas.
BRIDGE reunirá a una comunidad específica de socios del sector industrial y, mediante un proceso por etapas, diseñará conjuntamente con gobiernos seleccionados e instituciones de salud pública nuevos modelos empresariales y operativos capaces de responder a las amenazas biológicas.
Reconociendo la compleja causalidad de estas amenazas y las respuestas multisectoriales que requieren, BRIDGE también reúne a un conjunto diverso de industrias más allá del sector sanitario (por ejemplo, redes sociales, tecnología, reaseguros, telecomunicaciones, viajes, movilidad, cadena de suministro y logística).
Ruanda está desarrollando un sistema de inteligencia sobre enfermedades
Para mostrar cómo puede configurarse una infraestructura de seguridad sanitaria de extremo a extremo y público-privada, el Gobierno de Ruanda ha establecido una serie de alianzas multisectoriales con CEPI, Ginkgo Bioworks e IQVIA.
Esta colaboración tiene el potencial de servir de modelo para la bioseguridad de próxima generación en el mundo, desde la detección de un nuevo patógeno hasta la entrega de una vacuna segura y eficaz en un plazo de 100 días. Este esfuerzo está alineado con la Misión de 100 Días, un esfuerzo global impulsado por CEPI y respaldado por el G7 y el G20.
El sistema de extremo a extremo de Ruanda comienza con la vigilancia proactiva de amenazas biológicas en el Aeropuerto Internacional de Kigali. Allí, Ginkgo Bioworks, en colaboración con el Centro Biomédico de Ruanda, analiza muestras de aguas residuales e hisopos nasales para detectar patógenos transportados por los vuelos que llegan.
De forma similar a la cobertura satelital global o al radar que vigila constantemente los huracanes, este programa forma parte de una red mundial de sistemas de «radar de bioamenazas» que vigilan los lugares donde es probable que surjan bioamenazas. Gracias a este programa, Ruanda puede recopilar información de inmediato y comprender las amenazas, lo que mejora significativamente la alerta temprana.
En su Estrategia de Seguridad Biológica de 2023, el Reino Unido denomina «radar de bioamenazas» a la idea de este tipo de sistemas que vigilan las zonas de riesgo. En Estados Unidos, con un sistema similar gestionado por Ginkgo Bioworks, el CDC ya ha demostrado la capacidad de detectar variantes de SARS-CoV-2 con más de 40 días de antelación mediante la vigilancia de las aeronaves al aterrizar. Recientemente han ampliado la cobertura a más de 40 patógenos distintos.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para combatir las pandemias?
Los sistemas de radar de bioamenazas recogen muestras del entorno (como las aguas residuales), extraen el ADN no humano, leen ese ADN en secuenciadores genéticos y convierten estas muestras en información de alta fidelidad. Con estos datos, los usuarios pueden detectar, caracterizar y evaluar posibles amenazas biológicas, preservando en todo momento la privacidad individual.
En lugar del enfoque colectivo actual, que consiste generalmente en realizar muestreos ad hoc o esperar a que una amenaza biológica aparezca en el servicio de urgencias de un hospital, podemos utilizar el modelo de Ruanda para construir un sistema que recoja de forma persistente y exhaustiva el código genético de las posibles bioamenazas en todo el mundo, y que podría replicarse, creando una red fundamental que comience a nivel local.
La infraestructura localizada para desarrollar vacunas genera resiliencia
Una de las lecciones de la pandemia es que la capacidad regional para producir vacunas permite una respuesta más rápida a la hora de distribuirlas durante un brote o un suceso biológico. La producción de vacunas distribuida regionalmente, cuando está vinculada a sistemas de vigilancia de enfermedades infecciosas, es especialmente eficaz para aumentar la seguridad sanitaria.
Con este fin, en línea con el objetivo de la Unión Africana de producir el 60 % de las vacunas utilizadas en el continente para 2040 – la primera planta de fabricación de ARNm del continente africano abrió sus puertas en diciembre de 2023. Se trata de un paso fundamental para establecer un ecosistema resiliente de fabricación de vacunas capaz de desarrollar vacunas específicas a partir de la información de secuenciación obtenida por los programas de vigilancia de enfermedades, tanto dentro de Ruanda como fuera de ella.
Invertir en infraestructura sostenible de fabricación de vacunas durante los periodos entre pandemias, o en «tiempos de paz», permitirá después que las instalaciones aumenten su producción en tiempos de pandemia para satisfacer la mayor demanda. Para completar este sistema de extremo a extremo, IQVIA garantizará la disponibilidad de una capacidad de investigación clínica sostenible y de alta calidad para evaluar y desplegar nuevas vacunas. Esto incluye la utilización de procesos, protocolos y sistemas de gestión de datos estandarizados, lo que puede aumentar significativamente la velocidad con la que se generan datos para brotes y nuevas vacunas.
Hacer llegar las vacunas a las personas requerirá colaboración regulatoria y participación pública
Los esfuerzos adicionales para garantizar la eficacia de un sistema de extremo a extremo, desde la detección hasta la vacuna, deben centrarse en la política regulatoria internacional y en la divulgación y educación pública. Diseñar ensayos clínicos en colaboración con los reguladores internacionales y con la Agencia Africana de Medicamentos a medida que se vaya poniendo en funcionamiento permitirá que el impacto de este programa se extienda más allá de Ruanda.
Para que este esfuerzo sea lo más eficaz posible, las personas deberán decidirse a vacunarse. Las iniciativas para abordar de forma proactiva las dudas sobre las vacunas deben centrarse en generar confianza en el sistema de extremo a extremo. En conjunto, centrarse tanto en las consideraciones regulatorias como en las sociales ayudará a maximizar el impacto del sistema de extremo a extremo de Ruanda.
La detección de amenazas permite mitigarlas
La infraestructura recién establecida por Ruanda demuestra capacidades que pueden desarrollarse para que las autoridades de salud pública y de seguridad nacional trabajen juntas para controlar la propagación de un nuevo patógeno. La demostración exitosa de este trabajo, que muestre la capacidad de desarrollar una vacuna específica a partir de la información de secuenciación de un programa de vigilancia y vinculada a ensayos y producción locales, establecerá una norma mundial para responder a las emergencias sanitarias.
La detección de amenazas es fundamental, ya que permite mitigarlas de forma oportuna y eficaz. El esfuerzo de Ruanda por ampliar la infraestructura de biovigilancia se basa en iniciativas existentes para fortalecer la seguridad sanitaria en la región. Una de las iniciativas en curso es la Asociación para la Seguridad Sanitaria en África (HSPA, por sus siglas en inglés), una colaboración entre el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades, la OMS y el Instituto Robert Koch.
Existe la oportunidad de integrar múltiples esfuerzos de vigilancia de bioamenazas y enfermedades para ofrecer información sólida sobre los riesgos biológicos. En última instancia, la vigilancia de bioamenazas y enfermedades representa una oportunidad para establecer alianzas de primer nivel entre sectores.
Para obtener más información sobre la Alianza BRIDGE y conocer cómo las alianzas público-privadas pueden mejorar nuestra capacidad de preparación y respuesta frente a las amenazas biológicas, póngase en contacto con lora.dumoulin@werforum.org.
Autores colaboradores: Francis Gatare, presidente, Rwanda Development Board; Alistair Grenfell, presidente de Europa, Oriente Medio, África y Asia Meridional y director global de Salud Pública de IQVIA; Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI; profesor Wilmot James, asesor principal del Brown Pandemic Center de la Universidad Brown; y Matt McKnight, director general de Biosecurity, Ginkgo Bioworks.

