Cenar con amigos: cómo Suiza flexibiliza su confinamiento por el coronavirus

Gerald Bongioanni sets a table on the reopening day of the Cafe du Soleil as Switzerland eases the lockdown measures during the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Geneva, May 11, 2020. REUTERS/Denis Balibouse - RC2AMG9GO0J0
Switzerland has started easing it's coronavirus restrictions as their confirmed cases of COVID-19 continue to fall.Image: REUTERS/Denis Balibouse
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  • Suiza ha flexibilizado más sus restricciones por el coronavirus.

  • Bares, pubs y restaurantes reabren siempre que los clientes permanezcan sentados.

  • Los grupos de hasta cuatro personas, o las familias, ya pueden cenar fuera juntos.

  • Las tiendas, los mercados, los museos y las bibliotecas también podrán reabrir.

Suiza sigue flexibilizando sus medidas de confinamiento, lo que permite a las personas salir y socializar con mayor libertad.

A partir del 11 de mayo, la segunda fase de reaperturas del país implica que es posible volver a cenar fuera. Junto con las medidas para garantizar el distanciamiento social, como mantener las mesas a dos metros de distancia o separarlas con una mampara, seguirá vigente una serie de otras restricciones.

Los clientes deben permanecer sentados para consumir alimentos y bebidas, y no más de cuatro personas pueden acudir juntas a un restaurante, pub o bar. La única excepción son los grupos familiares, que pueden superar las cuatro personas.

Las tiendas, los mercados, los museos y las bibliotecas también podrán reabrir siempre que cumplan las medidas de precaución, mientras que la enseñanza presencial vuelve a estar permitida en la educación primaria y en los primeros cursos de la educación secundaria obligatoria.

Las medidas de confinamiento actualizadas para SuizaImage: Schweizerische Eidgenossenschaft

Rastreo de contactos

Cuando se sale a tomar algo o a cenar en Suiza, se pedirá a un cliente de cada grupo que deje sus datos de contacto en el bar o restaurante (la persona puede decidir si desea facilitar esta información).

Así, si otro cliente da positivo por coronavirus, las autoridades podrán alertar a los demás clientes.

Casimir Platzer, director de Gastro Suisse, la organización de restauración suiza, declaró al diario Blick: "Las personas que tienen ganas de visitar un restaurante están dispuestas a ceder sus datos."

Esos datos deberán destruirse después de 14 días.

La tasa de infección por COVID-19 en Suiza lleva descendiendo desde marzo. El país ha registrado 30.305 casos confirmados y 1.833 muertes. Su primer caso se registró a finales de febrero y la primera muerte confirmada por coronavirus se registró el 5 de marzo.

Aunque el uso de mascarillas no es obligatorio en Suiza, se recomienda en algunas circunstancias. Se ha pedido al personal de sala que mantenga una distancia de dos metros en la medida de lo posible y que no se demore en las mesas al servir o recoger.

Mientras tanto, un restaurante de la ciudad neerlandesa de Ámsterdam ha propuesto sus propias ideas para compatibilizar salir a comer con el distanciamiento social. Ha planteado sentar a los comensales en pequeñas cabinas de cristal, para que estén a salvo y aislados de los demás clientes.

Persisten las incertidumbres

No hay garantías de que la medida vaya a recibir una acogida entusiasta por parte de la población suiza.

Heidi Hanselmann, presidenta de la Conferencia de Directores de Sanidad y presidenta del cantón suizo de St. Gallen, ha expresado su preocupación por una posible segunda ola de infecciones. «El precio de precipitarse podría ser un mayor impacto para la población», afirmó. «No debemos renunciar a la ligera a lo que hemos logrado con éxito durante semanas con limitaciones dolorosas».

También existen dudas sobre la viabilidad de abrir un bar o restaurante con los nuevos controles. Aumentar la distancia entre mesas hará que los establecimientos reduzcan el número de clientes que pueden atender. Y con ello disminuirán los ingresos. Para algunos, puede que reabrir no tenga sentido desde el punto de vista financiero.

En el resto de Europa, otros países también empiezan a relajar sus restricciones. En España, las personas ya han podido salir de casa para hacer ejercicio por primera vez en semanas. En Alemania, muchas pequeñas empresas ya están abiertas, y el fabricante de automóviles Volkswagen ha reabierto una de sus fábricas.

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