3 aspectos prioritarios al educar a tus hijos en casa

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A focus on basic literacy, numeracy and social skills will serve children well.Image: Unsplash/Santi Vedrí
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  • Ahora que los padres compaginan el trabajo, el cuidado de los hijos y la vida social desde casa, es fácil sentirse desbordados.

  • Sin embargo, fomentar la alfabetización, las competencias matemáticas y las habilidades sociales no tiene por qué hacerse con un libro de texto.

  • Desde dedicar 10 minutos al día a leer y hacer matemáticas hasta procurar mantener una rutina diaria saludable, hay muchas maneras de que los padres sigan educando a sus hijos.

Mientras los niños aprenden desde casa, los padres, en la práctica, llevan dos horarios: el del trabajo y el de la escuela. Puede que algunos niños no consigan completar todas las tareas que les asigna la escuela en el tiempo disponible, lo que puede hacer que los padres se sientan culpables.

Es importante que los padres tengan presente que no son docentes sustitutos, y que tampoco es posible mantener un empleo a tiempo completo mientras se ayuda a los hijos a aprender a tiempo completo. Algo tiene que ceder.

Estos son tiempos excepcionales y ni siquiera las escuelas esperan que los niños abarquen todos los contenidos que imparten, sobre todo en el caso de los alumnos de primaria.

En un boletín dirigido a los padres el director de la escuela pública de Bondi dijo:

Algunos días sus hijos entregarán trabajos sobresalientes y otros no entregarán nada. Quiero que sepan que no pasa nada. Nuestros alumnos rara vez trabajan al mismo nivel o al mismo ritmo, así que intenten no compararse con otras familias.

Aprender es mucho más que cubrir contenidos

La educación es mucho más que limitarse a cubrir contenidos. En circunstancias normales, a las escuelas ya les cuesta abarcar todos los contenidos del currículo australiano.

La educación proporciona las habilidades necesarias para asimilar contenidos o ponerse al día cuando sea necesario.

Yo investigo el aprendizaje de los niños en contextos afectados por conflictos, donde la escolarización suele interrumpirse debido a enfermedades, pobreza o guerras, y la responsabilidad de educar vuelve a recaer en las familias.

Esta investigación me ha demostrado que los niños que mejor consiguen ponerse al día con los contenidos al regresar a la escuela son aquellos cuyas familias o comunidades fomentan la alfabetización, las competencias matemáticas y las habilidades sociales.

A los niños cuya escolarización se ha interrumpido les va mejor al regresar si sus comunidades se centran en la alfabetización, las competencias matemáticas y las habilidades sociales.Image: Shutterstock

En su investigación entre los refugiados europeos durante la Segunda Guerra Mundial y después de ella, el profesor Reuven Feuerstein observó que los niños cuyas madres confiaban en ellos e invertían en sus habilidades de aprendizaje tenían más probabilidades de superar el trauma y avanzar en su aprendizaje.

Así que lo mejor que pueden hacer es confiar en sus hijos y ayudarlos a mantener el amor por el aprendizaje, así como sus habilidades básicas de alfabetización, matemáticas y socialización.

1. Anima a tus hijos a leer

Cuantas más palabras tengan los niños a su disposición, mejor podrán comprender el mundo.

Una de las maneras más eficaces de ampliar el vocabulario es leer. Si en casa están teniendo un mal día escolar, pero consiguen que su hijo lea diez minutos, ya pueden considerarlo un éxito.

Leer libros ayuda a los niños a desarrollar sus capacidades cognitivas y los prepara para mejorar su rendimiento académico. Las investigaciones de la OCDE relacionan la lectura con el logro de metas futuras y el éxito laboral.

Una de las maneras más eficaces de ampliar el vocabulario es leer.Image: OCDE

Ampliar el vocabulario también es importante para ayudar a los niños a superar el trauma y el estrés. Cuando los niños pueden comprender sus experiencias, liberan recursos mentales para el aprendizaje y el desarrollo.

Si a tu hijo le cuesta leer, intenta aumentar su resistencia lectora. Empieza con cinco minutos al día y luego añade un minuto cada día, poco a poco. Explícale que la resistencia se desarrolla como los músculos. Elige material que le guste leer y celebra cada logro.

Si leer se convierte en una cuesta arriba, no sientas que tienes que abordar textos densos: leer cómics y libros de chistes es mejor que no leer nada. Prueba con libros humorísticos y desenfadados como la serie Treehouse de Andy Griffith o The Day My Bum Went Psycho.

Además, cuéntales historias a tus hijos. Compartir historias nos da una sensación de pertenencia y de posibilidades. En mi estudio sobre el aprendizaje de los niños en el norte de Uganda, una zona afectada por conflictos, muchos docentes lamentaron la pérdida de historias transmitidas de generación en generación debido a la muerte de padres y abuelos.

Las historias conectan a los niños con su cultura y les ofrecen puntos de referencia que muestran que es posible superar la adversidad. Si durante este periodo difícil lo único que consigue hacer tu hijo es leer y contar o escribir historias, tendrá una buena base de alfabetización para recuperarse más adelante.

2. Desarrolla su resistencia con las matemáticas

El Currículo Australiano de Matemáticas establece tres áreas: números y álgebra, medición y geometría, y estadística y probabilidad.

Estas áreas se trabajan en todos los cursos y aumentan progresivamente en complejidad. Como padre o madre, no tienes que desglosar e interpretar el currículo: la escuela de tu hijo ya lo ha hecho por ti.

Procura seguir el plan de la escuela. Pero si a tu hijo le cuesta abarcarlo todo, céntrate simplemente en que haga al menos algo de matemáticas cada día. Es una habilidad que se practica mejor con frecuencia (10-15 minutos al día) que haciéndolo todo en un solo día (y olvidándolo para la semana siguiente).

Si a tu hijo le cuesta ponerse a hacer matemáticas, diez minutos al día son mejor que cero. Además, esos diez minutos diarios van creando impulso.

Ayúdalo a desarrollar esa resistencia en lugar de limitarse a completar el material. El reloj está de tu parte: pon un temporizador, mira cuántos problemas puede resolver en diez minutos y aumenta gradualmente ese tiempo.

Diez minutos de matemáticas cada día fortalecen la musculatura matemática.Image: Shutterstock

Las competencias matemáticas van más allá de resolver problemas. Incluyen la resolución de problemas, la comprensión y el juicio crítico. Para que nuestros hijos mantengan sus competencias matemáticas mientras están en casa, debemos hacer que cuenten, midan, calculen, comparen y estimen.

Los programas en línea como Mathletics pueden ser justo lo que necesita un padre o una madre ocupados con hijos en primaria, pero las actividades prácticas como cocinar, aprender a leer la hora o elaborar un presupuesto básico también son excelentes oportunidades de aprendizaje.

3. Habilidades sociales

La investigación educativa considera que las habilidades sociales y emocionales son sumamente importantes para el desarrollo y el bienestar de los niños.

Las habilidades sociales no surgen de forma natural en todos los niños y, a menudo, hay que enseñarlas explícitamente. Estas habilidades incluyen los buenos modales, la autorregulación y la higiene. La familia es el mejor lugar para enseñarlas.

La encuesta Creciendo en Australia muestra que los entornos familiares seguros y acogedores son fundamentales para que los niños tengan buenos resultados en el futuro.

Ayuda a tus hijos a incorporar las habilidades sociales a su rutina diaria: por ejemplo, que se vistan, se cepillen el pelo y se laven los dientes todas las mañanas antes de las 8 a. m.; insiste en que tengan buenos modales en la mesa y crea un espacio tranquilo que ayude a la autorregulación.

Aunque pueda parecer simplista, comprender que no todas las personas son iguales es fundamental para el desarrollo educativo de un niño.

Cuando los jóvenes comprenden que las personas tienen distintos orígenes, experiencias y puntos de vista, es más probable que cuestionen sus propias suposiciones y escuchen las opiniones de los demás. Este prolongado tiempo en casa podría ser una oportunidad estupenda para ver documentales o leer historias sobre otras personas, lugares y formas de vida.

Si tus hijos logran mantener estas tres habilidades de aprendizaje —la alfabetización, las competencias matemáticas y las habilidades sociales—, estarán bien preparados para avanzar, ya que pueden aplicarse en todas las materias.

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