Los recientes brotes pandémicos y epidémicos han puesto de manifiesto las deficiencias de la atención primaria de salud en los mercados emergentes.
En los últimos tres años, más de 11.000 de las casi 29.000 personas infectadas por el ébola han muerto, y miles de bebés han nacido con defectos congénitos y problemas neurológicos a causa del virus del Zika.

Los científicos prevén un posible brote de ébola este año, y los economistas creen que una pandemia grave de gripe podría paralizar las economías de los países afectados. La dura realidad es que no estamos haciendo lo suficiente para prepararnos ante futuros brotes infecciosos, pese a saber con bastante claridad qué los causa. Las principales causas de los problemas de salud en África son la pobreza, las condiciones de vida insalubres asociadas a ella y la falta de acceso a la atención primaria de salud.
Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas, casi la mitad de la población mundial no tiene acceso a la atención de salud. El informe muestra que el 56% de las personas que viven en zonas rurales de todo el mundo no puede acceder a servicios de salud. En África, la proporción de población rural sin acceso a la atención de salud se dispara al 83%.
En África subsahariana, cuatro de cada 10 personas no tienen acceso a centros de salud ni a personal sanitario, y para quienes sí tienen acceso, la calidad de los servicios suele ser baja.
Nuestra investigación muestra que un alto porcentaje de los centros de atención primaria de salud existentes en África subsahariana carece actualmente de acceso a agua potable, electricidad, equipos médicos, servicios de salud, tecnologías de la información y personal capacitado. Muchos ni siquiera tienen una cuenta bancaria.
Durante los brotes pandémicos, la atención primaria de salud es la primera línea de defensa, pero las respuestas reactivas a los brotes recientes ponen de manifiesto hasta qué punto la comunidad mundial de la salud ha desatendido el sistema de atención primaria de salud.
Si queremos prevenir o gestionar con éxito futuros brotes, debemos invertir en atención primaria de salud.
Estoy firmemente convencido de que la inversión debe concentrarse en tres áreas clave:
· La expansión de las alianzas público-privadas (APP);
· La adopción de nuevas tecnologías;
· La capacitación del personal sanitario.
Un enfoque de tres frentes
Las respuestas a brotes pandémicos anteriores han sido fragmentadas. En lugar de poner en común los recursos, los gobiernos y las empresas establecieron programas aislados.
Para combatir eficazmente las enfermedades infecciosas, debemos colaborar. Los ministerios de Salud deben aprovechar la innovación del sector privado y, a su vez, informar a las empresas sobre los efectos de las pandemias en sus resultados financieros.
Las empresas tienen acceso a una cartera de tecnologías nuevas y en evolución. Sus departamentos de investigación y desarrollo les ofrecen un conocimiento profundo de las necesidades locales, y tienen la capacidad de producir soluciones de salud a gran escala.
Basta con observar cómo las APP han impulsado la innovación en los servicios financieros para ver el impacto que pueden tener. La atención de salud en África debe adoptar la tecnología móvil del mismo modo que lo ha hecho el sector de los servicios financieros.
Al conectar a pacientes y proveedores de atención con trabajadores de salud pública mediante telecomunicaciones móviles, podemos detectar eficazmente los brotes infecciosos y actuar frente a ellos, además de obtener información valiosa para prepararnos ante futuros brotes.
Esta llamada vigilancia de enfermedades implica recopilar, analizar e interpretar grandes volúmenes de datos procedentes de diversas fuentes. Nos ayuda a predecir, observar y minimizar los daños causados por brotes, epidemias y pandemias, y amplía nuestro conocimiento sobre los factores que contribuyen a estas situaciones.
Para implementar eficazmente la vigilancia mediante la tecnología, debemos convertir al personal de atención primaria de salud en recopilador de datos. Esto requerirá una inversión considerable en el desarrollo de competencias. Al capacitar al personal para reconocer síntomas y recopilar datos con fines epidemiológicos, construiremos una capa adicional de defensa frente a los brotes pandémicos.
La propagación de enfermedades infecciosas suele acelerarse cuando las comunidades se niegan a buscar tratamiento o a aplicar las medidas adecuadas para evitar que la enfermedad siga propagándose. El personal capacitado no solo garantiza la recopilación precisa de datos, sino que también desempeña un papel importante al explicar a estas comunidades su función en la gestión de pandemias.
Impacto en el mundo real
Esto no es solo teoría. Tenemos ejemplos reales que demuestran el poder de las APP para ofrecer atención de salud de calidad a nivel comunitario.
En junio de 2014, inauguramos nuestro primer Centro de Vida Comunitaria (CLC) en el condado de Kiambu, Kenia. En aquel momento, Kiambu afrontaba altas tasas de mortalidad materna e infantil. Hoy, más de 4.000 pacientes visitan el centro cada mes, y el número de niños atendidos se ha cuadruplicado, pasando de 533 a 2.370. Más de 600 bebés, un promedio de 36 al mes, han nacido en el centro.
Este CLC, una APP entre nosotros y el Gobierno del Condado de Kiambu, ofrece un enfoque sostenible e impulsado por la comunidad para fortalecer la atención primaria de salud. Es un ejemplo de APP exitosa, en la que el país, los funcionarios gubernamentales, el personal sanitario, los miembros de la comunidad y otras partes interesadas clave participaron en todo el proceso de desarrollo. Un aspecto crucial del éxito de nuestra plataforma CLC ha sido capacitar al personal y movilizar a la comunidad en las zonas que rodean el centro.
Cómo combatir futuros brotes
Las lecciones que hemos aprendido al implementar este modelo en África subsahariana pueden servir para crear una atención primaria de salud equitativa y de calidad, que ayudará a prepararnos ante futuros brotes.
Hemos comprobado que el fortalecimiento de la atención de salud debe comenzar con la atención primaria de salud para las personas de cada comunidad. Al facilitar un mayor acceso a una atención de calidad, podemos diagnosticar, detectar señales de alerta temprana y síntomas, y reaccionar con mayor rapidez ante brotes infecciosos.
También hemos aprendido que la falta de infraestructura puede superarse mediante el uso de tecnología —en particular, dispositivos móviles— conectada a un hospital regional o a centros de llamadas. La tecnología desempeña un papel clave en la lucha contra las pandemias, al igual que el personal médico bien capacitado y equipado.
Y, sobre todo, hemos aprendido que establecer nuevas formas de prestar atención fortalecerá comunidades más resilientes y hará que la atención de salud sea mucho más accesible y asequible.
Una estructura sólida de atención primaria de salud no siempre evitará que se produzcan pandemias o epidemias, pero ayudará a gestionarlas con mayor eficacia y a limitar sus consecuencias socioeconómicas.

