Administra bien tu tiempo: qué pueden aprender los jóvenes de los jubilados

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Young people must focus on health preservation, to avoid having to spend extra time and money on health recovery in later life.Image: Pexels/ Andrea Piacquadio
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  • Cada vez más jóvenes empiezan a pensar antes en la jubilación, y muchos se centran en la calidad de vida y la independencia financiera que tendrán cuando dejen de trabajar.

  • Las investigaciones muestran que podemos aprender importantes lecciones de las trayectorias de quienes se jubilan.

  • Nunca es demasiado tarde (ni demasiado pronto) para empezar a aprovechar mejor el tiempo y vivir mejor.

Para muchos jóvenes, la jubilación apenas aparece en el horizonte, si es que siquiera la contemplan. Esto es especialmente cierto en medio de la actual crisis del coste de la vida, cuando invertir y aportar más a la pensión puede quedar por detrás del pago del alquiler en la lista de prioridades.

A pesar de ello, cada vez más jóvenes empiezan a pensar en la jubilación a edades más tempranas, y muchos se centran en la calidad de vida y la independencia financiera que tendrán cuando dejen de trabajar.

A veces, esto puede ir en detrimento de su bienestar mientras todavía trabajan: viven con una austeridad extrema y se centran en «trabajar sin descanso», en lugar de disfrutar de la libertad y los buenos momentos que también podrían caracterizar la juventud.

Para mi nueva investigación, entrevisté a más de 200 personas y encuesté a cientos más para entender cómo equilibran el tiempo y el dinero. Me centré en personas que atravesaban grandes transiciones vitales: personas recién jubiladas y padres y madres recientes, así como quienes se preparaban para esos momentos. Aunque esperamos que las personas jubiladas tengan todo el tiempo del mundo, descubrí que, en realidad, a menudo andan escasas de tiempo.

Más de una cuarta parte siente que le falta tiempo, pues no le alcanzan las horas del día para hacer todo lo que necesita. Esto ocurre independientemente de cuánto dinero tengan. Aunque, por lo general, las personas jubiladas adineradas tienen más control sobre sus horarios, tanto las ricas como las pobres se ven afectadas por la escasez de tiempo en la vejez.

Nunca es demasiado tarde (ni demasiado pronto) para empezar a aprovechar mejor el tiempo y vivir mejor. Estas son algunas lecciones importantes que se desprenden de las trayectorias de las personas que entrevisté tras su jubilación.

No persigas el dinero; deja que el dinero te persiga

Uno de los mayores arrepentimientos de mis participantes en la investigación con menos recursosfue no haber podido estudiar tanto como querían cuando eran jóvenes. Algunos dejaron la universidad o los estudios superiores antes de tiempo para ayudar a sus familias, o porque no podían permitirse seguir estudiando. Pero todos lamentaban no haber recibido la formación necesaria para ser más competitivos en el mercado laboral más adelante.

Para ganar lo suficiente, elige algo y persevera: ya sea una carrera universitaria o un oficio técnico cualificado, conviértete en especialista en algo. Después, el dinero llegará.

Preocúpate por cómo te sientes, no por cómo te ves

Cuando la juventud se desvanece, lo que queda es cómo te sientes. Al jubilarte, ¿sentirás dolor por haber pasado la vida haciendo trabajos duros o trabajando sin parar? Mis entrevistados dejaron claro que, cuando priorizas ganar dinero por encima de la salud —por necesidad o por elección—, lo pagas teniendo que renunciar a un tiempo muy valioso durante la jubilación.

Entre las medidas que tomaron algunas de las personas recién jubiladas para recuperar la salud figuraban dedicar más tiempo a consultas médicas y gastar tiempo y dinero en desplazarse a las citas. Las mujeres se encontraban en una situación doblemente desfavorable, ya que, a diferencia de los hombres, seguían enfrentándose a la presión social de aparentar menos edad.

Para evitar tener que dedicar más tiempo y dinero a recuperar la salud en la vejez, céntrate en preservar la salud desde más joven. A veces quizá tengas que priorizar tu propio bienestar por encima de las necesidades de tu empleador, por ejemplo, tomándote tiempo libre para cuidar de tu salud física o mental.

Aunque actualmente no todo el mundo puede permitirse este lujo, movimientos como la «renuncia silenciosa» están empezando a abrir un debate público sobre el tema.

Aprovecha el tiempo compartiéndolo con otras personas

Podemos «comprar» tiempo pagando para que otras personas hagan las tareas que no queremos hacer. Consumir productos también tiene un coste en tiempo, ya que tanto ir de compras como aprender a usar productos nuevos lleva tiempo. Gracias a las personas jubiladas que entrevisté, ahora también sé que podemos aprovechar mejor el tiempo cuando lo compartimos con otras personas.

El tiempo es lo que los científicos sociales llamarían un «bien de red». En otras palabras, la valoración que hacemos del tiempo depende del número de personas con las que podemos compartirlo.

Todas las personas jubiladas que participaron en mi estudio hablaron de la necesidad de construir relaciones sólidas y saludables cuando somos jóvenes, para tener amistades con las que compartir la vida al hacernos mayores. Compartir tiempo contribuye a un mayor bienestar emocional y a la felicidad.

Descubre pronto tus pasiones

Aunque casi todas las personas jubiladas que entrevisté dedicaron bastante tiempo a planificar financieramente la jubilación, casi otras tantas lamentaban no haber planificado con antelación el cultivo de aficiones e intereses. Esto preocupaba especialmente a las personas jubiladas adineradas, que al retirarse afrontaban una pérdida de estatus social y de amistades del trabajo.

Empezar nuevas aficiones e intereses tras jubilarse —por necesidad— puede sentirse como un trabajo más. Cultivar las pasiones es necesario para el bienestar, pero conviene hacerlo antes de jubilarse, cuando se hace simplemente por diversión.

Para muchos jóvenes, la jubilación apenas aparece en el horizonte, si es que siquiera la contemplan.Image: Unsplash/ Vlad Sargu

El tiempo es amor

En repetidas ocasiones, las personas que entrevisté me recordaron con delicadeza que dedicarle tiempo a otra persona es el mayor acto de bondad que podemos realizar. Esto se debe a que, una vez que entregas tu tiempo, nunca puedes recuperarlo.

Tenlo presente cuando dediques tu tiempo a tus amistades, empleadores, conocidos o empresas de redes sociales. Gracias a mis participantes, ahora me pregunto a menudo: ¿Esta empresa u organización me aprecia? Por lo general, la respuesta es no; entonces también sé que no merece gran parte de mi tiempo.

Al mismo tiempo, cuando una amistad, un mentor de confianza, un profesor o un desconocido me dedica su valioso tiempo, sé que mi agradecimiento y mi bondad solo pueden compensárselo parcialmente.

Mis participantes jubilados muestran que es importante seguir agradeciendo el tiempo que compartimos en este mundo. Cuando el ajetreo diario te abrume, recuerda que el tiempo es amor.

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