Los fondos soberanos de inversión podrían aumentar la igualdad en un mundo post-COVID

Power-generating Siemens 2.37 megawatt (MW) wind turbines are seen at the Ocotillo Wind Energy Facility as the spread of the coronavirus disease (COVID-19) continues in this aerial photo taken over Ocotillo, California, U.S., May 29, 2020. Picture taken with a drone. REUTERS/Bing Guan REFILE - CORRECTING CITY - RC2OYG9NINL2
ESG investments have outperformed the wider market in the recent downturn.Image: REUTERS/Bing Guan
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  • Ampliar los fondos soberanos de inversión podría impulsar una agenda sostenible y hacer crecer las economías.

  • Los dividendos o rendimientos se distribuirían de forma similar a una renta básica universal.

  • La reforma fiscal podría aumentar los ingresos, que se reinvertirían en la economía a través del fondo.

Durante décadas, los líderes económicos mundiales defendieron los beneficios de la globalización, como el aumento del comercio transfronterizo o la reducción de las desigualdades globales. Sin embargo, en la década de 2010 se produjo un auge del nacionalismo político, ya que la reducción de la desigualdad económica mundial había provocado un aumento de la desigualdad dentro de muchos países. Como resultado, la globalización se convirtió en un blanco fácil, y los acuerdos de libre comercio se presentaron como un espectro maligno destinado a robarle su empleo. Que un acuerdo comercial pueda provocar pérdidas de empleo se explica mejor por la debilidad de los sistemas sociales, incapaces de hacer frente al impacto de la demanda de nuevas oportunidades laborales, que por la apertura de la economía mundial. Mientras el mundo estudia los cambios necesarios para un “gran reinicio” –tal como lo plantea el profesor Klaus Schwab– una prioridad máxima debe ser garantizar un acceso adecuado y equitativo a los mercados financieros.

Según las Naciones Unidas, es probable que la crisis económica provocada por la COVID-19 ponga en riesgo hasta 160 millones de empleos en los sectores manufacturero, turístico y de materias primas de los países en desarrollo. Con estas pérdidas de empleo, se prevé que la desigualdad empeore dentro de las naciones y entre ellas en todo el mundo. Ante la crisis económica sin precedentes actual, es momento de trabajar en un verdadero modelo de capitalismo de las partes interesadas que replantee la globalización dentro de las limitaciones que imponen las instituciones financieras existentes. Para ello, existe una “solución sencilla” que podemos explorar de forma fácil y inmediata hoy mismo.

Con los líderes buscando activamente los cambios necesarios para el gran reinicio, impulsando las economías y avanzando con una agenda sostenible, podemos ampliar el concepto de fondos soberanos de inversión (SWF) y lograr ambas cosas. Estos fondos han servido por lo general a países ricos en recursos para prepararse a fin de dejar de depender de los recursos naturales y/o invertir en una cartera de industrias más diversificada. Sin embargo, ¿y si cambiáramos el modelo para fomentar una mayor igualdad?

¿Qué aspecto tendría esto?

Solo en Estados Unidos, el 84 % de todas las acciones que se poseían hace cuatro años pertenecía solo al 10 % de los hogares. Sin embargo, muchos destacados multimillonarios estadounidenses ya han manifestado que les gustaría pagar impuestos más altos y han subrayado la necesidad de aumentar, al menos, el impuesto sobre las ganancias de capital, el impuesto sobre sucesiones o el impuesto sobre la renta para redistribuir parte de la riqueza. Mediante la reforma fiscal, los nuevos ingresos previstos podrían reinvertirse en la economía para impulsar el mercado laboral y la producción. A diferencia de otros fondos soberanos de inversión de países como Noruega o Arabia Saudita, aquí los dividendos o rendimientos se distribuirían de forma similar a una renta básica universal. La ventaja frente a la distribución directa, sin embargo, es la flexibilidad de los rendimientos. Si se gestionara de forma similar a muchos de los planes de seguros de vida del mundo, los gobiernos podrían garantizar un ingreso mínimo a quienes se encuentren dentro de tramos impositivos predefinidos.

¿Qué ventajas aportaría esto?

Como ya se ha mencionado, el acceso a la propiedad de acciones está muy sesgado a favor de los ricos, por lo que esto proporcionaría un acceso al mercado más equitativo a todos los miembros de la sociedad. Hoy en día, solo una proporción selecta de personas tiene el acceso y los conocimientos necesarios para tomar decisiones de inversión informadas, mientras que un SWF distribuiría mejor los beneficios del mercado.

Además, según cómo se implemente, un SWF podría empoderar a las personas o a los fondos para elegir de forma independiente invertir el dinero de acuerdo con lo que más interese a las partes interesadas, en particular el desarrollo sostenible. De hecho, durante la reciente caída del mercado, las inversiones ESG han superado al mercado en general y constituirían una forma de inversión más equitativa por parte de los ciudadanos. Por último, a diferencia de muchos esquemas de renta básica universal que van directamente al bolsillo de los ciudadanos, aquí la suma inicial puede protegerse mejor para que el reparto justo e igualitario se produzca tanto en tiempos de bonanza como de adversidad.

Para pasar del capitalismo de los accionistas al capitalismo de las partes interesadas, es necesario igualar el acceso a los mercados que constituyen la base del sistema capitalista. Mediante un fondo soberano de inversión ampliado, las oportunidades de inversión estarían fácilmente disponibles y la mayor inversión en empresas e iniciativas del sector privado podría financiarse mejor. Es cierto que la globalización ha tenido defectos a la hora de ofrecer protecciones sociales adecuadas, pero al ampliar el acceso a los mercados para todos, los líderes pueden hacer frente a las enormes desigualdades mientras avanzan y reconstruyen un mundo post-COVID sostenible e igualitario.

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