Sarguja, un distrito del estado de Chhattisgarh, en el centro de India, representa la situación de la atención sanitaria rural del país: una elevada mortalidad infantil (52 por cada 1000 nacidos vivos) y una baja proporción de niños con el esquema de vacunación completo (58 %). En una población mayoritariamente rural, solo una pequeña proporción (alrededor de un tercio) de los centros de salud rurales del estado cuenta con suministro eléctrico regular.
Sin embargo, por primera vez empiezan a surgir pruebas de que la introducción de la energía solar puede mejorar significativamente la prestación de servicios de salud a las comunidades rurales pobres.
La Misión Nacional de Salud y la Agencia de Desarrollo de Energías Renovables de Chhattisgarh proporcionaron sistemas solares fotovoltaicos aislados de la red, de 2 kWh y con baterías de respaldo, a más de 570 centros de atención primaria de salud (PHC) de todo el estado desde 2012. Estos sistemas se diseñaron para subsanar el déficit de energía de un tercio de los centros de salud del estado. Se conectaron a «cargas críticas», como puntos de la cadena de frío (para facilitar el almacenamiento de vacunas y la inmunización), así como a las luces y los equipos de las salas de parto.
Recientemente, el Consejo de Energía, Medio Ambiente y Agua (CEEW) publicó un estudio independiente, financiado por Oxfam India, que evalúa el papel del acceso a la electricidad en los resultados de salud en las zonas rurales de Chhattisgarh. El estudio se basa en una evaluación de 147 centros de atención primaria de salud (PHC), 83 de ellos con sistemas solares, en 15 distritos.

El estudio concluye que los centros con energía solar obtuvieron resultados significativamente mejores que aquellos que carecían de ella. En promedio, los centros de salud con energía solar atendieron cada mes a un 50 % más de pacientes ambulatorios, registraron un 50 % más de partos institucionales, ingresaron a más pacientes y prestaron servicios las 24 horas. Esto también se cumplió en los centros de salud con «déficit de energía» (es decir, aquellos con un suministro eléctrico de menos de 20 horas al día). El personal de los centros de salud tenía una opinión favorable de estos sistemas. Cerca del 98 % del personal informó de menos interrupciones en las tareas cotidianas y el 80 % indicó que se redujeron los costos de electricidad.
Estos resultados son alentadores no solo para India, sino también para los muchos otros países de África y Asia donde los centros de salud rurales carecen de electricidad o sufren cortes irregulares del suministro eléctrico.
Los sistemas solares ofrecen varias ventajas. Permiten diseñar sistemas flexibles que se ajustan a la carga eléctrica de un centro de salud; ofrecen un rendimiento fiable; pueden alimentar cargas críticas, como los refrigeradores de vacunas; y brindan servicio a zonas remotas o propensas a desastres, donde los problemas relacionados con el acceso son más graves. Sin embargo, es preciso elaborar protocolos adecuados de operación y mantenimiento para garantizar el éxito de estos sistemas.
Ampliar estos sistemas responde al interés estratégico de India.
La Misión Solar Nacional de India se ha fijado la meta de alcanzar una capacidad solar instalada de 100 GW para 2022, de los cuales se prevé que 40 GW provengan de la energía solar en tejados. Proporcionar energía solar a todos los centros de atención primaria de salud (PHC) del país (sistemas de 5 kW) podría aportar alrededor de 160 MW a la meta de energía solar en tejados. Si se extendiera la energía solar a los subcentros (sistemas de 1 kW) y a los centros de salud comunitarios (sistemas de 8 kW), el potencial total sería de alrededor de 415 MW.
Al mismo tiempo, el acceso a la electricidad puede contribuir a alcanzar la meta de la Misión Nacional de Salud de lograr la cobertura sanitaria universal. Podrían obtenerse ventajas similares en algunas zonas del África subsahariana, Asia meridional y América Latina, donde millones de personas viven en entornos con recursos limitados y se superponen en gran medida la pobreza, el escaso acceso a la energía y una alta carga de morbilidad. Los recursos ahorrados gracias a estos sistemas pueden destinarse a adquirir medicamentos y equipos que salvan vidas.
La ampliación del uso de la energía solar en la atención sanitaria se verá favorecida por varias tendencias macroeconómicas. En primer lugar, las innovaciones en la tecnología de paneles han reducido considerablemente el costo de la energía solar. En segundo lugar, la creación de la Alianza Solar Internacional (ISA) en París durante la COP21 fue una señal positiva desde el lado de la demanda. La agregación de la demanda a través de la ISA puede impulsar las inversiones en innovación y atraer condiciones de financiación más favorables, lo que contribuiría a profundizar el diseño del mercado.
El mundo está atravesando una gran transformación tanto en el ámbito de la energía como en el de la salud. La proporción de energías renovables en nuestra matriz energética nunca había sido tan alta y los indicadores mundiales de salud son mejores que nunca. Acelerar el despliegue de energías renovables en los centros de salud es una necesidad urgente. Suministrar energía renovable, como la solar, a los sistemas de salud podría abordar simultáneamente los desafíos relacionados con la energía (Objetivo de Desarrollo Sostenible 7) y la salud (Objetivo de Desarrollo Sostenible 3).

