Tu smartphone puede saber más sobre tu salud mental que tú

Given how much of our lives are lived through smartphones, our daily ‘digital exhaust’ is a rich source of information about us
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“¿Cómo te has sentido desde la última vez que nos vimos?”

Como psiquiatra, así es como suelo empezar una sesión con un paciente. Pero, en calidad de neurocientífico radicado en Silicon Valley, me sorprende lo totalmente inadecuada que resulta esa pregunta para la tarea.

No solo el estado de ánimo es una entidad compleja y difícil de definir, sino que la capacidad de una persona para autoevaluar incluso facetas sencillas de su experiencia es sorprendentemente limitada. Por ejemplo, hemos comprobado que la forma en que los pacientes deprimidos valoran su propia atención y concentración tiene poco que ver con las pruebas objetivas de laboratorio de esas capacidades, y refleja, en cambio, su malestar psiquiátrico general.

Si bien no cabe duda de que la enfermedad mental implica una experiencia subjetiva individual, la realidad es que preguntar por estas experiencias simplemente no ha funcionado como método para determinar la causa de la enfermedad o orientar su tratamiento. Dado que las enfermedades mentales reflejan alteraciones en diversas funciones cerebrales, la psiquiatría lleva mucho tiempo buscando buenas medidas de esas alteraciones.

Un panel de control para el diagnóstico

Imagine al clínico y al paciente con un panel de control al alcance de la mano que mostrara las fluctuaciones diarias de métricas objetivas del comportamiento, la fisiología y la función cerebral del paciente, con algoritmos de aprendizaje automático que señalaran tendencias preocupantes o patrones tempranos indicativos de respuesta a un tratamiento.

Quizás solo mediante una medición objetiva más precisa podamos esperar mejorar nuestra capacidad para manejar la enfermedad mental. Este cambio radical en la forma de caracterizar a las personas con el fin de mejorar el diagnóstico y el tratamiento - a menudo denominado «fenotipado digital» - es un área emocionante y de rápido crecimiento tanto en la investigación académica como en la investigación de la industria. Este enfoque también puede ayudarnos a llegar a la gran proporción de personas en todo el mundo con afecciones psiquiátricas que nunca buscan tratamiento por barreras de acceso, estigma u otras razones.

El progreso en el fenotipado digital ha llegado por dos vías. Una es tecnológica. La omnipresencia de los teléfonos inteligentes ha creado la capacidad de captar de forma pasiva un torrente de datos sobre el comportamiento diario, el aspecto no relacionado con el contenido del habla, la geolocalización e incluso el uso de palabras de personas de todo el mundo. Dado lo mucho que vivimos a través de los smartphones, nuestro «rastro digital» diario es una rica fuente de información sobre nosotros. Incluso la forma en que interactuamos con el propio smartphone, con factores como la velocidad al escribir, los errores y los tiempos de respuesta, puede indicar capacidades cognitivas básicas de manera continua y pasiva.

Asimismo, ha habido una proliferación de dispositivos de consumo, como los relojes inteligentes y los monitores de actividad, que pueden aportar datos complementarios sobre la fisiología. Las tecnologías portátiles también evolucionan rápidamente, incluida la medición de la actividad eléctrica cerebral de formas relativamente poco invasivas. Se están desarrollando «almohadas inteligentes» capaces de medir la calidad de nuestro sueño, una actividad que representa el componente individual más grande de nuestro día.

Los investigadores incluso extraen de forma discreta índices conductuales y fisiológicos significativos durante los trayectos diarios en coche, ya que los automóviles pueden constituir entornos de medición bien controlados. Combinar algunos de estos enfoques podría revelar fluctuaciones continuas del estado de ánimo, del funcionamiento cognitivo, de la probabilidad de recaída en el consumo de drogas, de la aparición de un episodio psicótico y de otros innumerables aspectos críticos de la salud mental.

La segunda fuente de progreso, dada la inmensidad de nuestras huellas digitales en la vida cotidiana, son los rápidos avances en el aprendizaje automático, que ya han revolucionado muchos aspectos de la industria tecnológica. Cada año se han logrado avances sin precedentes en cuanto a la potencia y flexibilidad de estos algoritmos. Se prevé que esto continúe durante algún tiempo. Los avances críticos en el aprendizaje automático, como el reconocimiento visual de objetos en imágenes, se han logrado gracias a la disponibilidad de grandes volúmenes de datos bien curados. Ese obstáculo se está abordando rápidamente gracias a los esfuerzos de fenotipado digital.

El reto mayor será ahora determinar cómo extraer las señales más significativas para cada persona. A diferencia de otros sectores, como la publicidad, en los que los algoritmos de aprendizaje automático pueden mejorar los resultados en conjunto, en medicina debemos poder extraer conclusiones firmes sobre pacientes individuales. Hacerlo requiere una confianza mucho mayor en los resultados de nuestros algoritmos.

Esto también significará que algunas aplicaciones de fenotipado digital, como las que «confirman» que una persona es un buen candidato para una intervención determinada, evolucionarán de forma natural antes que las que «descartan» a una persona para una intervención. En la mayoría de los casos, se requiere mayor certeza para denegar que para aplicar una intervención determinada.

Otro desafío es que la mayoría de las pruebas médicas normalmente no cambian con el tiempo, mientras que las mediciones basadas en el fenotipado digital probablemente seguirán evolucionando a medida que se recopilen más datos y se aprovechen nuevas tecnologías. Las agencias reguladoras apenas han empezado a plantearse cómo gestionar las aplicaciones de «software como producto sanitario», que evolucionan rápidamente, y actualmente solo existe orientación general.

Pese a las numerosas razones para entusiasmarse, el fenotipado digital hasta ahora se ha quedado en el nivel de prueba de concepto. Seguimos esperando la primera implementación a gran escala con beneficios tangibles para la salud. El éxito definitivo del fenotipado digital, especialmente su aceptación por parte de los pacientes, también requerirá abordar desafíos fundamentales en materia de privacidad y seguridad de los datos, ya que parte de estos datos puede reflejar las huellas digitales de experiencias individuales muy personales y privadas.

No obstante, la trayectoria del fenotipado digital apunta claramente a su importancia para el futuro de la psiquiatría, así como para la salud conductual en general. Esto se debe en gran medida a que en psiquiatría poco ha cambiado en las últimas décadas, y ahora están surgiendo rápidamente plataformas tecnológicas para el fenotipado.

Irónicamente, aunque la introducción de los fenotipos digitales como complemento de las descripciones subjetivas tradicionales de una persona supondrá una importante disrupción en la toma de decisiones clínicas y en los flujos de trabajo tradicionales, es precisamente la omnipresencia de las tecnologías móviles en las que se apoyan estos esfuerzos lo que hace que esta disrupción parezca inevitable.

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