¿Quiere tener un cerebro sano? Asegúrese de lavarlo todos los días

Sleeping woman bed nighttime
Lack of sleep has been linked to diabetes, depression and heart disease.Image: Gregory Pappas/Unsplash
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  • Cada vez más personas sufren falta de sueño, con posibles consecuencias perjudiciales

  • El sueño profundo y sin sueños elimina las toxinas del cerebro, según creen los científicos

  • La falta de sueño supone grandes costes para la economía

Desde el emprendedor tecnológico Elon Musk hasta la antigua directora ejecutiva de Yahoo! Marissa Mayer y el magnate empresarial Richard Branson, no faltan personas exitosas que afirman necesitar solo unas pocas horas de sueño cada noche.

Pero mientras muchas de ellas exhiben su falta de sueño como una muestra de orgullo, hace algunos años los científicos descubrieron el poder de dormir bien. Y ahora han averiguado cómo funciona la magia del cerebro.

La máquina de lavado cerebral

La falta de sueño se ha relacionado con numerosos problemas de salud, como la diabetes, la depresión y las enfermedades cardíacas, y se sabe que afecta a la esperanza de vida. Recientemente se ha demostrado que aumenta el riesgo de Alzheimer.

Según un estudio reciente de investigadores de la Universidad de Boston, nuestro organismo utiliza la fase de sueño sin movimientos oculares rápidos (no REM), profundo y sin sueños, para lavar las toxinas de nuestro cerebro. Al monitorizar a pacientes dormidos, los científicos lograron demostrar que durante el sueño no REM las neuronas del cerebro se sincronizan, activándose y desactivándose al mismo tiempo.

Cuando todas las neuronas se silencian momentáneamente, necesitan menos oxígeno, por lo que llega menos sangre al cerebro. En ese momento, el líquido cefalorraquídeo (un líquido transparente que rodea el cerebro) inunda el espacio liberado. Estas oleadas de líquido ayudan a purgar el cerebro de subproductos químicos potencialmente tóxicos.

Este lavado con líquido cefalorraquídeo no se produce cuando estamos despiertos, porque nuestras neuronas se activan constantemente y no se sincronizan de la misma manera.

El estudio también abre otras posibilidades, entre ellas nuevas vías potenciales de investigación para los tratamientos del Alzheimer. El efecto de lavado del líquido cefalorraquídeo también podría ayudar a eliminar las moléculas asociadas a la enfermedad. Esta limpieza más general podría tener beneficios más amplios que los fármacos que se investigan actualmente, que tienden a centrarse en eliminar los efectos de moléculas concretas.

Dormir no es perder el tiempo

El profesor Matthew Walker, neurocientífico de la Universidad de California en Berkeley, sostiene que cada vez más personas sufren privación de sueño y que la sociedad no presta suficiente atención a los problemas que esto genera.

Además de autor de un libro de gran éxito sobre el tema, actualmente asesora en materia de sueño a empresas como Google, lo que ilustra lo grave y generalizado que se ha vuelto el problema de la falta de sueño.

Varias grandes organizaciones, entre ellas Google, han instalado cápsulas para dormir en sus oficinas para que los empleados puedan tomar siestas reparadoras.

Menos del 49 % de los adultos de todo el mundo afirmó dormir lo suficiente.Image: Statista

Arianna Huffington, cofundadora de Huffington Post, también se opone a la desvalorización cultural del sueño. Según ella, la forma ajetreada y siempre conectada en que llevamos cada vez más nuestra vida contribuye a un ciclo de falta de sueño que perjudica nuestra salud física y mental y nos frena a la hora de alcanzar nuestros objetivos.

El 54 % de los adultos afirmó que el estrés afectaba a su sueño.Image: Statista

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han declarado que el sueño insuficiente es un problema de salud pública, y un tercio de los estadounidenses afirma dormir menos de seis horas por noche.

Un estudio de 2017 que intentó cuantificar el impacto económico de nuestra sociedad con falta de sueño reveló que un trabajador que duerme menos de seis horas por noche pierde alrededor de seis días laborables al año por absentismo o presentismo, en comparación con un trabajador que duerme entre siete y nueve horas por noche. Otros estudios sugieren que los países desarrollados pierden alrededor de un 2 % del PIB debido a la falta de sueño.

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