Jóvenes, tecnología y comunidad: 4 lecciones de la respuesta a la COVID-19 en Siaya, Kenia

Girls in Siaya, Kenya, being trained to help spread the word about masks and hand-washing
Girls in Siaya, Kenya, being trained to help spread the word about masks and hand-washingImage: Surgical Systems Research Group
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  • Los esfuerzos por incorporar a jóvenes, tecnología y voluntarios comunitarios en la respuesta a la COVID-19 han dado resultados en el condado de Siaya, Kenia.

  • Estas son cuatro conclusiones del proyecto hasta el momento.

Desde nuestra propuesta inicial para incluir a jóvenes y trabajadores sanitarios comunitarios en la respuesta de África a la COVID-19, que se publicó en mayo, hemos avanzado de forma significativa. Estas son cuatro lecciones que hemos aprendido en ese periodo:

1. Involucrar a los jóvenes y a los voluntarios sanitarios comunitarios es viable. Hacerlo nos permitió llegar a los hogares y sensibilizarlos, lo que ha conducido rápidamente a una curva plana de COVID-19 con la máxima prevención y contención en Siaya, Kenia:

Image: Neema Kaseje / Ministerio de Salud de Kenia

En junio de este año, poco después de que la OMS declarara la COVID-19 una pandemia, completamos rápidamente una evaluación de referencia para valorar los comportamientos en materia de salud, incluidos el lavado de manos, el distanciamiento y el uso de mascarillas, mediante trabajadores sanitarios comunitarios, jóvenes y herramientas digitales. Con este enfoque, capacitamos a más de 1.000 trabajadores sanitarios comunitarios y nos involucramos con más de 100 jóvenes que deseaban sumarse a la respuesta a la COVID-19. Más importante aún, los trabajadores sanitarios comunitarios que colaboraban con jóvenes y herramientas digitales llegaron rápidamente a más de 20.000 hogares, lo que aumentó su conciencia sobre la importancia de las medidas preventivas, incluidos el lavado de manos, el uso de mascarillas y el distanciamiento. Paralelamente, evaluamos el sistema sanitario para examinar su grado de preparación en cuanto a la formación en gestión de la COVID-19 y en cuidados críticos básicos. También evaluamos el inventario local de equipos y suministros básicos.

Tras la evaluación de referencia, incluimos en nuestra intervención final las necesidades expresadas por los miembros de la comunidad y por los trabajadores sanitarios hospitalarios. No solo capacitamos tanto a los trabajadores sanitarios comunitarios como a los clínicos en la prevención de la COVID-19, así como en rigurosas medidas de prevención y control de infecciones, sino que también garantizamos el mantenimiento de los servicios sanitarios esenciales. En colaboración con el Ministerio de Salud, los trabajadores sanitarios comunitarios y los clínicos, velamos por que los niños siguieran recibiendo vacunas y por que las madres siguieran dando a luz en centros sanitarios. Atendimos la necesidad de equipos de protección individual (EPI) para los trabajadores sanitarios, la necesidad de bienestar mental y apoyo psicológico, y la necesidad de formación en liderazgo. Por tanto, nuestro enfoque fue integral, completo y receptivo a las necesidades de los miembros de la comunidad, los clínicos y el Ministerio de Salud. Nuestro objetivo último era limitar la morbilidad y la mortalidad debidas a la COVID-19.

Hasta la fecha, tras llegar a 82.401 hogares y capacitar a 27 centros sanitarios en Siaya, hemos observado una curva prácticamente plana desde el inicio de la pandemia. Al 10 de octubre, se han registrado un total de 108 casos y 5 muertes en una población de 993.183 personas. En la misma fecha, 40.620 casos de COVID-19 y 755 muertes por la enfermedad se notificaron en Kenia en su conjunto.

Como se ha visto en muchas zonas del África subsahariana, una respuesta inicial sólida ha dado lugar a menos casos y muertes por COVID-19 de los previstos; sin embargo, a medida que las economías se reabren por completo y se levantan las restricciones de viaje, es necesaria una mayor vigilancia para mantener altas tasas de medidas preventivas, a saber, el uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento físico.

2. El uso de la tecnología digital ha permitido el acceso rápido a datos precisos y fiables, lo que es fundamental para la toma de decisiones informadas por parte de los responsables de políticas.

Gracias al uso de herramientas digitales, tuvimos acceso inmediato a los datos de las visitas a los hogares y a los de los clínicos de centros con capacidad de oxígeno, en lugar de tener que pasar por el habitual ciclo de introducción lenta y tediosa de datos, seguido de análisis. La tecnología, junto con equipos básicos como los pulsioxímetros, nos permitió reforzar la capacidad de diagnóstico y seguimiento de los trabajadores sanitarios comunitarios y de los centros. Nos aseguramos de que los trabajadores sanitarios comunitarios conocieran los centros con capacidad de oxígeno, para que pudieran derivar a los miembros de la comunidad al centro adecuado en el momento oportuno. Informamos periódicamente al Ministerio de Salud sobre los hallazgos clave para contribuir a una toma de decisiones oportuna.

Así es como África ha contenido el coronavirus hasta ahora.
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3. Nuestra colaboración con el Ministerio de Salud fue importante para la rápida implementación de la solución, y para incorporar los resultados en las decisiones políticas. Además, esta colaboración llevó a incluir nuestras actividades en el plan de trabajo del ministerio, lo que garantizó la sostenibilidad de la intervención más allá de la respuesta inmediata a la COVID-19.

4. Un enfoque integral y receptivo fue fundamental para lograr la adhesión a nuestra solución por parte de múltiples actores clave. No nos ocupamos solo de la COVID-19. Nos aseguramos de que los servicios sanitarios esenciales se mantuvieran durante la crisis (en particular los de salud materna e infantil) y, a través de un programa de tutoría, abordamos la crisis de embarazos adolescentes que empeoró como consecuencia de las amplias medidas de confinamiento adoptadas en marzo de 2020. Las tasas de embarazo adolescente han aumentado al 33% desde marzo de 2020, frente al 17% de la línea de base. En la actualidad, mientras volvemos a intervenir para hacer frente a un grupo de casos de COVID-19 en Siaya, incluimos a las niñas adolescentes en nuestros esfuerzos por destacar las medidas preventivas en las comunidades, con el fin de desarrollar sus habilidades en intervenciones sanitarias y prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19.

En conclusión, incluir a los jóvenes y la tecnología en el enfoque comunitario, junto con el fortalecimiento simultáneo de la capacidad de los centros sanitarios, podría impulsar el refuerzo, la resiliencia y la preparación del sistema de salud en su conjunto. Este enfoque arroja luz sobre una posible vía para acelerar los avances hacia la cobertura sanitaria universal y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 para 2030.

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