El impulso de los últimos años de los nuevos servicios de movilidad ha ayudado a aliviar la presión sobre el traslado de mercancías y personas que trabajan en primera línea de la contención de la COVID-19.
La captura de datos de movilidad en tiempo real y el envío de alertas rápidas sobre la COVID-19 pueden ayudar a prevenir la propagación del virus y salvar vidas.
Aunque es demasiado pronto para determinar qué funcionó y qué no en la movilización de la respuesta a la COVID-19, ya podemos hacer balance de las diversas iniciativas que los nuevos proveedores de movilidad están llevando a cabo para combatir la propagación del virus. Muchas de las iniciativas actuales se centran en aumentar la eficiencia, garantizar la seguridad y aprovechar al máximo el sistema existente. Cada una de estas tácticas puede impulsar la eficiencia y la eficacia de nuestro sistema de movilidad incluso después de que la crisis haya pasado.
Movilizar a los primeros intervinientes para salvar vidas
Los proveedores de servicios de movilidad (MSP, por sus siglas en inglés), como las empresas de transporte por solicitud y de micromovilidad, han sido rápidos en ampliar las opciones de desplazamiento disponibles para los primeros intervinientes. Los patinetes en China y las flotas de coches de alquiler con conductor y de coches compartidos se han convertido en las mejores opciones de desplazamiento disponibles para el personal sanitario tras el cierre de las ciudades. Más adelante hemos visto que las opciones de micromovilidad ocuparon un lugar central en la respuesta europea al virus, en respuesta al llamamiento de las autoridades a prestar apoyo. Con los cambios repentinos en la oferta y la demanda, los nuevos servicios de movilidad han demostrado lo ágiles y esenciales que pueden ser para hacer frente a una emergencia de rápida evolución.

Reducir los costes de movilidad para garantizar la asequibilidad para todos
Con el cierre generalizado de los sistemas de transporte, los MSP se están convirtiendo en la fuente de movilidad más fiable para personas y mercancías. Los MSP han asumido el reto no solo aumentando los servicios de entrega de alimentos, sino también reduciendo costes y creando alianzas inestimables con organizaciones comunitarias que atienden a los más vulnerables. Las asociaciones público-privadas son fundamentales para que la flota de servicios de movilidad funcione de la manera más eficaz posible.
Intercambiar información crítica para frenar las tasas de infección
Los signos de una infección por coronavirus pueden tardar dos semanas en manifestarse. Afortunadamente, algunos MSP y las autoridades colaboradoras ya están notificando a los conductores y usuarios de viajes que han estado expuestos a personas infectadas, con el fin de frenar las tasas de infección. Lo hacen sin exponer datos sensibles y en total cumplimiento de la normativa de datos vigente. El intercambio de información crítica entre las autoridades públicas y privadas para mejorar la seguridad pública puede lograrse sin comprometer la privacidad ni la competitividad.
Introducir tecnología y políticas para proteger a los viajeros y conductores
Didi fue la primera en introducir la exigencia de separación en el habitáculo para proteger a sus conductores, sin privar de servicio a quienes necesitaban viajes urgentes. Poco después, los MSP de todo el mundo implantaron más políticas para garantizar la higiene y la seguridad de conductores y usuarios, y los servicios se mantuvieron operativos todo el tiempo que las autoridades sanitarias que gestionaban y supervisaban el brote consideraron posible.
Parece que fue ayer cuando todos, desde los líderes gubernamentales hasta los emprendedores, debatían los pros y los contras de los nuevos proveedores de servicios de movilidad. Aun así, si algo hemos aprendido de la pandemia de COVID-19 es lo esenciales que pueden llegar a ser estos MSP dinámicos y ágiles.
Está claro que hace falta un pueblo entero (y una crisis) para reunir una sinfonía de soluciones y colaboraciones multilaterales que eliminen poco a poco pero de forma constante los riesgos y mejoren nuestras vidas. Ningún actor puede lograrlo por sí solo, pero los grupos que colaboran en una transición pueden ayudar a garantizar un futuro de movilidad sostenible y resiliente.

