La sepsis es responsable de una de cada cinco muertes en todo el mundo, según muestra un nuevo estudio publicado en The Lancet.
Esta afección se produce cuando el sistema inmunitario de una persona reacciona de forma exagerada ante una infección y empieza a dañar los tejidos y órganos del cuerpo.
La estimación del estudio de 11 millones de muertes al año causadas por la sepsis supera en más del doble las estimaciones anteriores.
Mejorar el saneamiento, el acceso al agua potable y la vacunación son algunas de las formas de prevenir las infecciones subyacentes que pueden provocar sepsis.
Es prevenible y tratable y, aun así, cada año mata a más personas que el cáncer. Esa es una de las conclusiones de un nuevo estudio sobre la sepsis, una afección que a menudo es difícil de detectar y de la que muchas personas nunca han oído hablar.
La investigación, dirigida por científicos de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Washington, ha revelado que la sepsis mata a 11 millones de personas cada año —más del doble de las estimaciones anteriores. El estudio afirma que la sepsis es responsable de una de cada cinco muertes en todo el mundo.
La sepsis, también conocida como septicemia, se produce cuando el sistema inmunitario de una persona reacciona de forma exagerada ante una infección y empieza a dañar los tejidos y órganos del cuerpo. Puede provocar más complicaciones de salud, insuficiencia orgánica y la muerte; quienes sobreviven pueden quedar con problemas de salud o una discapacidad de por vida.
Como hay muchos síntomas posibles y pueden ser imprecisos, la sepsis puede ser difícil de identificar, por lo que se la ha llamado «asesino oculto».
Cualquier persona afectada por una infección puede desarrollar sepsis, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, algunas poblaciones vulnerables, como las personas mayores, las embarazadas, las personas hospitalizadas y quienes tienen afecciones como el VIH/sida, la cirrosis hepática, el cáncer y las enfermedades renales, corren un mayor riesgo.
La magnitud del problema
La mayoría de los casos afectan a pacientes de países de ingresos bajos o medios, aunque los países ricos también se ven afectados, señala el nuevo informe. África subsahariana es una de las regiones más afectadas, junto con algunas islas del Pacífico Sur y partes de Asia.
Más del 40 % de los casos se dan en niños menores de 5 años, y el estudio destaca la tasa de mortalidad desproporcionadamente alta entre los niños de zonas pobres.
Mientras que las estimaciones anteriores de la propagación mundial de la enfermedad se basaban en datos hospitalarios de algunos países de ingresos medios y altos, el estudio reciente incluye casos ocurridos fuera de los hospitales, especialmente en regiones de bajos ingresos.
«Nos alarma descubrir que las muertes por sepsis son mucho más numerosas de lo que se había estimado, sobre todo porque esta afección es prevenible y tratable», explica el autor principal del estudio, Mohsen Naghavi, profesor de Ciencias de la Medición de la Salud en el IHME de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.
«Necesitamos renovar el enfoque en la prevención de la sepsis entre los recién nacidos y en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos, un factor importante que impulsa esta afección».
Aunque la magnitud del problema es mayor de lo que se pensaba en un principio, el número de casos está disminuyendo con el tiempo.
La incidencia de la sepsis por cada 100.000 habitantes, tanto en hombres como en mujeres, ha seguido una trayectoria descendente durante las últimas tres décadas. En 1990, se estimaron 60,2 millones de casos, que provocaron 15,7 millones de muertes. Para 2017, los casos totales de sepsis habían disminuido un 19 % y las muertes, un 30 %.
Los próximos pasos
Aunque esta tendencia es alentadora, se puede hacer más para reducir el impacto de esta afección mortal.
Abordar las causas subyacentes que provocan la sepsis es parte de la solución, que incluye mejorar el saneamiento y el acceso al agua potable, así como promover programas de vacunación, especialmente en las regiones más pobres.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para facilitar el acceso a las vacunas?

Iniciativas como Gavi, la Alianza para las Vacunas, puesta en marcha en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2000, ayuda a promover programas de inmunización en países más pobres mediante alianzas público-privadas. El programa reúne a organismos internacionales como UNICEF y la OMS, la Fundación Bill y Melinda Gates, organismos gubernamentales y de investigación, la industria de las vacunas y muchas otras organizaciones para ayudar a proteger a los niños del mundo contra las enfermedades infecciosas.
Al celebrar su 20.º aniversario en Davos 2020, la alianza ha contribuido a la inmunización de casi 700 millones de niños y ha salvado, según las estimaciones, 10 millones de vidas.
Kristina E. Rudd, autora principal del nuevo estudio y profesora adjunta del Departamento de Medicina de Cuidados Intensivos de Pitt, resume la solución. «Para empezar, se trata de infraestructura básica de salud pública. Las vacunas, garantizar que todas las personas tengan acceso a un inodoro y agua potable, una nutrición adecuada para los niños y atención sanitaria materna permitirían abordar muchos de estos casos».


