Pedimos consejo a dos marinos veteranos sobre cómo mantener el ánimo durante el confinamiento.
Esto es lo que dijeron sobre la gestión de las tripulaciones, el mantenimiento de la moral y cómo mantener a raya el aburrimiento.
El confinamiento será una nueva y difícil realidad para muchos de los casi 3.000 millones de personas de todo el mundo que ahora se encuentran confinadas en sus hogares. Familias y compañeros de piso que quizá solían verse de vez en cuando ahora viven unos encima de otros. Los conflictos latentes pueden estallar. Los malos hábitos se intensificarán. El aburrimiento y la frustración pueden canalizarse de forma poco saludable.
En otras palabras, puede aparecer la claustrofobia. Es un término náutico: las tripulaciones de los barcos suelen encontrarse codo con codo con sus compañeros en un espacio relativamente reducido durante semanas o incluso meses. Entonces, ¿cómo pueden quienes dirigen las tripulaciones en el mar garantizar una navegación sin contratiempos y qué consejos pueden ofrecer a quienes estén al frente de una tripulación sin experiencia?
Pedimos la opinión de dos marinos. El capitán Jens-Christian Schou está al mando del portacontenedores Cap San Lorenzo, de 120.000 toneladas, operado por Maersk, que actualmente navega frente a las costas de Brasil. El capitán Chris Brandon, ya jubilado, sirvió durante 19 años en la Marina Mercante británica; como primer oficial de un petrolero de BP, era responsable de la gestión de la tripulación, incluido un viaje de 14 semanas de Kuwait a Róterdam.
¿Cuáles son sus prioridades a la hora de gestionar una tripulación durante travesías largas?
Capitán Schou (J-CS): Es importante encontrar el equilibrio entre mantener a salvo a la tripulación y cumplir con el trabajo. En general, mi prioridad diaria es que todo nuestro trabajo se realice de forma segura. Una prioridad igual de importante es mantener contenta a mi tripulación y bien abastecido el barco, para que podamos seguir haciendo lo que mejor sabemos: llevar la carga adonde se necesita.
Hablo mucho con mi tripulación a bordo para ver cómo puedo ayudarla, por si alguien tiene algún problema personal que necesite resolver. Eso forma parte del puesto. Como capitán, eres un poco de todo: madre y padre, sacerdote, policía y la persona con quien desahogarse cuando hace falta.
Los marinos nos preocupamos no solo por nuestro propio bienestar, sino también por nuestros seres queridos que están lejos. Me preocupan mi mujer y mis hijos, más aún ahora durante la crisis de la COVID-19, y hablo de ello abiertamente a bordo. Es importante hablarlo; tenemos que poder expresarnos y confiar unos en otros. Mi tripulación sabe que puede acudir a mí siempre que me necesite, si quiere expresar sus preocupaciones o quejarse de algo; y créanme, los marinos se quejan mucho: siempre estoy ahí para ellos. Los capitanes sabemos que, si los marinos dejan de quejarse, algo va mal; así que, si se quejan, sabemos que todo marcha como debe.
Capitán Brandon (CB): Mantener una buena moral y evitar que el aburrimiento se convirtiera en un problema eran mis principales prioridades. Lo conseguíamos manteniendo a la tripulación ocupada con tareas útiles o significativas, o entreteniéndola con actividades como juegos en cubierta, concursos de preguntas, películas, competiciones y ejercicios de formación.
También era importante vigilar la actividad social de la tripulación y evitar que se formaran grupos cerrados o que hubiera acoso. Además, mantenía la puerta abierta: escuchaba sus preocupaciones y procuraba que vieran que las había escuchado; después, los hacía partícipes de las soluciones a cualquier problema.
¿Cuáles son los mayores desafíos en este sentido?
CB: Mantener una buena moral sin comprometer la disciplina puede ser un desafío, y encontrar tareas significativas puede resultar difícil después de un par de semanas, una vez completadas las tareas rutinarias.
La intolerancia puede convertirse en un problema social peligroso si no se detecta y se gestiona pronto. Aunque durante periodos breves se puedan tolerar los rasgos menos aceptables de alguien, con el tiempo pueden resultar irritantes y provocar una hostilidad abierta.
¿Qué es lo que más difícil le resulta de pasar largos periodos en el mar y qué estrategias utiliza para afrontarlo?
CB: El aburrimiento es el mayor enemigo. Cada persona recurre a estrategias distintas; tener una afición es fundamental, al igual que mantener una buena relación social con los compañeros. Los marinos sin experiencia suelen necesitar orientación y acompañamiento porque no están acostumbrados a esas condiciones.
J-CS: Todo consiste en mantenerse ocupado. Si tenemos tareas que realizar, no especulamos demasiado sobre cosas que, de todos modos, poco podemos hacer para cambiar. Por eso es muy importante mantener las rutinas, así como hablar entre nosotros a bordo para ver si alguien necesita más atención.
¿Cómo se adaptan los propios miembros de la tripulación?
J-CS:Las tripulaciones son como cualquier otro sector de la sociedad. Por ejemplo, ahora algunos quieren hablar del coronavirus todo el tiempo, mientras que otros se han vuelto más reservados y preferirían evitar el tema. En estos tiempos difíciles, la mayoría pensamos más en nuestras familias en casa y nos comunicamos más con ellas para comprobar que estén bien. Tenemos la suerte de contar con una buena conexión a internet a bordo, que nos ayuda a mantener el contacto.
CB:Por lo general, las tripulaciones se adaptan bien; los miembros con más experiencia entienden la situación y se esfuerzan por mantener la armonía. Además de los libros, la tecnología moderna permite que todos tengan un ordenador portátil o una tableta, y las películas se guardan en memorias USB. Incluso podría decirse que, aunque todos estos dispositivos quizá perjudiquen nuestras relaciones sociales en tierra, son esenciales a bordo de un barco.
Si pudiera aconsejar a quienes están a punto de pasar largos periodos de aislamiento en casa —en particular a quienes tienen una «tripulación» a su cargo—, ¿qué les diría?
J-CS:Se trata de mantenerse ocupado y concentrado. Aquí en el mar estamos acostumbrados a permanecer confinados en un espacio pequeño, y la mayoría lo afrontamos siguiendo rutinas diarias y relacionándonos todo lo posible. Además, aunque sea un consejo difícil de seguir, intenten no especular demasiado sobre los asuntos que no pueden cambiar ahora mismo.
CB:Dejen que cada persona tenga su propio espacio y no se entrometan; sean sensibles. Reconozcan que todo el mundo necesita tiempo a solas, incluso los niños. No dependan de los demás para que los diviertan o entretengan, no sean egoístas y, sobre todo, sean tan tolerantes como esperan que los demás lo sean con ustedes.

