Los científicos han creado microagujas biodegradables para combatir las enfermedades oculares

A doctor checks the eyesight of Carin Bell, one of a group of about 50 children who were being tested at the Red Cross Children Hospital in Cape Town, October 11, 2007. World Sight Day 2007 is observed on October 11 and focuses on the issues of childhood blindness. REUTERS/Mike Hutchings (SOUTH AFRICA) - GM1DWIROVTAA
A young girl has her eyes tested.Image: REUTERS/Mike Hutchings
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“Preferiría clavarme agujas en los ojos.”

Esa frase, pronunciada célebremente por Jack Nicholson en la película de 1983 Terms of Endearment, se ha convertido en un eslogan irónico. Pero ahora, científicos de Singapur están explorando un método novedoso para tratar enfermedades oculares como el glaucoma y la retinopatía diabética, que consistiría en introducir diminutas agujas en los ojos de los pacientes.

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU), en Singapur, desarrollaron un parche similar a una lente de contacto con nueve microagujas que pueden cargarse con fármacos.

Al presionarlas suavemente contra el ojo, las microagujas, que son biodegradables y más finas que un cabello, se desprenden por sí solas y permanecen en la córnea, donde siguen liberando los fármacos hasta que finalmente se disuelven.

Aunque el tratamiento pueda sonar poco atractivo, el equipo de la NTU afirma que es indoloro. Y, lo que es más importante, podría ser una técnica más eficaz para administrar fármacos oculares que los métodos actuales.

Las inyecciones oculares pueden ser dolorosas y conllevan riesgo de infección y de daño ocular, mientras que los colirios y las pomadas pueden ser arrastrados por las lágrimas o por el parpadeo, y algunos pacientes tienen dificultades para seguir aplicándoselos en casa.

El parche ocular tiene nueve microagujas que pueden cargarse con fármacos.Image: NTU Singapore

Los investigadores probaron el parche en ratones con vascularización corneal, una afección en la que la falta de oxígeno hace que nuevos vasos sanguíneos crezcan en el tejido corneal, lo que puede provocar ceguera.

Descubrieron que, tras aplicar una dosis única de tratamiento de 1 microgramo en un parche, el área de los vasos sanguíneos se redujo un 90 %, frente a la ausencia de una reducción significativa cuando se aplicó en forma de gotas una cantidad diez veces mayor del fármaco.

El profesor Chen Peng, experto en biotecnología de la NTU que también desarrolló un parche de microagujas quemagrasas, dirigió el equipo de investigación con la aportación de la profesora asociada Gemmy Cheung, del Centro Nacional de Oftalmología de Singapur. Sus conclusiones se publicaron en la revista Nature Communications.

Chen afirmó que el parche podría ofrecer un método eficaz y de larga duración para la administración localizada de fármacos, que los pacientes podrían aplicarse ellos mismos en casa.

“Las microagujas están hechas de una sustancia que se encuentra de forma natural en el organismo, y en pruebas de laboratorio con ratones hemos demostrado que son indoloras y mínimamente invasivas.

“Si logramos reproducir los mismos resultados en ensayos clínicos con humanos, el parche podría convertirse en una buena opción para las enfermedades oculares que requieren un tratamiento a largo plazo en casa, como el glaucoma y la retinopatía diabética.

“A los pacientes que les resulta difícil seguir el régimen de aplicar repetidamente colirios y pomadas también les resultaría útil el parche, ya que tiene el potencial de lograr el mismo efecto terapéutico con una dosis menor y con menor frecuencia.”

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