Estamos en un momento único de la historia, un posible punto de inflexión en el que nuestra comprensión de la ciencia del comportamiento y los avances tecnológicos convergen con fuerza para mejorar la vida de las personas.
El instituto de investigación RAND Europe acaba de publicar el mayor estudio sobre cambio de comportamiento en torno a la actividad física, basado en datos verificados de Vitality, una compañía de seguros médicos. El hallazgo es sencillo y profundo: se puede incentivar a las personas para que hagan más ejercicio.
El principal resultado fue un aumento sostenido del 34% en los niveles de actividad física. Esto significa que las personas hicieron un día más de actividad por semana. En Vitality, estimamos que eso equivale a dos años más de vida, en promedio.

Esto tiene importantes implicaciones para la sociedad. Estamos viendo un enorme aumento de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, y las poblaciones envejecidas afrontan años adicionales de vida que la mala salud convierte en una fuente de sufrimiento. Cabe destacar que, aunque menos participantes con mayor riesgo cambiaron su comportamiento, quienes sí lo hicieron más que duplicaron sus niveles de actividad.
La inactividad física es un problema clásico de comportamiento. Sus costes inmediatos, como el esfuerzo, el tiempo y el dolor, suelen imponerse a sus beneficios a largo plazo. Por eso, el programa Active Rewards, disponible para los titulares de seguros de vida y de salud de Vitality, ofrece incentivos a corto plazo para hacer ejercicio, lo que aumenta la probabilidad de que las personas participen. Si alcanzas tus objetivos semanales, recibes recompensas, como un Apple Watch con descuento o gratis, una cuota de gimnasio más baja, entradas de cine o café gratis. El Apple Watch funciona tanto como incentivo como una forma precisa y fácil de usar para medir los niveles de actividad.
El estudio analizó a más de 400.000 participantes del Reino Unido, Estados Unidos y Sudáfrica, midió datos demográficos completamente anonimizados e información biométrica, y registró la actividad física. La combinación del programa de incentivos a corto plazo de Vitality y la tecnología del Apple Watch (incluida en una prestación específica llamada Vitality Active Rewards con Apple Watch) genera un cambio de comportamiento beneficioso y significativo, con independencia de la edad, el género y el estado de salud. En particular, los participantes en situación de riesgo, aunque tenían menos probabilidades de participar, mostraron una mejora de sus niveles de actividad muy superior al promedio cuando lo hicieron.
Los responsables de formular políticas pueden aplicar las enseñanzas de este estudio de forma más amplia, en particular quienes buscan centrarse en la prevención rentable de enfermedades en lugar de adoptar un enfoque de tratamiento mucho más costoso. Dado que millones de personas viviremos más tiempo, el estudio también responde a las preguntas de cómo garantizar que esos años adicionales sean saludables y cómo podremos costearlos.
Todos sabemos que el ejercicio es bueno para la salud; tan solo 30 minutos diarios de ejercicio moderado marcan una gran diferencia. Sin embargo, subestimamos lo importante que es. Una de cada cuatro personas en el mundo no realiza suficiente actividad física. Peor aún, el 80% de los adolescentes tampoco. La esperanza de vida en el Reino Unido se ha estancado por primera vez en una generación, en parte como resultado de ello. La obesidad está superando al tabaquismo como principal causa de cáncer prevenible.
Los avances de la ciencia médica hacen que muchas enfermedades que mataron a nuestros abuelos ya no sean una amenaza importante. En cambio, las principales enfermedades no transmisibles —diabetes, cardiopatías y cáncer— impulsan la enfermedad y la muerte en todo el mundo. Precisamente, estas son también las afecciones en las que las buenas decisiones sobre la actividad física marcan una profunda diferencia. Alrededor del 10% de todas las muertes prematuras en el mundo se deben a la inactividad física.
Los costes para la sociedad son considerables. Investigaciones recientes estiman que los costes de la inactividad física representan alrededor del 9% del gasto sanitario total, frente al 2-3% que se calculaba anteriormente. El Departamento de Salud de Estados Unidos estima que el coste directo en el país asciende a 117.000 millones de dólares, por lo que 500.000 millones de dólares en todo el mundo es una estimación conservadora.
A menudo, los seres humanos no tomamos buenas decisiones sobre la salud a largo plazo. La gratificación inmediata (esa porción de pastel), los costes a corto plazo (el tiempo, el esfuerzo y el dolor del ejercicio) y el optimismo infundado (probablemente no me pasará a mí) llevan a muchas personas a tomar malas decisiones que, en última instancia, perjudican su salud. Los servicios financieros suelen implicar un equilibrio entre las decisiones a corto plazo y las recompensas a largo plazo, por lo que el enfoque basado en el comportamiento resulta especialmente poderoso.
Los beneficios personales de la actividad física son enormes. Además de prolongar la vida, el ejercicio mejora su calidad, reduce las enfermedades y la discapacidad. La actividad física reduce el riesgo de las principales enfermedades no transmisibles: enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y cáncer de mama y de colon. También tiene efectos positivos en la salud mental, retrasa la aparición de la demencia, mantiene la agilidad mental y mejora el sueño.

Vitality surgió de un contexto particular: la Sudáfrica posterior al apartheid, donde escaseaban los médicos, la carga de enfermedad era elevada y los cambios normativos exigían un nuevo enfoque para ayudar a financiar los seguros de salud. Descubrimos que un modelo de valor compartido, en el que los incentivos impulsan mejores comportamientos y los ahorros de costes derivados de esa mejora financian los incentivos, tenía un efecto drástico en las decisiones de las personas.
La transformación consiste en reducir realmente el grupo de riesgo, no solo gestionarlo, como hacen las aseguradoras tradicionales. Reducir el grupo de riesgo genera un excedente actuarial que podemos utilizar para financiar incentivos y reducir los costes para los clientes. Estimamos que los clientes pueden reducir alrededor de un 10% sus costes sanitarios a lo largo de la vida.
La prevención es mucho mejor que la cura. Con los incentivos adecuados, las personas pueden elegir estar más sanas. Ahora debemos hacer esto realidad.

