Podríamos suponer que evitar el desplazamiento al trabajo gracias al teletrabajo ahorra energía, pero los beneficios para nuestro planeta podrían ser menores de lo que se pensaba en un principio.
Los estudios muestran que el impacto del teletrabajo en el consumo de energía no está claro y es impredecible.
El teletrabajo debe ser generalizado y a tiempo completo para que las empresas obtengan los mayores beneficios.
Muchos esperan que los confinamientos por la COVID-19 puedan ser un beneficio para el medio ambiente, al reducir el consumo de energía. Pero parece que los beneficios podrían ser mucho menores de lo que nos gustaría pensar.
A pesar del teletrabajo masivo, algunas investigaciones sugieren que es probable que el ahorro energético total sea limitado e incluso, en muchos casos, inexistente. De hecho, podríamos estar utilizando más energía, según un nuevo informe publicado en IOPscience.
Los autores del estudio revisaron las investigaciones existentes sobre el impacto del teletrabajo. De los 39 estudios analizados, 26 sugieren que el teletrabajo reduce el consumo de energía gracias a la disminución de los desplazamientos al trabajo y del consumo energético de las oficinas. Solo ocho estudios sugieren que el impacto fue neutro o negativo.
Pero, si se incluye un abanico más amplio de impactos, como los desplazamientos no laborales y el consumo energético del hogar, el ahorro es mucho menor y más impredecible. Así pues, a pesar de las suposiciones sobre los beneficios del teletrabajo para el ahorro energético, todavía existe una gran incertidumbre sobre cuán grandes son realmente.
“Esta falta de consenso sobre los beneficios energéticos y ambientales del teletrabajo probablemente ha contribuido a la falta de una promoción coordinada del teletrabajo por parte de las empresas o los gobiernos, incluso en países donde se han realizado múltiples estudios”, afirman los autores.
Maximizar el ahorro
Las investigaciones disponibles sugieren que los mayores ahorros de energía se obtienen cuando el personal trabaja desde casa a tiempo completo, en lugar de repartir su tiempo entre la oficina y el hogar. Y, incluso cuando el teletrabajo es a tiempo completo, deben tenerse en cuenta otros factores, como la combinación frecuente de los desplazamientos con otras tareas, como llevar a los niños al colegio o hacer la compra.
Para que las empresas obtengan los mayores beneficios del teletrabajo, este debe estar lo bastante extendido como para que puedan reducir el espacio de oficina y maximizar el ahorro energético.
Cambiar una cosa por otra
Entre las razones por las que la reducción del consumo energético es menor de lo que podríamos pensar está que el tiempo ahorrado al no desplazarse suele emplearse en actividades de ocio o sociales que implican desplazamientos de todos modos.
Quienes suelen trabajar desde casa viven a menudo más lejos de su oficina, lo que significa que sus trayectos son mucho más largos los días que acuden al trabajo. Por ejemplo, un estudio de trabajadores del Reino Unido halló que quienes teletrabajan tienen, de media, un trayecto al trabajo 17,2 km más largo que quienes trabajan exclusivamente en la oficina.
“El cuerpo de investigación sobre el tema demuestra que es demasiado simplista asumir que el teletrabajo es inevitablemente una opción más sostenible. A menos que los trabajadores y los empleadores se comprometan plenamente con el modelo de trabajo desde casa, muchos de los posibles ahorros energéticos podrían perderse."
"Un escenario posterior a la amenaza del coronavirus, en el que los trabajadores querrán lo mejor de ambos mundos (conservar la libertad y la flexibilidad que encontraron al trabajar desde casa, pero también los aspectos sociales de trabajar en una oficina de los que se han privado durante el confinamiento), no proporcionará el ahorro energético que el mundo necesita”, afirma Benjamin K Sovacool, autor del estudio y profesor de Política Energética en la Science Policy Research Unit de la Universidad de Sussex, en declaraciones al Centre for Research into Energy Demand Solutions.




