Nueva investigación analiza los espacios de aprendizaje al aire libre en Bangladés.
Los espacios mejorados no solo beneficiaron a los estudiantes en el plano social, sino que también ayudaron a mejorar sus calificaciones.
Una educación al aire libre similar podría ayudar a mejorar los niveles educativos durante la COVID-19.
La pandemia de coronavirus ha interrumpido la educación de al menos 1500 millones de estudiantes de escuela. Eso supone más del 90 % de los niños del mundo. Aunque muchas escuelas de Occidente, junto con las escuelas privadas de los países en desarrollo, han mantenido algunas actividades escolares en línea, más del 50 % de los estudiantes de todo el mundo no tiene un ordenador en casa. La ausencia de clases presenciales y de oportunidades para jugar con amigos habrá afectado enormemente a la salud mental infantil.
Los países adoptan distintos enfoques sobre cuándo, dónde y cómo reabrir las escuelas, y algunos lugares destacan los beneficios de el aprendizaje al aire libre.
La investigación ha demostrado que un entorno al aire libre puede mejorar la motivación y el bienestar de los niños, y puede contribuir a aumentar la actividad física y los resultados de aprendizaje. Se ha demostrado que el aprendizaje en la naturaleza ayuda a reducir el estrés y a potenciar el bienestar mental.
El aprendizaje al aire libre se practicaba tradicionalmente en países de los continentes africano y asiático, pero cada vez se valora menos. En muchos casos, solo se percibe como una opción cuando no hay un aula en funcionamiento. Pero ahora, más que nunca, deben aprovecharse los beneficios del aprendizaje al aire libre en todo el mundo.
Bangladés
Llevo más de 10 años investigando los entornos de aprendizaje al aire libre. Mientras que la mayoría de las investigaciones en este ámbito se concentran en los países occidentales, la mía se ha centrado en Bangladés.
En Bangladés, la tasa neta de escolarización en la educación primaria es casi del 100 %, pero solo el 32 % de los niños llega al nivel de secundaria superior (que normalmente se completa entre los 16 y los 18 años). Hay muchas razones para esta alta tasa de abandono escolar, entre ellas la pobreza y el matrimonio infantil.
Pero hay una razón que rara vez se tiene en cuenta: la calidad del entorno de aprendizaje. Las pruebas demuestran que muchos estudiantes abandonan los estudios porque no se sienten atraídos por la escuela y no les gustaba el entorno tradicional de enseñanza y aprendizaje.
Enseñar y aprender al aire libre ha sido fundamental en el sistema educativo del subcontinente indio y se practicaba ampliamente antes de que el sistema educativo se formalizara. Todavía se practica en la localidad de Santiniketán, en la India, fundada por el poeta y filántropo Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura. Pero la idea no es mayoritaria y falta la infraestructura política, física y social necesaria para respaldar su implementación más amplia.
Investigué si el aprendizaje en un entorno al aire libre puede mejorar el rendimiento académico, la motivación y el juego de los niños en una escuela primaria de Bangladés, como parte de mi doctorado. Los patios escolares de Bangladés son en gran medida campos baldíos sin ningún elemento. Estaba claro que esto debía cambiar si se quería fomentar el aprendizaje al aire libre. La escuela con la que trabajé era una escuela primaria situada a 80 kilómetros de la capital, Daca.
Quería contar con la opinión de los niños para el rediseño. Pregunté a los niños de cuarto grado (de entre 8 y 12 años) qué les gustaría tener en su patio para aprender y jugar. Los niños dibujaron y compartieron sus ideas. Hice una lluvia de ideas por separado con los profesores y les pregunté qué necesitarían en el entorno de aprendizaje al aire libre para poder impartir la enseñanza curricular al aire libre.
Después, todos participamos en un taller de construcción de maquetas, dirigido por los niños. Aporté materiales basados en los dibujos de los niños y en las sugerencias de los profesores. Presentamos la maqueta a la comunidad local, que se ofreció a ayudarnos con los recursos que pudiera aportar.
Una nueva aula
Los niños querían lugares para explorar y experimentar, para jugar y aprender juntos, para desafiarse física e intelectualmente, para construir cosas y ser creativos, para conectar con la naturaleza, para estar a solas y para reflexionar. Estudios realizados con niños de distintas partes del mundo han arrojado resultados similares, lo que demuestra que estas preferencias son universales.
Los profesores, por su parte, me dijeron que la naturaleza ofrece oportunidades para experimentar con la ciencia. Querían distintos tipos de vegetación y un jardín en el patio escolar. Solicitaron una zona con diferentes materiales sueltos, como ramitas, ramas, semillas y cajas de huevos, para ayudar a demostrar teorías numéricas y otros problemas matemáticos. También pidieron algunos espacios de aprendizaje en grupo para actividades colectivas y un aula al aire libre.
Todas estas preferencias se tuvieron en cuenta cuando el arquitecto bangladesí Fuad Abdul Quaium y yo diseñamos el patio escolar. Contratamos albañiles locales y utilizamos materiales y tecnología de bajo coste. Los niños diseñaron un mural. El patio escolar estuvo listo para su uso en enero de 2015. Los profesores llevaban a los niños al exterior con regularidad para sus clases de matemáticas y ciencias.
Mi investigación demostró que el rendimiento de los niños en matemáticas y ciencias mejoró tras enseñar y aprender al aire libre. Los niños de cuarto grado obtuvieron resultados significativamente mejores en matemáticas y ciencias en comparación con una escuela comparable que no había modificado su entorno.
El aprendizaje práctico al aire libre hizo que el aprendizaje fuera divertido y atractivo para todos, pero benefició especialmente a los alumnos con bajo rendimiento. Comprobamos que los niños que interactuaban poco en el entorno del aula se mostraban más proactivos y participaban más en las sesiones al aire libre.
Un futuro al aire libre
Las aulas al aire libre también pueden proporcionar espacio para mantener la distancia social durante el aprendizaje. Pero el patio escolar debe diseñarse de manera que favorezca la enseñanza y el aprendizaje, y los docentes necesitan formación para utilizar su patio y su entorno con fines didácticos.
Mi investigación refuerza las pruebas ya existentes sobre los beneficios del aprendizaje al aire libre. El estudio también aporta nuevas pruebas de su uso fuera de los países occidentales, lo que sugiere que el aprendizaje al aire libre tiene potencial para mejorar la calidad de la educación en todo el mundo.






