Reconstruir la confianza en las autopistas federales: cómo la cadena de bloques permite nuevos modelos de negocio

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  • La cadena de bloques ha evolucionado hasta convertirse en un paradigma de computación transaccional, idóneo para gestionar muchos aspectos de las operaciones en las autopistas.

  • En el futuro, los administradores podrían aprovechar la cadena de bloques para cobrar tarifas y ofrecer recompensas económicas.

A veces, la tecnología evoluciona a grandes saltos. Los primeros teléfonos inalámbricos no se parecían en nada a los teléfonos inteligentes actuales, y los primeros automóviles se inspiraron, naturalmente, en los carruajes tirados por caballos. A menudo necesitamos una versión de algo para imaginar y crear su siguiente encarnación. La tecnología de cadena de bloques no es una excepción. Hoy vemos casos de uso innovadores, a menudo posibles gracias a las capacidades inalámbricas, que permiten que las implementaciones de cadena de bloques creen flujos de valor totalmente nuevos. Un ejemplo de ello son las autopistas y la forma en que podrían gestionarse en el futuro.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de gobernanza de la cadena de bloques en las cadenas de suministro globales?

Cuando imaginamos una autopista en el año 2035, vemos una carretera de última generación utilizada principalmente por vehículos eléctricos y autónomos. En general, el tráfico fluye con facilidad y las mejoras en la seguridad de los vehículos reducen el riesgo de accidentes gracias a funciones avanzadas de control vehicular. Las averías mecánicas son poco frecuentes debido al mantenimiento preventivo y la supervisión continua. Cuando los vehículos se averían, se apartan rápidamente, se llama a un mecánico local cercano y un dron de mantenimiento lleva al lugar las herramientas, las piezas de repuesto y las instrucciones de reparación necesarias.

Las gasolineras también son diferentes: atienden principalmente las necesidades de recarga eléctrica. Los sistemas de información subyacentes que controlan el flujo del tráfico y permiten coordinar los vehículos son inteligentes, conscientes de la situación, descentralizados y están siempre conectados. Las comunicaciones han evolucionado progresivamente desde las tecnologías 5G para ofrecer conectividad permanente en cualquier lugar. La gente da las redes tan por sentadas que, en gran medida, ha olvidado que existen las tecnologías que las sustentan.

En este futuro, la capacidad de conectarse con los vehículos en todo momento proporciona a los administradores de autopistas un conjunto de capacidades sin precedentes y permite, en la práctica, aplicaciones colaborativas que hoy están muy fuera de nuestro alcance. Un aspecto interesante es que las carreteras de peaje no necesitan equipos RFID. Cada milla de carretera puede designarse como una vía de peaje virtual cuando los vehículos se comunican a través de las redes 5G de las autopistas, porque están siempre conectados. Los pagos pueden aplicarse de forma selectiva, por ejemplo, a los vehículos comerciales, pero no a los particulares. Hay una gran variedad de casos de uso, desde pagar por la velocidad y pagar por tiempo hasta abonar servicios de supervisión del estado del vehículo o recibir recompensas económicas por determinados comportamientos. Es posible que la tecnología subyacente que permite almacenar y compartir datos de forma segura, mantener un alto grado de privacidad y automatizar las transacciones comerciales sea la cadena de bloques.

La cadena de bloques hace tiempo que dejó de ser un registro de criptomonedas y maduró hasta convertirse en un paradigma de computación transaccional sin necesidad de confianza, idóneo para gestionar muchos aspectos de las operaciones en las autopistas. La justificación económica se basa en reducir la congestión, los accidentes y las emisiones, y aumentar la eficiencia vial y de costes. La autonomía parcial o total, especialmente en los vehículos comerciales, también podría dar lugar a toda una nueva serie de requisitos. Por ejemplo, quizá las cadenas de bloques para autopistas deban desarrollar la capacidad de afectar directamente al funcionamiento de los activos en determinadas circunstancias. Las soluciones viables requieren una gestión segura de certificados, la integración de datos de carga y comerciales, información dinámica sobre las carreteras y la posibilidad de habilitar nuevos modelos de negocio para calcular los costes de las autopistas. Sin embargo, aunque muchos de estos componentes ya están disponibles, su combinación en una infraestructura unificada de cadena de bloques es lo que realmente crea valor.

Para procesar los pagos de las autopistas, los propietarios y operadores de vehículos registrados en la cadena deben conectarse a los servicios disponibles; algunos pueden seleccionarse de antemano y otros determinarse durante la operación del vehículo. Las cadenas de bloques para autopistas pueden supervisar y cobrar en función de distintas velocidades, tipos de carga, pesos y categorías de vehículos, horarios diversos o servicios específicos, como la recarga eléctrica o las reparaciones. Los operadores pueden conocer nuevas opciones de viaje casi en tiempo real y aprovecharlas.

«En el futuro, las cadenas de bloques para autopistas estarán preparadas para coordinar el flujo del tráfico, garantizar una mayor seguridad y aumentar la eficiencia vial para todos».

Hanns-Christian L. Hanebeck, fundador y director ejecutivo de Truckl

Igualmente interesante es que los administradores de autopistas pueden aprovechar una solución de cadena de bloques no solo para cobrar tarifas, sino también para ofrecer recompensas económicas. Por ejemplo, en zonas congestionadas quizá convenga desviar el tráfico que viene detrás para rodear un obstáculo. La cadena de bloques de la autopista podría contactar a todos los vehículos que se aproximan a una zona congestionada y que todavía se encuentran entre 15 y 5 millas de distancia. Al ofrecer un pago a quienes tomen un desvío, es menos probable que los atascos empeoren, y los operadores de vehículos quizá agradezcan la oportunidad de evitarlos y recibir una recompensa al mismo tiempo. Al adquirir la capacidad de influir en el comportamiento mediante tarifas y recompensas económicas, los administradores de autopistas actúan en cierto modo de manera similar a los bancos centrales. Utilizan los ingresos de determinados usos de las carreteras para controlar la congestión y el tráfico en otros casos. Los ingresos resultantes pueden tratarse como un juego de suma cero o destinarse a mejorar la infraestructura y la seguridad.

Todas las capacidades que analizamos requieren un alto grado de inteligencia situacional. Sin conocer el estado actual de una carretera, la capacidad de influir en el comportamiento tiene poco o ningún valor. Es necesario integrar una multitud de datos de sensores y fuentes externas, denominados oráculos en las aplicaciones de cadena de bloques. Las cadenas de bloques para autopistas pueden ponderar factores que van desde el estado de las carreteras y las condiciones meteorológicas o la velocidad del viento hasta los eventos deportivos y culturales locales, con el fin de predecir de antemano cómo fluirá el tráfico en una autopista determinada. Pueden aprovechar datos en tiempo real de sensores en las carreteras y los vehículos, junto con información disponible en la nube, para mejorar y optimizar aún más estas capacidades predictivas con el tiempo.

Un segundo caso de uso interesante es la capacidad de afectar directamente al funcionamiento de un activo. Esto no significa que los administradores de autopistas vayan a hacerse cargo por nosotros. Sin embargo, especialmente ante la aparición de vehículos autónomos o semiautónomos, puede que se necesiten capacidades para coordinar sus operaciones. Esto va más allá de regular la velocidad de los pelotones de vehículos y podría incluir la modificación de condiciones operativas, como la temperatura de un remolque refrigerado, o la detección temprana de problemas mecánicos, como la pérdida de presión de los neumáticos. En la práctica, las cadenas de bloques para autopistas podrían acabar sustituyendo los sistemas tradicionales de seguimiento y rastreo, ofreciendo visibilidad casi en tiempo real durante todo el trayecto de un vehículo y permitiendo influir en su funcionamiento a medida que cambian las condiciones. Esto podría generar ingresos adicionales para los administradores de autopistas, especialmente cuando tengan acceso a la mayoría de los datos mediante capacidades de peaje virtual.

Los casos de uso de cadenas de bloques para autopistas que se analizan en este artículo se desarrollaron con el Marco de toma de decisiones del Foro Económico Mundial para la cadena de bloques en la cadena de suministro. El marco del FEM, que forma parte del recién publicado Kit de herramientas para la implementación de la cadena de bloques, ofrece una fuente única de conocimiento sobre todos los aspectos pertinentes de la implementación de la cadena de bloques, desde la elección del tipo de cadena hasta las consideraciones de gobernanza y ciberseguridad. Por ello, el marco es la única herramienta disponible actualmente que ofrece una visión integral a quienes toman decisiones.

Algunos de los aspectos que describimos pueden parecer inverosímiles y nadie sabe realmente qué nos depara el futuro. Sin embargo, conviene recordar que los diseñadores de carruajes motorizados de finales del siglo XIX difícilmente podían imaginar una carrera de Fórmula 1 o una Tesla Cybertruck. ¿Llegaremos a ver drones que regulen el tráfico o trasladen señales de advertencia hacia y desde zonas congestionadas, o sistemas de autopistas lo bastante inteligentes como para detectar la pérdida de presión de los neumáticos de un vehículo y dirigirlo automáticamente a un lugar seguro para detenerse? No podemos estar seguros. Sea lo que sea que ocurra, las cadenas de bloques para autopistas estarán preparadas para coordinar el flujo del tráfico, garantizar una mayor seguridad y aumentar la eficiencia vial para todos.

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