¿Qué pueden esperar los pacientes con coronavirus una vez dados de alta del hospital?

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From health to work and finances, the impact of COVID-19 can be long-lasting.Image: REUTERS/Maxim Shemetov
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  • Un nuevo estudio sobre pacientes de COVID-19 en Michigan ha hecho un seguimiento de estos pacientes después de que abandonaran el hospital.

  • En los dos meses posteriores al alta, murió el 7% de los pacientes, cifra que ascendió al 10% entre quienes habían estado en cuidados intensivos.

  • El 15% volvió a ingresar en el hospital.

  • Más del 39% todavía no había recuperado sus actividades habituales dos meses después de salir del hospital.

Sobrevivir a un caso de COVID-19 lo bastante grave como para requerir hospitalización ya es bastante difícil. Pero los problemas no necesariamente terminan cuando los pacientes de COVID-19 salen del hospital, según muestra un nuevo estudio.

En los dos meses posteriores a salir del hospital, casi el 7% de los pacientes del estudio había fallecido, incluido más del 10% de los pacientes atendidos en una unidad de cuidados intensivos. El 15% había vuelto a ingresar en el hospital.

Los datos proceden de más de 1.250 pacientes atendidos en 38 hospitales de Michigan durante la primavera y el verano de este año, cuando el estado fue uno de los primeros en experimentar un pico de casos.

Cuando los investigadores entrevistaron telefónicamente a 488 de los pacientes supervivientes, unos 60 días después de su hospitalización, escucharon una letanía de problemas de salud y de vida. Los resultados aparecen en la Annals of Internal Medicine.

«Estos datos sugieren que la carga de la COVID-19 se extiende mucho más allá del hospital y mucho más allá de la salud», afirma el autor principal Vineet Chopra, jefe de medicina hospitalaria de Michigan Medicine, el centro médico académico de la Universidad de Michigan. «Las consecuencias mentales, financieras y físicas de esta enfermedad entre los supervivientes parecen ser considerables.»

Efectos duraderos en los pacientes de COVID-19

Más del 39% de los pacientes entrevistados afirmaron que todavía no habían recuperado sus actividades habituales, dos meses después de salir del hospital. El doce por ciento de los pacientes dijo que ya no podían realizar por sí mismos los cuidados básicos, o no podían hacerlo tan bien como antes.

Casi el 23% afirmó quedarse sin aliento solo al subir un tramo de escaleras. Un tercio presentaba síntomas similares a los de la COVID-19 que persistían, incluidos muchos que todavía tenían problemas con el gusto o el olfato.

De quienes tenían empleo antes de contraer la COVID-19, el 40% afirmó no poder volver a trabajar, principalmente por motivos de salud y, en algunos casos, porque habían perdido su empleo. Y el 26% de quienes habían retomado el trabajo dijo que tuvo que reducir sus horas o sus funciones debido a su estado de salud.

Casi la mitad de los entrevistados afirmó haberse visto afectado emocionalmente por su experiencia con la COVID-19, incluida una minoría que había buscado atención de salud mental.

Más de un tercio —el 37%— de los entrevistados afirmó que su experiencia con la COVID-19 les había dejado al menos un impacto económico leve. Casi el 10% dijo haber gastado la mayor parte o la totalidad de sus ahorros, y el 7% declaró que se veía obligado a racionar la comida, la calefacción, la vivienda o los medicamentos por motivos de coste.

«La gran cantidad de personas que luchan tras la COVID-19 hace más urgente desarrollar programas que promuevan y apoyen mejor la recuperación tras una enfermedad aguda», afirma la autora principal Hallie Prescott, médica de neumología y cuidados críticos en la Universidad de Michigan y en el Sistema Sanitario VA de Ann Arbor.

Peores resultados para los pacientes de UCI

El estudio utilizó datos de la iniciativa MI-COVID19, que surgió rápidamente en abril como una forma de que los hospitales de Michigan reunieran y analizaran datos sobre sus pacientes de COVID-19.

Surgió de los esfuerzos de mejora de la calidad ya existentes en varios hospitales, financiados por Blue Cross Blue Shield de Michigan, y se apoyó en personal ya existente con experiencia en el análisis de historiales médicos y en la realización de entrevistas a pacientes. Ello dio a los investigadores una ventaja inicial para estudiar a los pacientes de COVID-19 atendidos en la mayoría de los hospitales que recibieron a este tipo de pacientes durante el primer pico en Michigan.

Los datos obtenidos de los historiales médicos de los pacientes y las entrevistas en profundidad, realizadas tras intentar contactar con los pacientes por teléfono en varias ocasiones, ofrecen una imagen de cómo es la vida de los pacientes post-COVID.

Casi el 52% de los pacientes del estudio son negros y el 4% son hispanos. La edad media es de 62 años, y el 83% vivía en su domicilio antes de ser hospitalizado por COVID-19.

Más del 14% no tenía ninguna enfermedad crónica antes de que la COVID-19 los llevara al hospital, y para muchos otros la única afección que padecían era la hipertensión arterial. Alrededor de una cuarta parte de los pacientes presentaba los conocidos factores de riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular y/o enfermedad renal.

Aunque la atención hospitalaria a los pacientes de COVID-19 ha mejorado desde los primeros meses de la pandemia, el estudio muestra que el 63% de los pacientes que alguna vez fueron atendidos en una UCI falleció durante su estancia hospitalaria o en los dos meses posteriores al alta. Es más del doble de la tasa de los pacientes hospitalizados que no ingresaron en UCI.

Fuente: Universidad de Michigan

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