El fondo soberano de inversión de Noruega, el mayor del mundo, acaba de superar el billón de dólares por primera vez.
A medida que los fondos soberanos de inversión de todo el mundo crecen en tamaño y número, se están convirtiendo en actores cada vez más poderosos en el panorama financiero mundial.
Pero, pese a su rápido auge, a menudo se conocen menos que otros tipos de vehículos de inversión. Veamos más de cerca a qué se dedican realmente los fondos soberanos de inversión.

¿Qué es un fondo soberano de inversión?
Es simplemente un mecanismo mediante el cual los países realizan inversiones: un fondo de dinero, a menudo procedente del petróleo u otras materias primas, que luego se invierte en acciones, bonos, bienes inmuebles u otras áreas con potencial de crecimiento.
Muchos de los países que utilizan fondos soberanos de inversión (FSI) tienen economías muy dependientes de una sola fuente de ingresos, como los ingresos petroleros de Noruega y Oriente Medio.
Las inversiones realizadas a través de los FSI son, en la práctica, una forma de diversificar la economía de esos países y reducir su dependencia de una sola fuente de ingresos.
Planificar con antelación
Noruega, sede del mayor FSI del mundo, es un importante productor de petróleo crudo y empezó a utilizar un FSI para invertir en 1996. Su misión es acumular riqueza para cuando se agoten las reservas de petróleo y gas.

El FSI de Noruega ha llegado a ser uno de los mayores inversores en acciones del mundo: posee acciones por valor de 667.000 millones de dólares en más de 9.000 empresas de todo el mundo, entre ellas Apple y Microsoft, según el Sovereign Wealth Fund Institute.
Entre los demás países que cuentan con fondos soberanos de inversión financiados con ingresos del petróleo y el gas figuran Abu Dabi, Kuwait, Arabia Saudí y Catar.
Las economías de estos países dependen en gran medida de sus reservas naturales, lo que las hace vulnerables a las fluctuaciones de los precios del petróleo y el gas.
Una población activa envejecida
China tiene varios FSI que no se financian con materias primas, entre ellos el tercero más grande del mundo: China Investment Corporation. Se creó hace unos 10 años para diversificar las reservas de divisas de China y ahora tiene un valor de 814.000 millones de dólares.

Japón, que afronta la combinación de una numerosa población de edad avanzada y una fuerza laboral cada vez menor, también tiene un FSI no basado en materias primas cuyo objetivo es aumentar sus fondos para pensiones.
Cada vez más países utilizan FSI en todo el mundo: desde 2005 se han creado más de 40 fondos nuevos, principalmente en mercados emergentes como México y Turquía.
Según el Sovereign Wealth Fund Institute, los activos combinados de estos fondos superan ahora los 7,2 billones de dólares, el doble que en 2007.
¿Ambiciones políticas?
Aunque los FSI son más pequeños que algunos de los mayores gestores de activos del mundo, preocupa el poder que tienen y su influencia.
Algunos de los mayores fondos, con la notable excepción de Noruega, no son del todo transparentes en cuanto a sus inversiones, resultados y prácticas de gobierno corporativo.
Esto ha suscitado preocupación por la posibilidad de que las inversiones respondan a motivos políticos y no exclusivamente financieros.

También preocupa que el tamaño de los fondos pueda provocar grandes movimientos de precios y desestabilizar los mercados financieros mundiales.
Por ejemplo, si bajan los precios del petróleo, un gobierno podría necesitar recurrir de repente al fondo soberano de inversión y provocar una venta masiva de acciones.
Estas ventas masivas pueden generar temor en los mercados y llevar a otros inversores a vender también, aunque no haya ningún motivo fundamental para vender las acciones.
Estas preocupaciones han dado lugar a reiterados llamamientos a favor de una mayor transparencia.
El International Forum of Sovereign Wealth Funds insta a sus miembros a adherirse a un código de conducta conocido como los Principios de Santiago, que exige la presentación de informes anuales.
A medida que sigan creciendo la popularidad y el tamaño de los FSI, estos principios serán cada vez más esenciales.

