Preguntas y respuestas: ¿Cuánto debería preocuparnos el impacto del plástico en nuestra salud?

Plastic bottles.
Recent studies have found evidence of microplastics in the human body.Image: Unsplash/Jonathan Chng
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  • Las investigaciones han demostrado que los residuos plásticos pueden vincularse directamente con la abundancia de mosquitos y las enfermedades humanas.

  • La contaminación por macroplásticos tiene efectos cuantificables y significativos en nuestra salud y en el planeta.

  • Pero ¿cuánto debería preocuparnos? ¿Y qué podemos hacer? Una médica especialista en enfermedades infecciosas lo explica.

Estudios recientes han encontrado indicios de microplásticos en el cuerpo humano, incluso en el torrente sanguíneo y los pulmones. Pero esa no es la única forma en que el plástico puede afectar a la salud humana.

Mientras estudiaba infecciones víricas transmitidas por mosquitos (arbovirus) en Kenya, Desiree LaBeaud y sus colaboradores se dieron cuenta de que los mosquitos procedían de los residuos plásticos.

«Este trabajo me ha cambiado para siempre», afirma LaBeaud, médica especialista en enfermedades infecciosas, investigadora de salud mundial y epidemióloga de la Universidad de Stanford.

«Hace poco fundamos una organización sin ánimo de lucro, HERI-Kenya, para intentar abordar la crisis de la contaminación por plástico mediante la promoción de la educación comunitaria, nuevas investigaciones, cambios normativos y activismo de base en cuestiones de salud ambiental como la crisis de la contaminación por plástico».

Aquí, LeBeaud habla de cuánto debería preocuparnos realmente, qué puede hacer cada persona y mucho más:

P: ¿Cuánto deberían preocuparnos realmente los posibles efectos de los plásticos en nuestra salud?

R: ¡Muchísimo! Aunque por ahora no hay pruebas directas que vinculen los microplásticos presentes en nuestro cuerpo con efectos específicos en la salud, es probable que existan. El plástico no es natural. Nunca estuvo destinado a formar parte de nosotros.

Además, los efectos de la contaminación por macroplásticos en nuestra salud son cuantificables y significativos. Estudio cómo los residuos plásticos favorecen la proliferación de mosquitos portadores de enfermedades en las zonas donde trabajamos. Podemos vincular directamente los residuos plásticos con la abundancia de mosquitos y las enfermedades humanas. Esto se suma a los efectos a gran escala que tiene el plástico en las cadenas alimentarias marinas y la sostenibilidad.

Por último, la mayor parte de los residuos en los países de ingreso bajo y mediano bajo se quema (más del 75 % en África subsahariana). Por tanto, el plástico también contribuye a la contaminación atmosférica nociva, que perjudica directamente la salud humana.

P: ¿Por qué apenas ahora estamos conociendo la relación entre el plástico y la salud?

R: El plástico solo se ha utilizado de forma generalizada desde la década de 1950. Ahora es tan abundante que es imposible ignorar los efectos que tiene en nuestro planeta. Nuestra salud está muy ligada a la salud del planeta: un planeta enfermo significa personas enfermas; un planeta sano significa personas sanas. El plástico está dañando nuestro valioso planeta y, por tanto, también a nosotros.

P: ¿Qué puede hacer cada persona para abordar este problema?

R: Intento reducir al máximo el plástico en mi vida, en un mundo invadido por este material. Tomo pequeñas decisiones para mí y mi familia: nada de bolsas de plástico con cierre a presión, nunca botellas de agua de plástico, nada de plásticos de un solo uso, reducir mi consumo de plástico, reutilizar todo lo que está hecho de plástico tantas veces como sea posible y dar nuevos usos a los residuos plásticos. Con el tiempo, estas medidas se acumulan e inspiran a otras personas a hacer lo mismo.

Colaborar con otras personas que sienten y piensan de forma similar puede tener mucha fuerza. Así podemos iniciar revoluciones para mejorar nuestro mundo. Una de mis citas favoritas es de Margaret Mead: «Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado».

P: Para quienes están realmente inquietos por esta noticia, ¿hay algún motivo para no entrar en pánico?

R: Detesto el alarmismo, pero tengo que decir que no. ¡No se sientan tranquilos nunca con el plástico de un solo uso!

Hace poco escuché un pódcast sobre las mentiras que las petroleras nos vendieron al afirmar que el plástico era reciclable: nunca tuvieron verdadera intención de reciclarlo, porque fabricar productos nuevos resulta más rentable. El pódcast explicó que ahora estas empresas planean dedicar algunos esfuerzos a clasificar y «reciclar» más plástico. Esto no resolverá el problema.

Tenemos que exigir más a las industrias que facturan miles de millones de dólares y hacer que limpien sus residuos. El problema afecta tanto a los residuos plásticos como a los electrónicos. Necesitamos una mayor responsabilidad ampliada del productor. Necesitamos cambios normativos que obliguen a las empresas que obtienen miles de millones de dólares de beneficios a limpiar lo que ellas mismas ensucian. Necesitamos una revolución.

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