Está en marcha el mayor programa mundial de vacunación de la historia para proteger contra la COVID-19.
La iniciativa COVAX reúne a los sectores público y privado para garantizar que todas las personas, independientemente de su riqueza, tengan acceso a una vacuna segura y eficaz.
190 países se han sumado a la misión de proteger a las personas más vulnerables del mundo.
Durante las últimas dos semanas, decenas de millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca/Oxford han ido llegando a aeropuertos de todo el mundo a través de la iniciativa multilateral COVAX.
Hasta la fecha, los envíos han llegado a más de 30 países de todo el mundo, entre ellos Ghana, Angola, Ruanda, la República Democrática del Congo, Filipinas y Camboya. Está previsto que decenas de economías más, en su mayoría países de ingresos bajos y medios, reciban suministros en las próximas semanas, lo que representa un avance trascendental hacia un acceso amplio y equitativo a la vacuna.
Para todos y cada uno de los socios de COVAX —CEPI, Gavi, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y muchos más—, es un momento de gran orgullo, posible únicamente gracias a un grado sin precedentes de colaboración entre los sectores público y privado. Se han superado juntos los desafíos y se han compartido buenas prácticas entre las organizaciones para avanzar con rapidez.
Cuando se concibió COVAX el año pasado, sus líderes no sabían cuántos gobiernos se comprometerían. Al final, 190 países se unieron para respaldar su visión, con el apoyo del compromiso de líderes de la industria de AstraZeneca, Serum Institute of India y muchas otras empresas.
Seth Berkley, director ejecutivo de Gavi, la Alianza para las Vacunas, coincide en que el acceso mundial y equitativo a las vacunas contra la COVID-19 «solo es posible cuando los sectores público y privado trabajan juntos». Queda mucho camino por recorrer, pero, como él deja claro, ahora estamos viendo «el comienzo del esfuerzo de COVAX para poner fin a la fase aguda de la pandemia».
Los desafíos financieros y logísticos para desplegar rápidamente y a una escala inmensa una vacuna accesible son enormes. Pero la sencilla verdad es que nadie está a salvo hasta que todos lo estén. Una pandemia mundial requiere una vacuna mundial.
¿Cómo ha guiado el Foro la respuesta mundial a la COVID-19?
Para Pascal Soriot, director ejecutivo de AstraZeneca —cuya vacuna se ofrece sin ánimo de lucro durante la pandemia y representa la mayor parte del volumen de COVAX en su fase inicial—, se trata de garantizar que el mayor número posible de personas, «independientemente del nivel de ingresos de su país, pronto esté protegido contra este virus mortal». Puede parecer idealista, pero es un ideal fundamentalmente humanitario que, contra todo pronóstico, se está convirtiendo rápidamente en realidad.
Está previsto que la vacuna de AstraZeneca/Oxford llegue a más de 140 países a través de COVAX durante el primer semestre de 2021, ya sea directamente desde AstraZeneca o mediante un acuerdo de licencia con el Serum Institute of India. Estos envíos aumentarán en las próximas semanas a medida que también se distribuyan otras vacunas contra la COVID-19 entre las poblaciones más vulnerables del mundo y, en conjunto, comiencen a cambiar el curso de la pandemia. Por supuesto, se necesitan varias vacunas, y la industria está respondiendo al desafío.
La protección contra la COVID-19 no debería depender del lugar de origen ni de cuánto se gana. Se trata de equidad y de una responsabilidad colectiva para proteger la salud pública. En pos de este objetivo, la industria, los gobiernos y las organizaciones internacionales se han unido como nunca antes para garantizar el acceso mundial a la vacuna.
Sobre las primeras entregas en cada país, Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI, afirma: «Es un momento para celebrar [pero] debemos mantenernos firmemente centrados en garantizar un acceso equitativo si queremos detener el ciclo interminable de confinamientos y enfermedades».
Esta determinación inquebrantable de proteger la vida y los medios de subsistencia caracteriza a todos los socios de COVAX. En el pasado, las pandemias han puesto de manifiesto una profunda desigualdad, y las vacunas han quedado monopolizadas por quienes podían pagarlas. Tenemos que lograr que COVAX tenga éxito, especialmente ante el reciente pánico por las vacunas provocado por las nuevas variantes. Es fundamental que esta vez el mayor y más rápido despliegue mundial de una vacuna de la historia se sustente en la colaboración y mantenga su firme compromiso de no dejar a nadie atrás.