Por qué se ofrece una dosis de refuerzo de la vacuna contra la polio a los niños de Londres

Children in London are being offered a polio vaccine booster.
Children in London are being offered a polio vaccine booster.Image: Unsplash/CDC
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  • Tras detectarse poliovirus en las aguas residuales de Londres, se ofrece una dosis de refuerzo de la vacuna a los niños de la capital del Reino Unido.

  • La poliomielitis, o polio, es una enfermedad devastadora que históricamente ha causado parálisis y muerte en todo el mundo, principalmente entre los niños.

  • La única forma eficaz de controlar la propagación del virus es garantizar que la cobertura de vacunación sea lo más alta posible.

  • Según el JCVI, ofrecer una dosis adicional a las personas vacunadas elevará sus niveles de anticuerpos y puede ayudar a reducir la excreción asintomática del virus.

En junio, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido informó de que se había detectado poliovirus en las aguas residuales del norte y el este de Londres entre febrero y mayo de 2022.

A raíz de ello, se aconsejó a la población que se asegurara de que sus hijos tuvieran al día al día sus vacunas contra la polio.

El 10 de agosto, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización del Reino Unido (JCVI, por sus siglas en inglés) recomendó ofrecer otra dosis de refuerzo de la vacuna contra la polio a todos los niños de Londres de entre uno y nueve años.

Entonces, ¿qué ha ocurrido entre junio y ahora, y por qué ha cambiado la política de vacunación?

Primero, algunos antecedentes. La poliomielitis, o polio, es una enfermedad devastadora que históricamente ha causado parálisis y muerte en todo el mundo, principalmente entre los niños. La causa un virus de ARN (poliovirus) que se propaga fácilmente de una persona a otra, por lo general a través del virus que se elimina en las heces.

La gran mayoría de las infecciones por poliovirus pasan inadvertidas, pero una pequeña proporción de las personas infectadas desarrollará parálisis (o poliomielitis paralítica), que puede provocar insuficiencia respiratoria o deformidades a largo plazo.

En la década de 1950, se desarrollaron dos vacunas contra la polio: una vacuna viva atenuada administrada por vía oral (la vacuna Sabin) y una vacuna inactivada administrada mediante inyección (la vacuna Salk). Una vacuna viva atenuada se basa en un virus que aún puede reproducirse, pero está debilitado para que no cause la enfermedad. En cambio, una vacuna inactivada no puede reproducirse.

Ambas vacunas son muy eficaces para prevenir la poliomielitis paralítica. La vacuna oral, en particular, puede generar una inmunidad fuerte en el intestino y, por ello, reduce mejor la excreción del virus en las heces y, por tanto, la transmisión.

Sin embargo, en casos muy poco frecuentes, la vacuna oral puede causar parálisis (unos dos o tres casos por millón de dosis). Por este motivo, la mayoría de los países, incluido el Reino Unido, prefieren ahora usar la vacuna inactivada. No obstante, la vacuna oral todavía se utiliza en un pequeño número de países.

Vigilancia de las aguas residuales

Los niños que reciben la vacuna viva la excretan en las heces durante un breve periodo, por lo que podemos detectar poliovirus «similares a los de la vacuna» en las aguas residuales. Esto ocurre normalmente dos o tres veces al año en el Reino Unido, cuando un niño que recibió la vacuna oral en el extranjero introduce en las aguas residuales esta versión debilitada del virus.

Esto no es peligroso por sí mismo, pero es posible que, si estos virus siguen circulando en una población, con el tiempo muten y quizá reviertan a una versión que cause parálisis. Entonces se clasifican como poliovirus derivados de la vacuna. La circulación de poliovirus similares a los de la vacuna y de poliovirus derivados de la vacuna es más probable cuando menos niños tienen al día sus vacunas.

El JCVI del Reino Unido recomendó ofrecer otra dosis de refuerzo de la vacuna contra la polio a todos los niños de Londres de entre uno y nueve años.Image: Unsplash/CDC.

Este es el proceso que parece estar desarrollándose ahora en Londres. Según la declaración del JCVI, está claro que desde que el virus se detectó por primera vez en febrero, ha evolucionado y adquirido mutaciones que aumentan el riesgo de enfermedad paralítica.

Estos mismos análisis genéticos muestran una gran diversidad de los virus detectados, lo que sugiere que el virus circula en redes de personas separadas por distintas zonas afectadas del norte de Londres.

El JCVI también indicó que se están registrando resultados positivos esporádicos en zonas más allá de aquellas donde se detectó originalmente el virus, como Enfield, Barnet y algunas zonas al sur del Támesis. Así pues, parece que el virus sigue circulando y quizá se esté propagando más ampliamente que antes. Si esto continúa, será solo cuestión de tiempo que empecemos a ver casos de parálisis entre los niños que no están vacunados.

La vacunación es clave

Muchos países vigilan las aguas residuales para detectar poliovirus, principalmente para identificar cuándo están circulando en la comunidad, antes de que empiecen a causar parálisis. El hecho de que el problema se detectara en Londres a principios de este año y que aún no hayamos visto ningún caso de parálisis demuestra que esta vigilancia está cumpliendo sus objetivos.

La única forma eficaz de controlar la propagación del virus y, sobre todo, prevenir la aparición de la enfermedad paralítica es garantizar que la cobertura de vacunación sea lo más alta posible. Por fortuna, contamos con un suministro abundante de vacunas eficaces y seguras.

En Inglaterra, la política ha sido administrar tres dosis de la vacuna contra la polio durante las primeras 16 semanas de vida del bebé, otra dosis de refuerzo poco después de los tres años y de nuevo a los 14 años. Las vacunas contra la polio suelen administrarse en combinación con vacunas contra otras enfermedades.

Parte de la lógica que sustenta la recomendación de administrar una dosis de refuerzo adicional es que desde 2012 el Reino Unido ofrece la vacuna contra la tosferina a las mujeres embarazadas para proteger a sus bebés durante las primeras semanas después del nacimiento. Es la misma vacuna que se utiliza en niños a los tres años y que también contiene una dosis de la vacuna inactivada contra la polio.

Hay algunos indicios de que los niveles elevados de anticuerpos maternos contra la polio pueden reducir la eficacia de las tres primeras dosis de la vacuna, lo que significa que los niños que no reciben la dosis de refuerzo a los tres años podrían seguir siendo vulnerables.

En las zonas afectadas de Londres, la cobertura de la dosis de refuerzo contra la polio a los tres años es especialmente baja, por lo que preocupa que muchos niños de estas zonas no cuenten con una protección adecuada. El programa comenzará en estas zonas.

Según el JCVI, aunque los niños que no han recibido la dosis de refuerzo serán los más vulnerables, ofrecer una dosis adicional a quienes están vacunados elevará sus niveles de anticuerpos y puede ayudar a reducir la excreción asintomática del virus.

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