Por qué recurrimos a los científicos en tiempos de crisis

A scientist works in the lab at the Roslin Institute in Edinburgh, Scotland, amid the outbreak of the coronavirus disease (COVID-19), May 13, 2020. Picture taken May 13, 2020. REUTERS/Russell Cheyne - RC2EOG9CTZFH
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  • Los políticos y el público recurren a los científicos en busca de información y tranquilidad durante la pandemia de COVID-19

  • El método científico no ha cambiado, pero los científicos tienen más visibilidad

  • El interés del público y su confianza en la ciencia fluctúan, pero alcanzan su nivel más alto en tiempos de crisis

Mientras el virus sigue asolando el planeta, todos nos quedamos asombrados ante cómo, en un abrir y cerrar de ojos, la vida que conocíamos, y con ella nuestros hábitos y comportamientos, ha dado un vuelco.

En medio de tanto caos, han surgido preguntas clave. ¿Cómo transformará la pandemia el mundo? ¿Cómo llegaremos a la luz al final del túnel? ¿Y quién nos llevará hasta allí? La respuesta es inequívoca: lo hará la ciencia. Quizá no sea la única, pero sí la principal.

En lugar de una unidad política entre los países sobre la mejor manera de responder a la crisis, vemos una multitud de estrategias, estudios y protocolos políticos confusos. Pero hay algo en lo que coinciden todas las naciones: para que el mundo vuelva a la «normalidad», necesitamos una vacuna. Una vez que la vacuna salga de las fábricas para su distribución y se vacune a poblaciones enteras, todos podremos salir de casa y volver a la vida normal; pero, mientras tanto, esperamos impacientes a un salvador en un confinamiento.

Los científicos desarrollarán mecanismos de pruebas más eficientes. Los científicos encontrarán formas de predecir qué miembros de una población corren el mayor riesgo y necesitan protección. Los científicos crearán bibliotecas antivirales y ampliarán la producción de anticuerpos. Y, por supuesto, serán ellos quienes creen las vacunas. Para este momento, los científicos se han convertido en la esperanza de la humanidad.

¿Dónde estaban los científicos antes de la COVID-19?

Hoy en día, ya estamos acostumbrados a ver a científicos y profesionales sanitarios en la televisión, a menudo presentados por los políticos para ofrecer al público actualizaciones y consejos clave durante la pandemia. Cuando el máximo dirigente flaquea, recurre al científico para tranquilizarnos. Pero ¿dónde estaban los científicos antes?

Estábamos trabajando en nuestros entornos de investigación, como siempre. El nivel de visibilidad puede haber cambiado desde el inicio de la pandemia, pero nuestro enfoque no. Los científicos han seguido aplicando los mismos procesos de pensamiento y acción: resolver problemas, buscar hechos y pruebas y encontrar soluciones. Nada en el ADN del método científico ha cambiado; lo que ha cambiado son nuestras circunstancias.

Como comentó recientemente Marcia McNutt, presidenta de la Academia Nacional de Ciencias: «La gente se da cuenta de que, cuando las cosas se ponen difíciles y todo está en juego, y uno puede ser el próximo paciente en una cama de hospital, son los expertos a quienes quieres escuchar, y a quienes desearías haber escuchado desde el principio».

La ciencia y la curva de supervivencia

El comportamiento humano puede representarse como una curva sinusoidal de supervivencia. Cuando las cosas nos van bien en la vida (en la cima de la curva), ignoramos la ciencia. No necesariamente queremos escuchar lo que está mal en un proceso ni enfrentarnos a hechos y pruebas que nos muestran dónde podemos equivocarnos. La mayoría de nosotros no buscará información en ese punto, sino confirmación.

Cuando estamos en el pico de la curva de supervivencia, nos sentimos cómodos y anhelamos más: más comodidad, más éxitos económicos, menos verificación de hechos y procesos más rápidos y mayores rendimientos financieros. Seguiremos a quien nos prometa la comodidad de la cima de la curva.

Sin embargo, cuando las cosas descienden hacia la parte inferior de la curva o van de bajada, necesitamos desesperadamente resultados y soluciones respaldados por pruebas y que puedan corregirse adecuadamente. Cuando los líderes políticos y empresariales no nos muestran el camino, recurrimos a los científicos para que sean nuestros salvadores y nos devuelvan a la cima de la curva.

Este comportamiento se ha repetido a lo largo de la historia. Lo hemos visto en guerras, desastres naturales, crisis climáticas y, por supuesto, ahora. Solo en los últimos cuatro años, la confianza en los líderes políticos y empresariales en Estados Unidos ha disminuido, mientras que la confianza en los científicos y los profesionales sanitarios ha aumentado de forma constante.

Image: Pew Research Center

Ahora que la pandemia ha alcanzado su punto álgido, ¿hacia dónde vamos desde la parte inferior de la curva de supervivencia? Hacia arriba. La situación dará un giro gracias a una toma de decisiones basada en pruebas e informada por la ciencia. Los gobiernos y las empresas ya están apostando por los científicos para reparar los daños a la salud pública. Por su parte, los científicos nos tranquilizan asegurando que, a pesar de la magnitud del desafío, es solo cuestión de tiempo que encuentren soluciones a largo plazo para controlar o erradicar la COVID-19.

Los científicos que, en laboratorios de todo el mundo, compiten contra el virus para desarrollar una vacuna reconstruirán las cadenas de suministro que el virus ha destrozado y devolverán la vida a la economía. No es de extrañar que, en todo el mundo, al menos estemos bastante unidos en torno a la idea de que confiamos en la ciencia.

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