El cambio climático es la mayor amenaza para la salud de la humanidad y se prevé que cause 250.000 muertes adicionales al año.
El sector sanitario es responsable del 4,4 % de las emisiones mundiales, más por dólar de ingresos que el sector automotor.
Para reducir las emisiones y combatir los efectos sobre la salud, las empresas farmacéuticas deben ampliar el acceso a la atención sanitaria en todo el mundo.
La salud y el clima están inextricablemente vinculados: desde el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos en la seguridad alimentaria hasta la contaminación atmosférica causada por los incendios forestales o la creciente propagación de enfermedades infecciosas. Miremos donde miremos, un mundo cada vez más cálido impone una carga física, mental y económica creciente a las personas y las comunidades, y deja a su paso vidas y medios de subsistencia destruidos. Según la Organización Mundial de la Salud, el cambio climático es ya la mayor amenaza para la salud de la humanidad y se prevé que cause 250.000 muertes adicionales cada año entre 2030 y 2050 por desnutrición, malaria, diarrea y estrés térmico.
El cambio climático afecta claramente a la salud y a los sistemas sanitarios; sin embargo, la propia industria farmacéutica ha alimentado la crisis climática. Aunque quizá no reciba tanta atención como otros sectores, el sector es responsable del 4,4 % de las emisiones mundiales y se prevé que su huella de CO2 se triplique para 2050 si no se toman medidas. En 2019, la industria farmacéutica produjo 48,55 toneladas de CO2 equivalente por cada millón de dólares que generó, un 55 % más que la industria automotriz, que emitió 31,4 toneladas por cada millón de dólares generado ese mismo año.
Dado este vínculo entre el clima y la salud, la industria farmacéutica tiene la responsabilidad singular de actuar, no solo para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero mediante estrategias de cero emisiones netas, sino también para combatir las consecuencias adversas de la emergencia climática para la salud. Para hacerlo de forma eficaz, las empresas deben anticiparse, tanto en los medicamentos que desarrollan como en el acceso que ofrecen a las personas que están en primera línea de la crisis climática, que en su inmensa mayoría viven en entornos con escasos recursos.
Cómo puede la industria farmacéutica combatir el cambio climático
Estas son seis formas en que las empresas farmacéuticas pueden combatir los efectos del clima en la salud:
1. Invertir en investigación y desarrollo para combatir las enfermedades infecciosas emergentes, que se propagan más rápido y más lejos en un mundo cada vez más cálido.
Las empresas deberían invertir mucho más en enfermedades infecciosas emergentes (EIE), como las fiebres transmitidas por mosquitos, entre ellas el dengue, el zika y el chikungunya, así como en enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera y la shigelosis. La pandemia de COVID-19 ha sido una llamada de atención para el mundo sobre la amenaza que representan las EIE. Pero la COVID-19 no es una amenaza única. Hay muchas enfermedades que podrían dar origen a la próxima epidemia o pandemia, y muchas se transmiten de animales a seres humanos en un proceso que el cambio climático y la intrusión humana en hábitats naturales pueden acelerar.
A pesar de los considerables esfuerzos de la industria farmacéutica para combatir la COVID-19, preocupa que el Índice de Acceso a los Medicamentos de 2022 siga mostrando escasos avances en los esfuerzos generales de investigación y desarrollo de las empresas contra las EIE. De hecho, solo cinco empresas —Bayer, Johnson & Johnson, Merck KGaA, Merck & Co y Takeda— llevan a cabo proyectos de investigación sobre EIE distintos de los relacionados con la COVID-19, y entre todas cuentan con apenas 12 proyectos, frente a los 15 de hace cuatro años. Una cartera tan vacía para tantos patógenos peligrosos aumenta inevitablemente el riesgo de que el mundo no esté preparado para futuros brotes mundiales.
2. Invertir en investigación y desarrollo para garantizar un mejor uso de los medicamentos, incluidos productos termoestables para países cálidos e innovaciones que simplifiquen el envasado y el transporte.
Las empresas deben realizar actividades de investigación y desarrollo más innovadoras para promover un mejor uso de los productos en entornos afectados por el clima. Dada la falta de redes de suministro con cadena de frío en muchos países de ingresos bajos, se necesitan urgentemente más medicamentos termoestables para garantizar que lleguen a lugares remotos sin deteriorarse. La principal causa de mortalidad materna, la hemorragia posparto, se puede prevenir en gran medida mediante la administración de oxitocina. Se está desarrollando un producto alternativo termoestable que se administra de forma fácil y rápida y que, y tiene el potencial de salvar miles de vidas.
Las empresas farmacéuticas también pueden explorar innovaciones en el envasado de productos que sean más sostenibles para el planeta y, al mismo tiempo, protejan a los consumidores frente a la contaminación y otros riesgos.
3. Ampliar el acceso mundial a los productos sanitarios para que las personas más afectadas por los problemas de salud y el clima tengan un acceso equitativo.
En términos más generales, las empresas deben garantizar un acceso asequible a los medicamentos esenciales —tanto a los productos nuevos como a los que ya salvan vidas— para que las vacunas, los tratamientos y los diagnósticos vitales lleguen a las poblaciones en crecimiento que los necesitan en los lugares más afectados por el cambio climático. El último Índice de Acceso a los Medicamentos muestra que, aunque las empresas multinacionales están aplicando más planes y estrategias de acceso en países de ingresos bajos y medianos, la calidad y el alcance geográfico de esta labor siguen variando mucho, y con demasiada frecuencia se deja atrás a los países de ingresos bajos.
4. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la fabricación, las operaciones y las instalaciones.
Algunos tipos de medicamentos tienen un impacto ambiental especialmente alto, como los inhaladores para el asma y otras afecciones pulmonares. Aunque los inhaladores de dosis medida (IDM) que contenían clorofluorocarbonos que agotan la capa de ozono se eliminaron gradualmente en la década de 1990, los dispositivos actuales todavía contienen hidrofluorocarbonos, que son potentes gases de efecto invernadero. En el caso de GlaxoSmithKline (GSK), líder en medicamentos respiratorios, esto significa que los IDM representan el 45 % de todas sus emisiones. Sin embargo, hay soluciones. GSK está desarrollando un propelente con menores emisionesque podría reducir en un 90 % las emisiones de gases de efecto invernadero de sus inhaladores.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para mejorar los sistemas sanitarios?
El Centro de Salud y Atención Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas sanitarios de todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante un diálogo basado en la confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a sus socios coordinarse en torno a prioridades comunes y promover la acción colectiva para mejorar los resultados en salud.
5. Garantizar que los proveedores, distribuidores y fabricantes por contrato cumplan altos estándares de sostenibilidad, incluida la reducción de emisiones y residuos.
En los últimos años ha aumentado el reconocimiento de la necesidad de actuar, y más empresas se han comprometido con objetivos climáticos firmes, vinculando también directamente el cambio climático con la salud. Ya existen diversas iniciativas para descarbonizar el sector, aunque gran parte de las medidas se centran en mejorar la cadena de suministro y la logística, en vez de reducir las emisiones de la fabricación.
6. Innovar en el uso de energías renovables en las operaciones y el transporte en todo el mundo, utilizando fuentes eléctricas siempre que sea posible.
Recientemente, varias empresas se han comprometido a pasar de los motores de combustión interna a los automóviles eléctricos en los próximos años. Además de la transición a flotas de vehículos eléctricos, casi la mitad del sector farmacéutico y biotecnológico, en términos de ingresos, también ha asumido compromisos amplios sobre las emisiones totales de carbono a través de la iniciativa Carrera hacia el Cero de la ONU.
Con una mayor acción en todas sus actividades —desde los laboratorios y las plantas de producción hasta el envío de productos—, la industria farmacéutica aún podría desempeñar un papel más importante en la lucha contra los desafíos conjuntos del cambio climático y la salud en los próximos años. De este modo, puede contribuir a construir un planeta más saludable.


