Las pruebas PCR y las de antígenos son las dos formas principales de detectar el SARS-CoV-2.
Las pruebas PCR tienen una precisión cercana al 100 % y se analizan en un laboratorio.
Una persona puede tardar hasta cinco días en recibir los resultados de una prueba PCR, que cuesta alrededor de 100 dólares o más por prueba.
Las pruebas de antígenos pueden ofrecer resultados en menos de 15 minutos y cuestan entre 10 y 15 dólares, pero son mucho menos precisas, sobre todo al comienzo de la infección.
Un profesor de medicina molecular explica la ciencia que hay detrás de ambas.
A estas alturas de la pandemia, es probable que tú o alguien que conoces se haya hecho al menos una prueba de COVID-19. Pero ¿sabes qué tipo de prueba te hicieron y cuáles son las ventajas y desventajas de estos distintos tipos de pruebas?
Soy biólogo molecular, y desde abril de 2020 formo parte de un equipo que trabaja en un programa financiado por los Institutos Nacionales de Salud llamado RADx que ayuda a innovadores a desarrollar pruebas rápidas para detectar si una persona está infectada por el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19.
Se utilizan dos tipos principales de pruebas para diagnosticar la infección por SARS-CoV-2: las pruebas moleculares, más conocidas como pruebas PCR y las pruebas de antígenos. Cada una detecta una parte distinta del virus, y su mecanismo influye en la rapidez y la precisión relativa de la prueba. Entonces, ¿cuáles son las diferencias entre estos tipos de pruebas?
En busca de pruebas genéticas
El primer paso en cualquiera de los dos tipos de prueba es obtener una muestra del paciente. Puede ser un hisopo nasal o un poco de saliva.
En las pruebas PCR, el siguiente paso consiste en amplificar el material genético para poder detectar incluso una pequeña cantidad de genes del coronavirus en la muestra del paciente. Para ello se utiliza una técnica llamada reacción en cadena de la polimerasa. Un profesional sanitario toma la muestra y la trata con una enzima que convierte el ARN en ADN de doble cadena. Después, el ADN se mezcla con una solución que contiene una enzima llamada polimerasa y se calienta, lo que hace que se separe en dos fragmentos de ADN de cadena sencilla. Se baja la temperatura y la polimerasa, con la ayuda de un pequeño fragmento de ADN guía llamado cebador, se une al ADN de cadena sencilla y lo copia. Los cebadores garantizan que solo se amplifique el ADN del coronavirus. Así, se han creado dos copias de ADN del coronavirus a partir del fragmento original de ARN.
Las máquinas de laboratorio repiten estos ciclos de calentamiento y enfriamiento entre 30 y 40 veces, duplicando el ADN hasta obtener mil millones de copias del fragmento original. La secuencia amplificada contiene un tinte fluorescente que detecta una máquina.
La capacidad de amplificación de la PCR permite que la prueba detecte con éxito incluso la menor cantidad de material genético del coronavirus en una muestra. Esto la convierte en una prueba muy sensible y precisa. Con una precisión cercana al 100 %, es el método de referencia para diagnosticar el SARS-CoV-2.
Sin embargo, las pruebas PCR también tienen algunas desventajas. Para realizarlas se necesita un técnico de laboratorio cualificado y equipo especial, y el proceso de amplificación puede durar una hora o más de principio a fin. Por lo general, solo los centros de análisis grandes y centralizados, como los laboratorios de hospitales, pueden realizar muchas pruebas PCR a la vez. Entre la toma y el transporte de la muestra, la amplificación, la detección y la comunicación de los resultados, una persona puede tardar entre 12 horas y cinco días en recibir los resultados. Por último, no son baratas: cuestan 100 dólares o más por prueba.
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Pruebas de antígenos
Las pruebas rápidas y precisas son esenciales para contener un virus muy contagioso como el SARS-CoV-2. Las pruebas PCR son precisas, pero los resultados pueden tardar mucho. Las pruebas de antígenos, el otro tipo principal de prueba para detectar el coronavirus, son mucho más rápidas, pero menos precisas.
Los antígenos son sustancias que hacen que el cuerpo genere una respuesta inmunitaria: desencadenan la producción de anticuerpos. Estas pruebas utilizan anticuerpos fabricados en laboratorio para buscar antígenos del virus SARS-CoV-2.
Para realizar una prueba de antígenos, primero se trata una muestra con un líquido que contiene sal y jabón, que descompone las células y otras partículas. Luego se aplica ese líquido a una tira reactiva que tiene una fina línea de anticuerpos específicos del SARS-CoV-2.
Al igual que los anticuerpos del cuerpo, los de la tira reactiva se unirán a cualquier antígeno presente en la muestra. Si los anticuerpos se unen a antígenos del coronavirus, aparece una línea de color en la tira reactiva que indica la presencia del SARS-CoV-2.
Las pruebas de antígenos tienen varias ventajas. En primer lugar, son tan fáciles de usar que cualquier persona puede realizarlas e interpretar los resultados sin formación especial, incluso en casa. También ofrecen resultados rápidamente, por lo general en menos de 15 minutos. Otra ventaja es que estas pruebas pueden ser relativamente económicas: alrededor de 10 a 15 dólares por prueba.
Las pruebas de antígenos también tienen algunas desventajas. Según la situación, pueden ser menos precisas que las pruebas PCR. Cuando una persona presenta síntomas o tiene mucho virus en el organismo, las pruebas de antígenos son muy precisas. Sin embargo, a diferencia de las pruebas PCR moleculares, las de antígenos no amplifican aquello que buscan. Esto significa que debe haber suficiente antígeno viral en la muestra para que los anticuerpos de la tira reactiva generen una señal. En las primeras etapas de la infección, hay poco virus en la nariz y la garganta, de donde se toman las muestras. Por eso, las pruebas de antígenos pueden no detectar casos de COVID-19 en sus primeras etapas. Además, es durante esta etapa cuando la persona no presenta síntomas, por lo que es más probable que no sepa que está infectada.
Más pruebas, mejor conocimiento
Ya se venden sin receta algunas pruebas de antígenos y, el 4 de octubre de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó el uso de emergencia de otra prueba de antígenos para realizar en casa. El Gobierno de Estados Unidos también está impulsando medidas para facilitar al público el acceso a estas pruebas.
En RADx, el proyecto del que formo parte, estamos realizando actualmente estudios clínicos para comprender mejor cómo funcionan las pruebas de antígenos en las distintas etapas de la infección. Cuantos más datos tengan los científicos sobre cómo cambia la precisión con el tiempo, más eficaz será el uso de estas pruebas.
Comprender las ventajas y limitaciones de las pruebas PCR y de antígenos, y saber cuándo utilizarlas, puede ayudar a controlar la pandemia de COVID-19. Así que la próxima vez que te hagas una prueba de COVID-19, elige la que más te convenga.

