¿Qué son los «grupos de aprendizaje durante la pandemia» y por qué suponen un problema para la diversidad?

'Pandemic pods' have sprung up as a way to educate kids in lockdown
'Pandemic pods' have sprung up as a way to educate kids in lockdownImage: Edvin Johanssen / Unsplash
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  • Los grupos de aprendizaje durante la pandemia son pequeños grupos de estudiantes que aprenden juntos con un docente o uno de sus padres durante el confinamiento.

  • Su popularidad crece rápidamente, pero ¿están agravando la desigualdad educativa?

De los 50 millones de niños estadounidenses matriculados actualmente en escuelas públicas, la mayoría debe permanecer en casa al menos durante parte de la jornada escolar. Algunos padres han encontrado una solución imperfecta para su nueva realidad: grupos de aprendizaje durante la pandemia.

Estos formatos permiten que grupos de entre tres y 10 estudiantes aprendan juntos bajo la supervisión de uno de sus padres o de un tutor, y ofrecen a las familias una opción que parece segura, a la vez que permite a los niños socializar y a los padres trabajar. Muchas personas han empezado a recurrir a esta solución. Hace cuatro meses se creó un grupo de Facebook sobre estos grupos de aprendizaje durante la pandemia; hoy cuenta con 41.000 miembros.

Sin embargo, estos grupos pueden ser costosos, complicados de organizar, selectivos por autoselección y reforzar las divisiones raciales y económicas. En lugar de ser una salvación, podrían aumentar las desigualdades educativas.

Desde el inicio de la pandemia han surgido servicios que ponen en contacto a las familias con docentes y tutores profesionales para cubrir la necesidad que dejan las escuelas al cerrar. Ahora, algunas empresas organizan grupos de aprendizaje en casa para los padres: contratan y gestionan a los docentes e incluso negocian los acuerdos necesarios para que todos estén seguros. Por supuesto, todos estos servicios tienen un costo. Un programa cobra 125.000 dólares por el año escolar, una cifra que se divide entre el máximo de estudiantes por grupo: equivale a 12.500 dólares por estudiante y año escolar. Esto representa el 20 % de los ingresos de lafamilia estadounidense promedio, un costo prohibitivo para la mayoría de los padres. Los expertos también recomiendan mantener pequeños estos grupos, con cinco estudiantes o menos, como los grupos de convivencia que hemos mantenido, lo que eleva aún más el gasto.

Mientras tanto, en respuesta a la pandemia, cada vez más familias están sacando a sus hijos de las escuelas públicas. Según señala el Instituto Poynter, las escuelas privadas se sienten presionadas a ofrecer clases presenciales debido a sus elevadas matrículas. Este compromiso con la enseñanza presencial resulta atractivo para los padres. En este año escolar, las escuelas privadas ya han recibido más solicitudes de las que suelen recibir durante toda una temporada de admisiones. Las familias de bajos ingresos también han abandonado el sistema de escuelas públicas. La caída de la matrícula de jardín de infancia en Los Ángeles es tres veces mayor este otoño (6.000 estudiantes) que en años anteriores.

En Estados Unidos, la financiación de las escuelas depende del número de estudiantes, por lo que las escuelas con dificultades económicas sufren un doble golpe: las costosas medidas de seguridad contra la COVID-19 y la disminución de sus ingresos.

Cómo percibieron los padres de EE. UU. el impacto de la pandemia en primaveraImage: PEW

Los padres, en particular las madres, se ven obligados a tomar decisiones difíciles. Algunos dejan sus empleos y cierran sus negocios. Pero esa opción no está al alcance de los trabajadores esenciales, los padres y madres solteros ni las familias de bajos ingresos. Los niños de familias con bajos ingresos ya tienen dificultades para acceder a computadoras y servicios de wifi, y afrontan presiones adicionales en casa. Según un análisis del Centro Nacional de Derecho de la Mujer, de los 1,1 millones de personas de 20 años o más que dejaron de formar parte de la fuerza laboral —porque no trabajaban ni buscaban empleo— entre agosto y septiembre, más de 800.000 eran mujeres. Esa cifra incluye a 324.000 latinas y 58.000 mujeres negras. En comparación, 216.000 hombres abandonaron el mercado laboral durante el mismo período.

El impacto en el mercado laboral, la sociedad y la economía de Estados Unidos será enorme. Según el Banco Mundial, tras cuatro meses, se prevé que el aprendizaje perdido por la COVID cueste a Estados Unidos 2,5 billones de dólares en ingresos futuros, es decir, el 12,7 % del PIB anual del país.

Cuando el país finalmente supere esta pandemia, es probable que los niños que participaron en grupos de aprendizaje regresen a la escuela con un mayor nivel académico, lo que agravará las desigualdades existentes, la segregación racial y las brechas de oportunidades.

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