Olvídate de las pajitas: las colillas dañan más los océanos

Cigarette butts are left in an ashtray at Atocha train station in Madrid January 1, 2011. A new Spanish anti-smoking law will take effect on January 2 that will prohibit smoking in all enclosed spaces as well outside hospitals, at playgrounds and schools. The Spanish Socialist government wants to put the country in line with the European Union's strictest anti-smoking nations. REUTERS/Susana Vera (SPAIN - Tags: SOCIETY POLITICS)
Despite the current focus on plastic straws, they should not be the largest source of concern.Image: REUTERS/Susana Vera
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Las pajitas de plástico son el blanco de moda de empresas, comercios e incluso estados y ciudades.

Todos, desde Marriott y Hyatt hasta Starbucks y McDonald’s están aplicando sus propias prohibiciones de las pajitas de plástico.

Pero, según un nuevo informe de NBC News, quizá estemos dirigiendo mal nuestros esfuerzos colectivos. El informe sugiere que el mayor contaminante de origen humano de los océanos del mundo no son las pajitas de plástico, ni siquiera las bolsas de plástico, sino las colillas de cigarrillos.

Las colillas de cigarrillos no solo están por todas partes, sino que su eliminación ha estado en gran medida desregulada, lo que significa que una cantidad prácticamente ilimitada acaba en el mar. Sin embargo, varias personas y organizaciones luchan por cambiarlo.

Image: OMS

Una campaña, el Proyecto contra la contaminación por colillas de cigarrillos, espera prohibir los filtros de cigarrillos, fabricados con acetato de celulosa, un tipo de plástico que puede tardar más de una década en descomponerse, según NBC. De los 5,6 billones de cigarrillos que se fabrican cada año con estos filtros, hasta dos tercios se desechan de forma irresponsable.

El fundador de la campaña y profesor de salud pública Thomas Novotny explicó a NBC que los filtros no aportan ningún beneficio para la salud, sino que sirven como herramienta de marketing y hacen que «a la gente le resulte más fácil fumar».

Y no solo los activistas comprometidos son conscientes del posible daño que causan los filtros: según se informa, las propias empresas tabacaleras han estudiado desde filtros biodegradables hasta la distribución de ceniceros portátiles para evitar que se las responsabilice de la basura de cigarrillos. Pero, hasta ahora, estos esfuerzos no han dado resultado, pues la mayoría de los fumadores prefiere tirar las colillas al suelo.

Mientras las empresas tabacaleras y las startups siguen buscando alternativas al creciente volumen de residuos de cigarrillos, Novotny y otros luchan por lograr que se apruebe una leyque prohíba los filtros de cigarrillos. Hasta ahora, los intentos de aprobar una ley han fracasado, en buena medida porque muchos legisladores reciben contribuciones para sus campañas de la industria tabacalera.

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