Islandia ha realizado pruebas a una proporción de su población mayor que cualquier otro país.
Se ha realizado la prueba a una de cada ocho personas de la población, incluidas aquellas sin síntomas.
El jefe de la OCDE afirma que aumentar las pruebas es crucial para levantar los confinamientos por la COVID-19.
Islandia, Luxemburgo y Estonia han realizado pruebas a una mayor proporción de su población que cualquier otro país, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La tasa de pruebas de Islandia, de casi 135 por cada 1.000 personas, se debe en parte a una asociación público-privada, en la que una empresa farmacéutica realiza pruebas a personas con síntomas de COVID-19 y sin ellos.
Hasta ahora, se han realizado pruebas a 46.000 de los 360.000 ciudadanos de Islandia, y el Gobierno prevé llevar a cabo más pruebas de anticuerpos a gran escala en mayo. También ha desplegado una aplicación para teléfonos inteligentes de rastreo de contactos.
Luxemburgo alcanzó la segunda tasa de pruebas más alta (64,6 por cada 1.000) y, al igual que Islandia, ha impuesto estrictas medidas de cuarentena a las personas con el virus. Estonia ha realizado pruebas a casi 37 de cada 1.000 habitantes.
Los niveles más bajos de pruebas entre los países de la OCDE se registran en México (0,4), Japón (1,8) y Grecia (5,8), mientras que la tasa media de pruebas de todos los países de la OCDE es de 22,9 por cada 1.000 habitantes.
Se atribuye a las pruebas masivas un papel crucial en el éxito de Corea del Sur a la hora de contener la propagación del virus. El país ha realizado 11,6 pruebas por cada 1.000 habitantes.
Combatir «un incendio con los ojos vendados»
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo, ya a principios de marzo, que todas las naciones debían «hacer pruebas, hacer pruebas, hacer pruebas» para combatir el virus, pero las dificultades para obtener y verificar los kits de pruebas han obstaculizado los esfuerzos en muchos países.
El Dr. Tedros dijo que, sin pruebas masivas, los países intentaban «combatir un incendio con los ojos vendados» e instó a las naciones a adoptar un enfoque de tres partes basado en realizar pruebas, aislar a las personas infectadas y rastrear los contactos. El distanciamiento social y el lavado de manos por sí solos no bastarían para poner fin a la pandemia, afirmó.
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, celebró el «aumento significativo» de las pruebas en muchos países de la OCDE, especialmente España, que actualmente es el país más afectado de Europa. Dijo que aumentar la capacidad de realizar pruebas era crucial para empezar a flexibilizar los confinamientos y reducir el riesgo de nuevos brotes.

