Nuevas investigaciones muestran los graves daños de la pandemia para la salud

People walking on a street wearing face masks
Image: Unsplash/Gabriella Clare Marino
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  • Tres economistas de la salud analizan cómo medir mejor los múltiples efectos de la pandemia de COVID-19 en la vida de las personas en todo el mundo.

  • Explican los resultados de su encuesta internacional de salud a la población general, cuyo objetivo era poner de relieve efectos más amplios, como la salud mental.

  • Según la encuesta, la pandemia se asoció con una calidad de vida relacionada con la salud significativamente peor en más de un tercio de los encuestados.

  • Solo midiendo periódicamente distintos aspectos de la salud podremos empezar a separar los efectos de los confinamientos y de otras políticas de los impactos de la COVID-19, sostienen.

Más de tres años después del inicio de la pandemia de COVID, tanto el virus como las medidas adoptadas para controlar su propagación han afectado a la vida de las personas en todo el mundo. Pero ¿cómo podemos cuantificar plenamente estos efectos?

Si bien disponemos de estimaciones del número de personas que han fallecido por COVID en todo el mundo (cifras que actualmente se sitúan en poco menos de 7 millones), sus efectos más amplios, entre ellos el deterioro de la salud mental debido, por ejemplo, a la ansiedad de contagiarse o al aislamiento derivado de los confinamientos, han recibido menos atención investigadora.

En un nuevo estudio hemos intentado cuantificar cómo la pandemia de COVID ha afectado a la salud mundial mediante una encuesta internacional a la población general.

Los economistas de la salud suelen cuantificar la salud mediante una métrica conocida como el año de vida ajustado por calidad (AVAC). La idea consiste en asignar un valor a cada año de la vida de una persona en función de su estado de salud general. Una persona en plena salud obtiene una puntuación de uno, y quienes están muy enfermos se acercan a cero.

Una forma habitual de medir los AVAC es a través de una breve encuesta denominada EQ-5D, que consta de cinco preguntas que abarcan dimensiones clave de la salud. La persona valora su nivel de movilidad, autocuidado, actividades habituales, dolor y malestar, y ansiedad y depresión.

Las respuestas ofrecen un perfil de la calidad de vida relacionada con la salud de la persona, que se resume mediante lo que se conoce como el índice EQ-5D. Cuando se mide en distintos momentos, este índice puede utilizarse para estimar los AVAC, que ajustan la esperanza de vida para tener en cuenta el estado de salud general.

Por ejemplo, una persona con una salud relativamente deficiente puede tener un índice EQ-5D de 0,5, por lo que acumularía un AVAC por cada dos años que viva. Esta técnica se ha utilizado ampliamente para evaluar los efectos de distintas enfermedades y tratamientos en la salud.

Medimos la calidad de vida general relacionada con la salud incluyendo el EQ-5D en una encuesta mundial a la población a finales de 2020, al término del primer año de la pandemia y justo antes de que comenzara la distribución de las vacunas contra la COVID. La encuesta se realizó en línea a poco más de 15.000 personas en 13 países diversos.

Para averiguar cómo creían las personas que la pandemia les había afectado, les pedimos que valoraran su estado de salud actual en comparación con el de hace un año.

Una limitación de nuestro estudio es que hemos tenido que basarnos en que las personas fueran capaces de recordar cómo era su salud antes de la pandemia. Si bien es poco probable que una persona recuerde exactamente cómo habría respondido a la encuesta hace un año, existen pruebas de que los errores de sobreestimación y subestimación tienden a compensarse entre sí.

Lo que hemos observado

La pandemia se asoció con una calidad de vida relacionada con la salud significativamente peor para más de un tercio de los encuestados. La ansiedad y la depresión fueron el aspecto de la salud que más empeoró, especialmente entre los jóvenes (menores de 35 años) y las mujeres.

Al traducir las reducciones de salud a una medida de AVAC, se observó que durante la pandemia la salud percibida fue, de media, alrededor de un 8 % inferior.

Si se analizan los resultados por país, los más afectados fueron los países de ingreso medio, como India (que tuvo confinamientos durante más de 40 semanas) y Chile (que registró una alta tasa de contagios de COVID).

En cambio, los participantes en China no comunicaron un deterioro significativo de su estado de salud. Aunque hubo confinamientos en China tras la aparición del virus a principios de 2020, los bajos niveles de transmisión hicieron que se levantaran en pocas semanas.

Diferencia media en la salud general antes de la pandemia y en diciembre de 2020.Image: The Conversation.

Para contextualizar los resultados, estudios previos han concluido que cada muerte por COVID supone la pérdida de entre tres y seis AVAC de media. Combinamos estas estimaciones con el número de fallecimientos notificado en cada país para cuantificar el impacto de las muertes por COVID en el total de AVAC de cada país.

Según los cambios notificados en la salud en nuestra encuesta, la pérdida de AVAC debida a la pandemia de COVID y a los confinamientos fue entre cinco y 11 veces mayor que la debida a las muertes relacionadas con la COVID. Esto pone de relieve que centrarse únicamente en los casos y las muertes por COVID pasa por alto la carga de la pandemia y los efectos de las políticas diseñadas para controlarla.

Por ejemplo, la mayoría de los países recurrieron a alguna forma de confinamiento para contener la transmisión del virus, pero el consiguiente aislamiento social pudo afectar negativamente a la salud mental y al bienestar de la población. Asimismo, algunos países ofrecieron apoyo económico a quienes tenían dificultades financieras, lo que pudo tener un efecto positivo en su bienestar mental. Los AVAC permiten cuantificar las compensaciones que existen entre los efectos positivos y negativos de las distintas estrategias.

Lecciones para futuras pandemias

Si bien los países han tratado de medir los efectos de la pandemia en el bienestar general, los escasos estudios internacionales que analizan aspectos concretos de la salud, como la salud mental, han tendido a centrarse en los países de ingreso alto. La mayoría de los análisis globales sobre los efectos de la pandemia se basan en los casos de COVID notificados y en las muertes asociadas.

La medición periódica de distintos aspectos de la salud mediante una encuesta estandarizada permite a los investigadores empezar a separar los efectos de los confinamientos y de otras políticas de los efectos de la COVID.

Medir múltiples aspectos de la salud a través de los AVAC también sería un complemento útil de las medidas existentes centradas en los casos y las muertes. Esto nos permitiría analizar algunos de los efectos de la pandemia de COVID tal como se distribuyen en la población. Por ejemplo, mientras que las muertes son más frecuentes entre las personas mayores, los efectos sobre la salud mental fueron más marcados en los menores de 35 años.

Ir más allá del recuento de fallecimientos para comprender la salud general de la población a nivel mundial puede ayudarnos a estar mejor preparados para futuras crisis sanitarias.

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