Las enfermedades no transmisibles (ENT) son la principal causa de muerte en el mundo: provocaron al menos 43 millones de fallecimientos en 2021, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las iniciativas locales basadas en el territorio podrían ayudar, pero deben estructurarse de forma sostenible, tener suficiente visibilidad para facilitar el aprendizaje y estar conectadas para contribuir a cambios más amplios en el sistema.
Cómo convertir ideas prometedoras en un impacto ampliable es un tema central de la Reunión Anual de los Nuevos Campeones delForo Económico Mundial, también conocida como «Summer Davos», que se celebrará en China del 23 al 25 de junio.
Las enfermedades no transmisibles (ENT), como el cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias y cardiovasculares, están tan condicionadas por el lugar como por la medicina. El lugar donde las personas viven, trabajan, estudian y se desplazan influye en su exposición, en el acceso a la prevención y en la capacidad de los sistemas para detectar los riesgos a tiempo y responder eficazmente.
Esto es importante porque las ENT siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, según cifras de 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2021, causaron al menos 43 millones de muertes, equivalentes al 75 % de todas las muertes mundiales no relacionadas con la pandemia. Alrededor de 18 millones de esos fallecimientos ocurrieron antes de los 70 años, y el 82 % de las muertes prematuras por ENT se produce en países de ingreso bajo y mediano.
El problema no es solo clínico. Gran parte de la carga de las ENT se debe a factores ajenos a la atención sanitaria, como la alimentación, la vivienda, el transporte, la educación, el empleo, la calidad del aire, la infraestructura social y el acceso al apoyo comunitario.
Estos factores no médicos determinan si las personas pueden prevenir enfermedades, gestionar los riesgos y mantener el contacto con los servicios de atención a lo largo del tiempo.
Salvar millones de vidas
Los argumentos a favor de actuar son contundentes. Un análisis reciente de la OMS sobre la inversión necesaria muestra que la aplicación plena de medidas costoefectivas contra las ENT podría salvar 12 millones de vidas para 2030, prevenir 28 millones de infartos y accidentes cerebrovasculares y generar más de 1 billón de dólares en beneficios económicos.
Sin embargo, la aplicación presenta dificultades. Los sistemas de salud reconocen cada vez más la importancia de la prevención y de los factores más amplios que determinan la salud, pero la prestación de servicios suele seguir fragmentada entre instituciones, fuentes de financiación y sectores. Las comunidades viven los riesgos como una realidad interconectada, mientras que los sistemas suelen responder con programas desconectados.
Por eso es importante impulsar cambios basados en el territorio. No se trata simplemente de un marco para la colaboración, sino de un mecanismo práctico para abordar hasta el 80 % de los resultados de salud. Estos resultados tienen su origen en factores no médicos que determinan la salud y reflejan las experiencias reales de los lugares y las comunidades.
Al organizarse en torno a una zona geográfica, una población y un problema definidos, los enfoques basados en el territorio facilitan que los socios del ámbito sanitario y de otros sectores trabajen por un objetivo común: conectar la prevención, la atención, la confianza comunitaria, la infraestructura de prestación de servicios y el apoyo del sistema público.
Coaliciones locales para combatir las ENT
Además del libro blanco de 2024 del Foro Económico Mundial, Cerrar las brechas en salud: guía para lograr cambios de impacto basados en el territorio, un informe de Deloitte, titulado Crear coaliciones para mejorar la salud: impulsar cambios basados en el territorio en las comunidades, convierte principios generales en una guía práctica de acción. Esta podría ayudar a líderes que buscan crear coaliciones para la prevención de las ENT, su detección temprana y el tratamiento de enfermedades crónicas.
El argumento central del informe es que las coaliciones basadas en el territorio pueden actuar como una capa de integración entre la estrategia y la ejecución, alineando a los actores, las capacidades y los recursos en torno a un lugar, una población y un conjunto de resultados.
En el centro del informe hay una guía de cinco pasos para crear coaliciones eficaces basadas en el territorio.

Este proceso pide a los líderes que definan con claridad el lugar y el problema, establezcan la estructura adecuada para la coalición, evalúen las capacidades con honestidad, diseñen conjuntamente una intervención y un modelo operativo, y planifiquen la sostenibilidad y la ampliación desde el principio.
El mensaje es sencillo: las coaliciones eficaces no surgen solo de la buena voluntad; se construyen mediante una serie de decisiones prácticas de diseño.
Además, se trata de un ciclo iterativo, no de una secuencia unidireccional. A menudo, los líderes deben revisar decisiones anteriores a medida que mejora la evidencia, cambian los socios y se aclaran las realidades de la implementación. Esto es especialmente cierto en el trabajo relacionado con las ENT, donde la prevención, la detección temprana, el tratamiento, el seguimiento y los determinantes más amplios suelen implicar a varias instituciones.
El informe también se basa en la práctica. Incluye estudios de casos reales de Brasil y Nigeria, que ilustran dos vías distintas para crear coaliciones: una que parte de la infraestructura existente y otra que responde a un problema de prestación de servicios claramente definido. En ambos casos, las coaliciones recurren a distintas combinaciones de actores gubernamentales, de salud pública y de prestación de atención, organizaciones comunitarias y socios filantrópicos y del sector privado para coordinar mejor las respuestas locales.
En lugar de presentar un único modelo que se pueda copiar, este enfoque muestra cómo se aplican las decisiones de diseño de las coaliciones en contextos reales y por qué importan las condiciones iniciales.
Seguimiento de los programas locales sobre ENT
El informe también se apoya en una base empírica más amplia, mediante el análisis de más de 150 programas de salud basados en el territorio, que también se recogen en una nueva base de datos llamada Explorador de programas de cambio basado en el territorio de la Iniciativa Salud para Todos. Esta permitirá dar más visibilidad al ámbito y facilitar el aprendizaje, al clasificar los programas por ubicación geográfica, enfoque en las ENT, tipo de intervención, organización coordinadora principal y sector.
Al consultar la base de datos, destacan varios patrones. En primer lugar, la acción sanitaria basada en el territorio ya no es un fenómeno marginal: se están implementando programas en distintas regiones, sectores y entornos institucionales. La base de datos también muestra que las ENT ocupan un lugar central en este panorama, con iniciativas relacionadas con la salud cardiometabólica, la obesidad, las enfermedades respiratorias, el cáncer, la salud mental y agendas de prevención más amplias.
Por último, muchas iniciativas definen con más claridad sus ambiciones que su modelo operativo, financiación y sostenibilidad a largo plazo. Esto importa porque la siguiente etapa para avanzar en la lucha contra las ENT consiste en lograr que las iniciativas locales estén mejor coordinadas, se basen más en la evidencia y tengan más probabilidades de perdurar.
Del compromiso a una ejecución coordinada
El informe y la base de datos están diseñados para complementarse. El informe ofrece una guía práctica de diseño sobre lo que los líderes deben hacer bien para que las coaliciones basadas en el territorio den resultados. La base de datos ofrece una visión más amplia del ámbito: dónde surgen estos programas, cómo se estructuran y qué tipos de modelos se están configurando en distintos contextos.
La aprobación de la declaración política de la ONU de 2025 sobre las ENT y la salud mentalrefuerza la necesidad de acelerar la prevención, fortalecer los sistemas de salud y movilizar respuestas que abarquen al conjunto del Gobierno y de la sociedad.
El reto ahora es pasar del compromiso a una ejecución local coordinada. Si el lugar condiciona las ENT, la implementación también debe organizarse en función del lugar.
De Deloitte, Elizabeth Hampson, socia de Ciencias de la Vida e Innovación en Salud en el Reino Unido, y David Rabinowitz, director principal de Consultoría en Estados Unidos, también contribuyeron a este artículo.
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