Las ventas mundiales de coches cayeron en 2020.
La escasez de chips informáticos agrava las bajas ventas al frenar la producción.
Eso podría costarle 60.000 millones de dólares al sector.
Además de sufrir las consecuencias de la pandemia de COVID-19, el sector automovilístico afronta ahora otro gran desafío: no consigue todos los chips informáticos que necesita.
Los coches modernos dependen de la tecnología. Cuentan con programas que supervisan el rendimiento del motor y las emisiones, control de crucero que se ajusta automáticamente para mantener la velocidad del vehículo que va delante, alarmas que se activan al salirse del carril, además de conexión Bluetooth, sensores de aparcamiento, acceso sin llave y toda una serie de funciones de seguridad.
Y eso solo en un coche convencional. Los coches autónomos y semiautónomos están aún más cargados de tecnología.
Chips para todo
La escasez mundial de semiconductores también ha causado problemas a otros sectores: desde los teléfonos móviles y las consolas de videojuegos hasta los equipos industriales y comerciales preparados para el 5G.
Apple se enfrentó a posibles problemas de producción de su nuevo modelo iPhone 12 el año pasado, según Bloomberg. Este teléfono pertenece a la última generación de dispositivos compatibles con 5G. Aunque la escasez de tecnología de consumo acapara los titulares, la falta de chips amenaza con agravar otros problemas.
Como uno de los pilares de la Cuarta Revolución Industrial, tecnologías como el 5G desempeñan un papel importante para ayudar a que algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU se hagan realidad. Varios ODS dependen de la tecnología, como Salud y bienestar (ODS 3), Industria, innovación e infraestructura (ODS 9) y Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11).
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro de Tecnologías de Frontera e Innovación reúne a científicos, responsables de políticas y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al facilitar la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a sus socios a convertir la innovación fruto de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
Antes de la pandemia, las ventas mundiales de coches iban camino de alcanzar unos 80 millones de vehículos en 2020. Sin embargo, se espera que la cifra haya caído a 64 millones, según Statista.
«América del Sur y Europa estuvieron entre las regiones más afectadas, con una contracción interanual de las ventas de automóviles de alrededor de una cuarta parte», señala el sitio de periodismo de datos.
La situación se ha agravado por la falta de chips disponibles: los coches no salen de las cadenas de producción con suficiente rapidez y, por tanto, no se venden.
Se estima que el daño causado a las ventas mundiales de coches por la falta de componentes tecnológicos ronda los 60.000 millones de dólares, según un informe de CNBC.
«A lo largo de toda la cadena de suministro, todo el mundo está perdiendo parte de sus ingresos», dijo a CNBC Dan Hearsch, director gerente de la consultora AlixPartners. «El impacto podría equivaler al 10 % de la demanda mundial este año y hacer que la recuperación se desplome. No creemos que estemos exagerando».

