Las remesas representan más de una cuarta parte de la producción económica de Nepal.
La pandemia ha hecho que los trabajadores migrantes cambien el riesgo de muerte o lesión en el trabajo por la realidad de la pobreza y la falta de vivienda.
Financiar el paso de la agricultura de subsistencia a la agricultura comercial podría ayudar a prevenir la escasez de alimentos y estimular el empleo.
La digitalización podría hacer a los trabajadores migrantes más resistentes a las crisis.
La suerte dispar de los millones de trabajadores migrantes del sur de Asia en el Golfo y otros lugares ha sido durante mucho tiempo un problema humanitario. Ahora que una pandemia ha empujado al mundo a una recesión, sus precarias condiciones laborales se han convertido en un importante problema económico para los países del sur de Asia que más dependen de los ingresos que los trabajadores migrantes envían a casa en forma de remesas. El Banco Mundial prevé que las remesas hacia Nepal caerán un 14% este año; no es la mayor caída de la región, pero las remesas representan más de un cuarto de la producción económica del país. Ningún otro país del sur de Asia se acerca: la siguiente mayor proporción de remesas fue de alrededor del 8% del PIB en 2019, tanto en Pakistán como en Sri Lanka.
Una larga guerra civil seguida de devastadores terremotos empujó a millones de nepalíes en gran medida sin cualificación a buscar trabajo en otros lugares. Como resultado, las entradas de remesas a Nepal han aumentado de forma constante cada año durante la última década. En 2019, el total anual se había duplicado, hasta superar los 8.000 millones de dólares, frente a algo más de 4.000 millones de dólares en 2011. En los seis años transcurridos entre el brote de la epidemia de ébola en África Occidental y la propagación mundial de la COVID-19, las remesas pasaron de ser un salvavidas para las familias rurales empobrecidas a convertirse en un motor clave de la economía de Nepal, muy por encima de otras entradas financieras como la inversión extranjera directa y la ayuda oficial neta al desarrollo, y en una fuente clave de liquidez para su sistema bancario.
Aunque en torno a este fenómeno ha surgido un próspero sector de agencias de contratación y proveedores de servicios de remesas, la infraestructura financiera, digital y de bienestar que respalda a los trabajadores migrantes de Nepal ha seguido siendo en gran medida insuficiente, lo que deja a Nepal con dificultades para responder al doble desafío de la caída de las remesas y los cientos de miles de migrantes varados o que regresan y que ahora se han quedado sin empleo.
El final de un camino amargo
Los datos del Departamento de Empleo en el Extranjero recopilados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) muestran que los Estados del Golfo de Catar, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudí y Kuwait son los destinos más populares después de la India para los trabajadores migrantes nepalíes. Solo Catar y los EAU concentraron el 58% de todos los permisos expedidos por el Gobierno de Nepal en 2019 para que los migrantes trabajen en el extranjero. Estos trabajadores migrantes pagan un alto precio por el dinero que ganan en el Golfo: en los últimos cinco años ha habido 4.143 casos de compensación económica pagada por el Gobierno de Nepal con cargo al Fondo de Bienestar para el Empleo en el Extranjero a los familiares tras la muerte de un trabajador migrante, y 1.348 casos de asistencia a trabajadores heridos. Solo en 2018/19, el programa pagó a 755 familias tras la muerte de un trabajador migrante y prestó asistencia en 588 casos de accidentes laborales.
Las estrictas medidas de confinamiento (India, Malasia, Arabia Saudí y los EAU suspendieron todos los servicios no esenciales durante la pandemia) afectaron con más dureza a los sectores del turismo, la hostelería y la construcción, donde se concentraban muchos trabajadores migrantes. Despedidos con poca antelación, a menudo sin ahorros, sin seguro de desempleo ni derechos de residencia, el riesgo nada desdeñable de muerte o lesión en el trabajo ha sido sustituido por la realidad de la pobreza y la falta de vivienda.
Los trabajadores migrantes también son especialmente vulnerables a la COVID-19 debido a las condiciones de los campamentos laborales abarrotados en los que suelen alojarse. Para cuantificar la magnitud del problema, a mediados de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Pradeep Kumar Gyawali, informó a una comisión parlamentaria de que nada menos que 211.000 nepalíes necesitaban ser rescatados y repatriados de inmediato, y que muchos miles más tendrían que volver a Nepal en la primera oportunidad.
Antes de que estallara la crisis, muchos trabajadores migrantes nepalíes vendieron tierras ancestrales o pidieron dinero prestado a través de redes informales para pagar las elevadas tarifas que cobran las agencias de contratación por tramitar visados y colocaciones laborales en el extranjero. Ahora sin empleo y sin poder devolver estos préstamos, es probable que necesiten contraer nuevas deudas para reembolsar los costes de su repatriación.
Junto con un esfuerzo diplomático para preservar los empleos existentes en el extranjero, un grupo de trabajo gubernamental estudia formas de reintegrar a estos miles de migrantes que regresan a la fuerza laboral de Nepal. Una iniciativa consiste en que el banco central, Nepal Rastra Bank, facilite préstamos a un tipo de interés más bajo para actividades empresariales como la agricultura comercial: la agricultura representa el 27% del PIB de Nepal, aunque sigue estando en gran medida escasa de capital.
Con el cierre de fronteras, que ralentiza el comercio, y con los cientos de miles de migrantes que regresan y provocan un aumento de la demanda interna de alimentos, financiar un paso rápido de la agricultura de subsistencia a la comercial podría ayudar a prevenir las probables escaseces de alimentos y estimular el empleo. El Gobierno podría ofrecer incentivos y apoyo para que los productos financieros lleguen a zonas remotas, posiblemente compartiendo los costes en que incurran los agentes rurales de servicios financieros.
Sin embargo, como suelen hacer las crisis, la pandemia ha puesto de manifiesto varias deficiencias del sector de las remesas y ha hecho que las muchas penurias evitables que sufren los trabajadores migrantes resulten de pronto insoportables, lo que abre la ventana para impulsar cambios a nivel estructural.
La digitalización podría hacer a los trabajadores migrantes más resistentes a las crisis
Los Gobiernos de los países de acogida deberían actuar para garantizar, en primer lugar, que los trabajadores estén documentados y, después, para que sus documentos de identidad puedan vincularse digitalmente a sistemas electrónicos de «conozca a su cliente» (e-KYC). Las remesas digitales de los trabajadores migrantes de Nepal podrían entonces vincularse a modestos ahorros o a aportaciones a pensiones. Si pudieran acceder fácilmente a soluciones digitales y ahorrar pequeñas cantidades con mayor facilidad, la seguridad económica temporal de un número tan elevado de migrantes, de sus familias en el país de origen y de economías nacionales enteras como la de Nepal podría garantizarse en crisis como la actual.
Varios agentes de Nepal han demostrado un liderazgo significativo para hacer frente a la crisis, ya que los bancos centrales y privados han puesto en marcha soluciones digitales para mantener el salvavidas de las remesas vinculado a la economía nacional. El banco central ha elevado los importes que pueden transferirse digitalmente o pagarse a comercios, en un incentivo que podría mantenerse una vez superada la pandemia actual. Por su parte, los bancos minoristas de todo el país han comenzado a tramitar las remesas de forma digital, de modo que quienes dependen del dinero de los trabajadores migrantes en su país de origen puedan evitar acudir a las ventanillas para retirar efectivo.
Como antecedente que facilita esta digitalización, desde 2018 los futuros migrantes de Nepal deben abrir cuentas bancarias para obtener los permisos de trabajo obligatorios, una política diseñada también para reducir el uso de canales informales para las remesas. Al menos el 61% de los nepalíes tiene ahora al menos una cuenta bancaria. Pero la posibilidad de que los migrantes nepalíes abran cuentas en sus países de acogida es ahora un paso fundamental para desbloquear el acceso integral a los canales digitales.
Aún puede hacerse mucho más para empoderar a los migrantes nepalíes
El flujo de remesas procedentes de trabajadores migrantes desempleados que recurren a sus ahorros, o de quienes han logrado conservar su empleo, podría regirse por condiciones más justas ofreciendo incentivos a bancos, operadores de redes móviles, proveedores de servicios de remesas y proveedores de infraestructuras de pago para reducir las comisiones por transacción y hacer más atractivas las remesas formales. Nepal podría seguir el ejemplo del banco central de Bangladés, que ha elevado el límite de las “devoluciones en efectivo” del 2% que ofrece a los remitentes de remesas.
Los propios proveedores de servicios de remesas pueden hacer más atractivas las transacciones vinculando las remesas a productos financieros inclusivos adaptados a las necesidades de los migrantes y sus familias, como servicios de ahorro, crédito, seguros y pago de facturas. En conjunto, estas soluciones podrían contribuir a crear resiliencia individual a gran escala hasta que los trabajadores migrantes accedan a una mayor cobertura de los programas nacionales de bienestar y a derechos de residencia en sus países de acogida.
El Nepal Rastra Bank podría considerar medidas destinadas tanto a suavizar el flujo de fondos durante este periodo de dificultades como a saldar las tóxicas deudas informales que muchos trabajadores migrantes contrajeron para financiar sus viajes. El banco central podría colaborar con proveedores de servicios de remesas en mercados clave para ofrecer crédito a bajo interés a los migrantes, de modo que los reembolsos no comiencen hasta que se reanude su trabajo.
Un portal en línea lanzado por el Gobierno de Nepal sería un servicio vital para sus migrantes en el extranjero, al darles acceso a información y servicios en nepalí. Podría incluir el registro digital en la embajada local y la información médica e indicaciones para buscar tratamiento. También sería una buena forma de facilitar el acceso a canales legítimos de envío digital de dinero.
Un problema transfronterizo exige soluciones globales
Para mitigar el impacto de la pandemia en el sector de las remesas, la cooperación entre los países emisores y receptores, así como entre los actores públicos y privados, es clave. Un ejemplo de cómo puede funcionar en la práctica es la llamada a la acción de alto nivel anunciada el 22 de mayo para mantener el flujo de remesas, impulsada por los Gobiernos de Suiza y el Reino Unido. La llamada destaca las medidas que deben adoptar los distintos actores para facilitar el flujo, incluida la oportunidad de digitalizar las transacciones. El Grupo de Acción Regional para el Sur de Asia del Foro Económico Mundial también respalda un grupo de trabajo multilateral que elabora recomendaciones para gestionar las consecuencias de la crisis de las remesas.
Nepal y su fuerza laboral migrante han sido golpeados por una crisis justo cuando la economía del país empezaba a recuperarse. El país se enfrenta ahora a los efectos en cadena del regreso de trabajadores migrantes y a la caída de los flujos de remesas en medio de una emergencia sanitaria mundial. Obtendrá beneficios a largo plazo si logra encontrar la capacidad de devolver la esperanza a quienes han regresado a casa tras un camino amargo. Nepal también puede apoyar mejor a sus migrantes en el extranjero durante la pandemia; esto incluye recordar a los países de acogida el impacto a largo plazo que sus políticas migratorias pueden tener en un país como Nepal y su población.

