Un nuevo estudio descubre un vínculo entre la baja masa muscular y el deterioro cognitivo

Measuring muscle mass can help prevent cognitive decline.
Measuring muscle mass can help prevent cognitive decline.Image: REUTERS/Toru Hanai
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  • Una nueva investigación descubre un vínculo entre la baja masa muscular y el deterioro cognitivo en adultos mayores.

  • El estudio reveló que el vínculo entre la baja masa muscular y un deterioro cognitivo más rápido es independiente de la fuerza muscular y la actividad física.

  • La masa muscular puede modificarse, lo que significa que el ejercicio y una buena nutrición pueden ayudar a mejorar nuestras funciones ejecutivas a medida que envejecemos.

Un nuevo estudio encuentra una asociación entre la baja masa muscular y el deterioro cognitivo en adultos mayores.

La demencia, cada vez más prevalente en todo el mundo, afecta negativamente a millones de personas y a sus familias. Para cuando se diagnostica, el proceso parece irreversible.

La nueva investigación publicada en JAMA Network Open, sin embargo, identifica la masa muscular como un factor modificable que podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar esta afección antes de que sea demasiado tarde.

El trabajo destaca la importancia de la masa muscular como factor independiente vinculado al rápido deterioro cognitivo.

Vínculo entre la masa muscular y el deterioro cognitivo

«La fuerza muscular baja se ha asociado recientemente con un mayor riesgo de demencia, pero se sabe poco sobre un posible vínculo entre la masa muscular y la cognición», afirma la autora principal, Stéphanie Chevalier, científica del Programa de Trastornos Metabólicos y Complicaciones del Instituto de Investigación del Centro de Salud de la Universidad McGill.

«Con este estudio, demostramos por primera vez que la presencia de una baja masa muscular se asocia significativamente con un deterioro cognitivo más rápido y que esta asociación es independiente, entre otros factores, de la fuerza muscular y el nivel de actividad física.

«Estos hallazgos son importantes porque la masa muscular es un factor modificable; es decir, podemos hacer algo al respecto. El ejercicio —en particular, el ejercicio de resistencia— y una buena nutrición con suficiente proteína pueden ayudar a mantener la masa muscular con el paso de los años», añade Chevalier, quien también es profesora asociada de la Escuela de Nutrición Humana de la Universidad McGill.

Los investigadores realizaron el estudio utilizando datos del Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento (CLSA), que sigue en curso y cuenta con un amplio conjunto de datos sobre composición corporal y varias pruebas cognitivas realizadas en persona, a intervalos de tres años, en una cohorte de 30.000 personas.

El equipo de investigación se preguntó si tener poca masa muscular predice un deterioro cognitivo posterior en tres ámbitos —la memoria, la función ejecutiva y la velocidad psicomotora— en adultos de 65 años o más.

«Descubrimos que tener poca masa muscular se asociaba con un mayor deterioro de las funciones cognitivas ejecutivas durante tres años, en comparación con tener una masa muscular normal, pero no con la pérdida de memoria ni de la función psicomotora», afirma la primera autora, Anne-Julie Tessier, quien en el momento de este estudio era doctoranda de Stéphanie Chevalier y ahora es investigadora posdoctoral en la Universidad de Harvard.

«Las funciones ejecutivas son importantes en nuestras actividades y conductas cotidianas, ya que nos ayudan a mantener la atención, organizar los pensamientos y tomar decisiones».

Además de su función en la fuerza y el funcionamiento físico, los músculos son una reserva de proteínas que intervienen en varios procesos corporales importantes. También secretan moléculas que pueden «comunicarse» con el cerebro. Asimismo, se sabe que hacer ejercicio y desarrollar masa muscular, al aumentar el flujo sanguíneo al cerebro, puede favorecer las funciones ejecutivas.

«Nuestros resultados muestran que medir la baja masa muscular puede ayudar a identificar a las personas con mayor riesgo de deterioro cognitivo. Deberíamos medir la masa muscular con mayor frecuencia en las clínicas, y no solo en los estudios de investigación», afirma Chevalier.

«Futuras investigaciones deberían determinar si mantener o aumentar la masa muscular atenúa el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y, si existe un vínculo causal, cuáles son los mecanismos».

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