Un nuevo estudio muestra que la infección por el virus de Epstein-Barr está estrechamente relacionada con la esclerosis múltiple.
Actualmente no existe cura para la esclerosis múltiple y el acceso a tratamientos innovadores es limitado en muchos países.
Vacunarse contra el VEB podría ofrecer una vía más equitativa para tratar la enfermedad y, en última instancia, prevenirla.
Varias enfermedades crónicas o potencialmente mortales tienen su origen en una infección viral o bacteriana común. Aproximadamente dos tercios de la población mundial están infectados por la bacteria Helicobacter pylori, que aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Del mismo modo, los tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano causan casi todos los cánceres de cuello uterino. Un reciente estudio a gran escala ha demostrado ahora por primera vez que el virus de Epstein-Barr (VEB) podría ser la principal causa de la esclerosis múltiple. Es uno de los virus humanos más comunes: alrededor del 90 % de las personas en todo el mundo se infectarán a lo largo de su vida, por lo general con pocos síntomas o ninguno.
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal). Se produce cuando el sistema inmunitario ataca las fibras nerviosas y la vaina de mielina (una sustancia grasa que rodea y aísla las fibras nerviosas sanas) del cerebro y la médula espinal. Este ataque causa inflamación, que destruye las prolongaciones de las células nerviosas y la mielina, y altera los mensajes eléctricos del cerebro. La EM es impredecible y afecta de manera diferente a cada paciente: algunas personas pueden verse afectadas levemente, mientras que otras pueden perder la capacidad de escribir, hablar o caminar.
El riesgo de padecer EM se multiplicó por 32 tras la infección por el VEB, pero no cambió tras la infección por otros virus. Esto aporta la primera evidencia convincente de que el VEB es la principal causa de la enfermedad, algo que se sospechaba desde hacía muchos años.
Estos hallazgos abren la puerta a nuevas opciones de prevención y tratamiento para esta enfermedad incurable, e incluso a la posibilidad de erradicarla. Los tratamientos actuales que modifican la evolución de la EM son costosos y pueden superar los 70 000 dólares al año en Estados Unidos, y este gasto considerable limita el acceso y supone una carga adicional para los pacientes. Los países de ingresos bajos y medios sufren importantes brechas de acceso; la escasa disponibilidad de medicamentos hace, por ejemplo, que menos del 35 % de los pacientes con EM en América Latina tengan acceso a tratamientos modificadores de la enfermedad.

Una vacuna contra el virus de Epstein-Barr en su fase inicial podría no solo prevenir el desarrollo de la enfermedad, sino también reducir significativamente los costes sanitarios mundiales y mejorar el acceso equitativo y la sostenibilidad de los sistemas de salud. Aunque actualmente no hay vacunas contra el VEB en el mercado, recientemente se han iniciado los primeros ensayos clínicos. La vacuna experimental se basa en la nueva tecnología de ARNm, que ha permitido desarrollar dos vacunas eficaces contra la COVID-19.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las vacunas son una de las intervenciones de salud pública más exitosas y rentables; el acceso equitativo a ellas será fundamental para que sus beneficios lleguen plenamente a todo el mundo. Según el Dr. Tedros Ghebreyesus, director general de la OMS, «la equidad en las vacunas es el desafío de nuestro tiempo», pero «la desigualdad en el acceso a las vacunas es un problema que se puede resolver».

