Un enfoque multilateral de la salud mundial es la única forma de gestionar las pandemias. He aquí por qué

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  • La respuesta mundial a la COVID-19, en particular el desarrollo de vacunas, puso de relieve la importancia de trabajar juntos para afrontar la crisis.

  • Sin embargo, la consiguiente distribución desigual de las vacunas en el mundo refleja que dos mil millones de personas siguen sin tener acceso a medicamentos básicos.

  • Aprender de las lecciones del pasado y adoptar un enfoque multilateral será clave para prepararse ante futuros brotes y abordar las desigualdades en materia de salud mundial.

La respuesta mundial a la pandemia de COVID-19 puso de relieve que trabajar juntos nos permitió afrontar la crisis con urgencia. Ahora debemos aprender de este enfoque multilateral para prepararnos mejor ante futuras crisis sanitarias mundiales.

Al inicio de la pandemia hubo una colaboración mundial sin precedentes que permitió desarrollar pruebas de diagnóstico y vacunas en tiempo récord tras compartirse la secuencia viral; un enfoque multilateral que merecía celebrarse.

La COVID-19 puso de relieve las desigualdades en materia de salud mundial

Sin embargo, a medida que avanzaba la pandemia, cobró fuerza el nacionalismo y el multilateralismo se erosionó en muchos ámbitos, en detrimento de numerosas comunidades, especialmente en los países en desarrollo.

La consecuencia más visible fue el despliegue y la distribución desiguales de las vacunas contra la COVID-19 en todo el mundo: los países de ingresos bajos y medios fueron los últimos en recibirlas.

Incluso el 20 de julio de 2022, casi tres cuartas partes (72.38%) de las personas en países de ingresos altos habían recibido una vacuna, frente a apenas una de cada cinco en los países de ingresos bajos, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Para lograr evitar o mitigar el impacto de futuras pandemias, debemos aprender de los aspectos positivos de la respuesta mundial a la COVID-19 y fortalecer el multilateralismo.Image: PNUD

Esta distribución desigual de las vacunas refleja otras importantes desigualdades en materia de salud mundial: 2.000 millones de personas en todo el mundo siguen sin tener acceso a medicamentos básicos.

Debemos aprovechar la oportunidad para abordar las causas de estos desequilibrios.

Los científicos han advertido reiteradamente que es probable que las amenazas para la salud mundial surjan con mayor frecuencia, se propaguen más rápido y se cobren más vidas.

El cambio climático por sí solo constituye un desafío sanitario inminente, cuyos efectos incluyen enfermedades respiratorias y cardiovasculares; lesiones y muertes prematuras relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos; cambios en la prevalencia y distribución de enfermedades transmitidas por los alimentos, el agua y vectores; y amenazas para la salud mental.

En efecto, las enfermedades infecciosas representan el principal desafío internacional de nuestro tiempo, y la COVID-19 bien podría ser solo un anticipo de más pandemias, posiblemente peores, por venir.

Es hora de emprender acciones multilaterales junto con otros sectores para abordar las desigualdades en materia de salud mundial y fortalecer la resiliencia de las comunidades de todo el mundo.

Lecciones que aprender de la respuesta a la pandemia

Para lograr evitar o mitigar el impacto de futuras pandemias, debemos aprender de los aspectos positivos de la respuesta mundial a la COVID-19 y fortalecer el multilateralismo.

Debemos organizarnos y replantearnos cómo colaboramos a nivel internacional para mitigar sus profundas consecuencias en los medios de vida de las personas, la cohesión social y el orden mundial.

Es posible que el mundo no pueda evitar los brotes, pero sin duda podemos reducir el riesgo de que se conviertan en pandemias.

El mundo cuenta con las capacidades científicas y los recursos financieros para lograrlo, pero, para movilizarlos, necesitamos una nueva forma de concebir el multilateralismo o la cooperación internacional.

Estas son tres medidas que debemos tomar para mejorar considerablemente nuestra preparación ante pandemias.

  • Necesitamos ampliar la red de vigilancia genómica que integre las capacidades nacionales, regionales y mundiales. Esto es fundamental para detectar y compartir de inmediato información sobre patógenos que podrían causar brotes de enfermedades infecciosas, identificar sus secuencias genómicas y acelerar el desarrollo de contramedidas médicas.

  • Necesitamos desarrollar la capacidad mundial para acelerar radicalmente el suministro de vacunas, pruebas de diagnóstico y tratamientos con el fin de evitar que una pandemia se prolongue y que se repitan las enormes desigualdades de acceso que ha puesto de manifiesto la COVID-19.

  • Necesitamos un ecosistema de fabricación y distribución adaptable y de alcance mundial, que se mantenga en funcionamiento en tiempos normales y pueda adaptarse rápidamente para proporcionar las contramedidas médicas específicas de cada pandemia. En ausencia de este ecosistema, los países con capacidad de fabricación seguirán dando prioridad al nacionalismo frente a las necesidades mundiales más amplias.

El multilateralismo, clave para mejorar la preparación ante pandemias

Sin embargo, toda solución debe basarse en las necesidades de las comunidades afectadas por las desigualdades en materia de salud.

El mundo solo puede construir el ecosistema de suministro necesario mediante el multilateralismo y grandes iniciativas de inversión público-privada, no solo con la colaboración entre gobiernos.

Por eso necesitamos nuevas formas de trabajar, con alianzas inclusivas entre múltiples partes interesadas que incluyan a la sociedad civil, las organizaciones internacionales y el sector privado, para aprender realmente de lo ocurrido y fortalecer la resiliencia de cara al futuro.

Debemos colaborar con grandes instituciones financieras como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los bancos regionales de desarrollo para que inviertan en infraestructura y capacidad de fabricación en África y otros países de ingresos bajos y medios, y no se limiten a prestar dinero a los países.

Cómo construir un futuro más resiliente

En el Foro Económico Mundial, nos preocupa que la sociedad siga siendo cada vez más vulnerable a futuros brotes y pandemias si no fortalecemos los sistemas esenciales de vigilancia de patógenos y si los mercados de vacunas, pruebas de diagnóstico y medicamentos para tratamientos no se rediseñan y refuerzan mediante enfoques multilaterales mundiales.

Para ayudar a abordar estos problemas, hemos diseñado enfoques con múltiples partes interesadas en torno a dos de estos ámbitos —la vigilancia de patógenos y la fabricación de vacunas— con el fin de identificar y promover soluciones multilaterales y aprender de la respuesta mundial a la COVID-19.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial ante el brote de coronavirus?

Por ello, instamos a los países de todo el mundo a participar en el programa de vigilancia de patógenos y a compartir los datos que se obtengan, tanto a nivel regional como internacional, en cuanto estén disponibles.

También los instamos a mantener abiertas las cadenas de suministro en caso de pandemia y a garantizar que se aborden rápidamente las restricciones a la exportación y los cuellos de botella comerciales.

Al adoptar estas medidas mediante un enfoque multilateral, no solo podemos evitar los errores cometidos durante la pandemia de COVID-19, sino también construir un futuro más equitativo, inclusivo y sostenible para todos.

Shyam Bishen, director de Configurar el futuro de la salud y la atención sanitaria del Foro Económico Mundial, intervino en el Segmento de Alto Nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) de 2022, en su 18.ª sesión.

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