Todo lo que necesitas saber sobre la variante Mu de la COVID-19

a Palestinian health worker administers a dose of Pfizer coronavirus disease (COVID-19) vaccine to a student as a school year begins, in a school near Hebron in the Israeli-occupied West Bank
It's vital that we vaccinate as many people as possible to prevent further new variants.Image: REUTERS/Mussa Qawasma
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  • La OMS ha identificado una nueva «variante de interés» llamada variante Mu.

  • Detectada por primera vez en Colombia en enero de 2021, la variante Mu ha estado presente hasta ahora en unos 39 países.

  • Aunque es posible que las vacunas existentes no cubran todas las mutaciones asociadas a Mu, no parece que esta variante esté desplazando a Delta.

La Organización Mundial de la Salud ha catalogado recientemente una nueva «variante de interés» del coronavirus, llamada variante Mu. Se detectó por primera vez en Colombia en enero de 2021 y se ha encontrado en unos 39 países hasta el momento.

Mu presenta cambios, denominados mutaciones, que podrían implicar que sea capaz de eludir parte de la protección que proporcionan las vacunas contra la COVID.

Pero un elemento tranquilizador es que, a pesar de circular desde enero de 2021, no parece estar desplazando a Delta, la variante dominante en la mayor parte del mundo.

Si Mu fuera realmente una variante muy peligrosa, habríamos esperado empezar a observar indicios de ello, y todavía no los hemos visto.

¿Qué es una variante de interés?

Un elemento destacado de nuestra respuesta a la COVID ha sido la secuenciación genómica frecuente, algo que no habíamos hecho antes a esta escala. Esta práctica permite seguir y cartografiar la evolución del virus en tiempo real, a medida que se adapta y muta.

Algunas mutaciones perjudicarán al virus, pero otras serán beneficiosas, al permitirle propagarse mejor, escapar a la protección que ofrecen las vacunas o incluso eludir las pruebas de la COVID.

Si se producen cambios en el virus que hagan pensar que tiene potencial para causar más daño, es posible que lo designemos como «variante de interés».

Mu presenta mutaciones que podrían conferirle algunas de estas propiedades, pero las pruebas siguen surgiendo.

Las otras cuatro variantes de interés son Eta, Iota, Kappa y Lambda.

Si hay pruebas sólidas de que Mu es más grave y empieza a desplazar a otras variantes, como Delta, podría ascender a «variante preocupante». Las cuatro variantes preocupantes son Alfa, Beta, Gamma y Delta.

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud identifica cuatro variantes preocupantes. Image: OMS

¿Puede eludir las vacunas?

La mayoría de las vacunas contra la COVID tienen como objetivo la «proteína de espiga» del virus, que este utiliza para entrar en nuestras células. Nuestras vacunas exponen el organismo a una parte del virus, normalmente la proteína de espiga, para que nuestro sistema inmunitario aprenda a combatirlo si entra en contacto con él.

Si una variante presenta cambios significativos en la proteína de espiga, esto podría reducir la eficacia de nuestras vacunas.

La OMS afirmó que las pruebas preliminares sugieren que la variante Mu podría eludir parcialmente los anticuerpos que obtenemos mediante la vacunación.

Pero, dado que estos datos proceden de estudios de laboratorio, no podemos tener certeza de cómo se comportará realmente la variante en la población.

Necesitamos más investigaciones para tener certeza sobre su comportamiento en los seres humanos, y el trabajo en este ámbito continúa.

La buena noticia es que, por ahora, nuestras vacunas protegen bien frente a la infección sintomática y la enfermedad grave causadas por todas las variantes del virus identificadas hasta la fecha.

Las vacunas podrían no proteger para siempre

Existe una alta probabilidad de que algún día surja una nueva variante capaz de eludir de forma significativa la protección que ofrecen nuestras vacunas, que se basan en la cepa original del virus. Podríamos denominarla «variante de escape».

Es difícil saber si y cuándo ocurrirá, pero la transmisión comunitaria descontrolada del virus aumenta las probabilidades de que surja una variante de este tipo.

No obstante, los principales fabricantes de vacunas contra la COVID están bien preparados por si esto ocurre. Algunos ya están desarrollando vacunas para nuevas variantes, como Delta.

Si llegáramos a identificar una variante de escape, algunos fabricantes de vacunas podrían modificar sus vacunas existentes para adaptarlas a la nueva variante, posiblemente en un plazo de 6 a 8 semanas. Es probable que los organismos reguladores sanitarios de todo el mundo aceleren el proceso de aprobación para hacerlo posible. Se requerirían ciertos estudios, pero podrían realizarse con rapidez, siempre que la nueva vacuna tuviera básicamente las mismas propiedades que la vacuna existente.

Es posible que, con el tiempo, veamos una variante que supere a Delta en cuanto a capacidad de contagio. Los científicos consideran que es al menos un 50 % más contagiosa que la variante Alfa, que a su vez era alrededor de un 50 % más contagiosa que la cepa original.

La teoría evolutiva predice que el virus podría volverse más transmisible con el tiempo, pero menos grave, ya que un virus quiere propagarse todo lo posible y no desea matar a su huésped antes de haber podido hacerlo. Pero esto no tiene por qué ser necesariamente lo que ocurra con el SARS-CoV-2, y, en realidad, todavía estamos en los primeros días de este virus.

La mejor manera de combatir las variantes es vacunar al mayor número posible de personas, de modo que haya menos huéspedes susceptibles en los que el virus pueda reproducirse y mutar.

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