El progreso en la reducción de las muertes de madres y bebés se ha estancado desde 2015, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud.
Cada año, 4,5 millones de madres y bebés mueren durante el embarazo, el parto o las primeras semanas de vida.
La Perspectiva Estratégica sobre Salud Mundial y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial plantea una visión para transformar los sistemas de atención sanitaria de aquí a 2035.
El progreso en la reducción de las muertes maternas y neonatales en todo el mundo se ha estancado desde 2015.
A nivel mundial, 4,5 millones de mujeres y bebés mueren durante el embarazo, el parto o las primeras semanas posteriores al nacimiento cada año, según un nuevo informe de las Naciones Unidas. Es equivalente a una muerte cada siete segundos, y la mayoría de estas muertes se deben a causas prevenibles o tratables si se hubiera contado con una atención adecuada.
La pandemia de COVID-19, el aumento de la pobreza y el empeoramiento de las crisis humanitarias han ejercido una presión inmensa sobre los servicios de salud maternoinfantil, según indica el informe, agravando una situación que ya era dramática.
Cada año se registran alrededor de 290 000 muertes maternas, 1,9 millones de mortinatos y 2,3 millones de muertes neonatales. Además, ha habido pocos avances en la mejora de las tasas de supervivencia desde 2015.
Incumplimiento de los ODS
Muchos países del África subsahariana informan de una disminución de los fondos destinados a la salud materna y neonatal. Y solo una décima parte de los países calcula que dispone de fondos suficientes para ejecutar sus planes actuales.
Los países más afectados se encuentran en el África subsahariana y en el centro y sur de Asia. En estas zonas, menos del 60 % de las mujeres recibe siquiera la mitad del número de controles prenatales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según la tendencia actual, más de 60 países no alcanzarán las metas de reducción de la mortalidad materna, neonatal y de mortinatos para 2030 previstas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
«La muerte de cualquier mujer o niña durante el embarazo o el parto constituye una grave violación de sus derechos humanos», afirma la Dra. Julitta Onabanjo, directora de la División Técnica del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
«También refleja la necesidad urgente de ampliar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad como parte de la cobertura sanitaria universal y de la atención primaria de salud… y es fundamental que erradiquemos los factores subyacentes que provocan malos resultados en la salud materna, como las desigualdades socioeconómicas, la discriminación, la pobreza y la injusticia».
Las declaraciones de la Dra. Onabanjo se ven respaldadas por datos recientes que muestran que menos de dos tercios de las mujeres de entre 15 y 49 años toman sus propias decisiones en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos.
Nacidos prematuramente
Uno de cada 10 bebés nace antes de las 37 semanas de gestación – una tasa que no ha cambiado en la última década y que, en algunos casos, está aumentando. Según una estimación, 1 millón de recién nacidos murieron en 2020 por complicaciones relacionadas con el parto prematuro, según otra investigación de la OMS. Millones más sobreviven con discapacidades.
El parto prematuro representa más de un tercio de las muertes neonatales y es la principal causa individual de muerte en menores de cinco años. Por otra parte, las afecciones neonatales son la principal causa de pérdida de capital humano, cifra que no ha cambiado desde 1990.
Un sistema sanitario preparado para el futuro
«Es lamentable que, en pleno siglo XXI, cerca de 4,5 millones de mujeres y niños mueran por enfermedades en su mayoría prevenibles en el África subsahariana y en países de bajos ingresos», afirmó Shyam Bishen, director del Centro de Salud y Atención Sanitaria y miembro del comité ejecutivo del Foro Económico Mundial. Bishen subraya la necesidad de aumentar la financiación y los compromisos de los socios públicos y privados para apoyar la salud materna.
«Debemos prestar atención a esta cuestión de la equidad en la salud materna y prevenir estas muertes de madres y recién nacidos invirtiendo en los servicios de salud maternal y fortaleciéndolos en estos países con una alta carga de morbilidad».
La OMS estima que un cuarto de los servicios de salud sigue viéndose interrumpido tras la pandemia, según datos hasta enero de 2023. A finales de 2022, la mayoría de los países informaban de signos parciales de recuperación, incluidos los servicios de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal, según indica.
La Perspectiva Estratégica sobre Salud Mundial y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial plantea una visión para transformar la atención sanitaria y crear sistemas más sostenibles y resilientes de aquí a 2035. Su enfoque se basa en cuatro pilares estratégicos: el acceso y los resultados equitativos, la transformación de los sistemas sanitarios, la tecnología e innovación, y la sostenibilidad ambiental, con la equidad como objetivo fundamental.




