Las redes sociales son una adicción a la que los padres de los millennials nunca tuvieron que enfrentarse

A man is silhouetted against a video screen with an Facebook logo as he poses with an Samsung S4 smartphone in this photo illustration taken in the central Bosnian town of Zenica, August 14, 2013. REUTERS/Dado Ruvic/File Photo - RTX2IVBO
Social media is a big deal for millennials; it is a lifeline to the outside world.Image: REUTERS/Dado Ruvic
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La palabra «adicción» evoca el alcohol y las drogas. Sin embargo, en los últimos 20 años ha surgido un nuevo tipo de adicción: la adicción a las redes sociales. Puede que no cause daños físicos, como los provocados por el tabaco y el alcohol, pero tiene el potencial de causar daños a largo plazo en nuestras emociones, conducta y relaciones.

Mientras que la generación mayor —las personas nacidas durante el período del baby boom, poco después de la Segunda Guerra Mundial— tenía el alcohol y las drogas como vicios, la generación más joven —los llamados millennials— tiene las redes sociales. Los millennials, nacidos entre 1984 y 2005, han abrazado la era digital y usan la tecnología para relajarse e interactuar con otras personas. Las redes sociales son muy importantes para ellos: son su vínculo con el mundo exterior.

Aunque personas de todas las edades usan las redes sociales, estas son más perjudiciales para los usuarios jóvenes que para los mayores.

Lo absorbe todo

Puede parecer exagerado hablar de adicción en el contexto de las redes sociales, pero el término se refiere a cualquier conducta placentera que se convierte en la única razón para afrontar el día. Todo lo demás pierde importancia. Puede que los millennials no sufran daños hepáticos ni cáncer de pulmón por las redes sociales, pero estas pueden ser perjudiciales de todos modos.

El daño reside en su cambio de conducta. Su adicción implica pasar cada vez más tiempo en línea para obtener el mismo efecto placentero y hacer de las redes sociales su actividad principal, por encima de todas las demás. También implica restar atención a otras tareas, experimentar malestar al reducir o interrumpir la interacción con las redes sociales y reanudar la actividad poco después de haberla abandonado por completo.

Image: Statista

También debería preocuparnos el efecto de las redes sociales en el sueño y la reducción de las actividades «sin conexión», como dedicar tiempo a las responsabilidades laborales y a la interacción social directa, cara a cara. También se las ha relacionado con la depresión y la soledad, que pueden ser tanto la causa como el efecto de la adicción a las redes sociales.

Los millennials afirman que revisan compulsivamente los perfiles y las actualizaciones de las redes sociales. Pueden tomar decisiones más arriesgadas y quedar expuestos a la explotación en línea. A menudo creen, equivocadamente, que si algo sale mal recibirán ayuda de su comunidad en línea, aunque esta esté formada por personas prácticamente desconocidas.

Falta de introspección

La mayoría confiamos, en parte, en nuestra capacidad para reflexionar sobre nuestros pensamientos, sentimientos y conducta a fin de formar nuestra propia imagen. El problema de las redes sociales es que la imagen propia depende principalmente de los demás y de sus opiniones. Un estudio reciente detectó un mayor narcisismo (una imagen exagerada de la propia inteligencia, reputación académica o atractivo) entre estudiantes universitarios millennials, en comparación con generaciones anteriores. Esto no augura nada bueno para una sociedad en la que la introspección es clave para tomar decisiones informadas y equilibradas.

La era digital ha cambiado la naturaleza de las adicciones entre los millennials, que han sustituido una conducta desadaptativa por otra. Sin duda, parece que las redes sociales han reemplazado al alcohol como medio de interacción social. Quizá no sorprenda que, en los últimos diez años, haya habido un aumento del 20 % en la proporción de jóvenes de 16 a 24 años que no consumen alcohol. Hace diez años, esa proporción era del 17 %. Ahora es del 24 %. Pasar tiempo en línea parece hoy más deseable que pasar tiempo con amigos en un bar.

No existe ningún tratamiento reconocido para la adicción a las redes sociales. Aunque empezamos a tomar conciencia del problema, la adicción a las redes sociales no se clasifica como trastorno mental del mismo modo que el abuso de sustancias. Para que eso ocurra, hace falta una definición más clara de los síntomas y de su evolución a lo largo del tiempo. Tendremos que responder algunas preguntas clave, como estas: ¿se da en algunas familias? ¿Hay análisis de sangre que permitan distinguirla de otros trastornos mentales? ¿Responderá a fármacos o a terapias psicológicas? Todavía tenemos más preguntas que respuestas.

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