Los microbios intestinales pueden influir en el riesgo de cáncer al cambiar el comportamiento de nuestras células.
Los microbios que protegen contra el cáncer favorecen el comportamiento normal y cooperativo de las células del organismo, pero los que lo inducen socavan esta cooperación celular, afirman dos biólogos evolutivos.
Los microbios beneficiosos suelen encontrarse en las dietas basadas en plantas, que incluyen alimentos como verduras, frutas, yogur y cereales integrales.
Los microbios nocivos son más frecuentes en las dietas con muchos alimentos ultraprocesados y basadas en la carne, así como en los alimentos fritos y con alto contenido de azúcar.
Los microbios presentes en los alimentos pueden afectar a tu riesgo de cáncer. Mientras que algunos ayudan al organismo a combatirlo, otros contribuyen a la evolución y el crecimiento de los tumores.
Los microbios intestinales pueden influir en tu riesgo de cáncer al cambiar el comportamiento de las células. Muchos microbios que protegen contra el cáncer favorecen el comportamiento normal y cooperativo de las células. En cambio, los microbios que inducen el cáncer socavan la cooperación celular y, con ello, aumentan tu riesgo de cáncer.
Somos evolutivos biólogos que estudiamos cómo surgen la cooperación y el conflicto en el cuerpo humano, incluidas las formas en que el cáncer puede evolucionar para explotar el organismo. Nuestra revisión sistemática examina cómo la dieta y el microbioma afectan a la interacción entre las células del organismo y pueden aumentar o reducir el riesgo de cáncer.
El cáncer es una ruptura de la cooperación celular
Cada cuerpo humano es una sinfonía de cooperación multicelular. Treinta billones de células cooperan y se coordinan para formar organismos multicelulares viables.
Para que funcione la cooperación multicelular, las células deben adoptar comportamientos que beneficien al conjunto. Entre ellos figuran la división celular controlada, la muerte celular adecuada, el intercambio de recursos, la división del trabajo y la protección del entorno extracelular. La cooperación multicelular permite que el organismo funcione eficazmente. Si las mutaciones genéticas interfieren en estos comportamientos adecuados, pueden provocar la ruptura de la cooperación celular y la aparición del cáncer.
Las células cancerosas pueden considerarse tramposas celulares porque no siguen las reglas del comportamiento cooperativo. Mutan sin control, evitan la muerte celular y acaparan recursos en exceso a expensas de las demás células. A medida que estas células tramposas se replican, el cáncer empieza a crecer en el organismo.
El cáncer es, en esencia, un problema que surge cuando múltiples células conviven en un mismo organismo. Por eso existe desde los orígenes de la vida multicelular. Esto significa que los mecanismos de supresión del cáncer han evolucionado durante cientos de millones de años para mantener a raya las células que podrían volverse cancerosas. Las células detectan sus propias mutaciones y, cuando es necesario, inducen la muerte celular, también llamada apoptosis. También vigilan a las células vecinas para detectar comportamientos anormales y envían señales a las células aberrantes para inducir la apoptosis. Además, el sistema inmunitario del organismo vigila los tejidos para detectar y destruir las células cancerosas.
Las células capaces de evadir la detección, evitar la apoptosis y replicarse rápidamente tienen una ventaja evolutiva dentro del organismo frente a las que se comportan con normalidad. Este proceso que ocurre en el organismo, llamado evolución somática, es lo que hace que las células cancerosas crezcan y enfermen a las personas.
Los microbios pueden favorecer o dificultar la cooperación celular
Los microbios pueden afectar al riesgo de cáncer al cambiar la forma en que interactúan entre sí las células del organismo.
Algunos microbios pueden proteger contra el cáncer al ayudar a mantener un entorno intestinal saludable, reducir la inflamación y el daño al ADN e incluso limitar directamente el crecimiento tumoral. Microbios que protegen contra el cáncer, como Lactobacillus pentosus, Lactobacillus gasseri y Bifidobacterium bifidum se encuentran en el entorno y en distintos alimentos, y pueden vivir en el intestino. Estos microbios fomentan la cooperación entre las células y limitan la función de las células tramposas al reforzar las defensas del organismo contra el cáncer. Lactobacillus acidophilus, por ejemplo, aumenta la producción de una proteína llamada IL-12 que estimula a las células inmunitarias para que actúen contra los tumores y frenen su crecimiento.
Otros microbios pueden promover el cáncer al inducir mutaciones en células sanas, lo que aumenta la probabilidad de que surjan células tramposas y desplacen a las cooperadoras. Los microbios que inducen el cáncer como Enterococcus faecalis, Helicobacter pylori y Papillomavirus se asocian con una mayor carga tumoral y la progresión del cáncer. Pueden liberar toxinas que dañan el ADN, alteran la expresión génica y aumentan la proliferación de las células tumorales. Helicobacter pylori, por ejemplo, puede inducir cáncer al secretar una proteína llamada Tipα, capaz de penetrar en las células, alterar la expresión génica y provocar cáncer gástrico.
Una dieta saludable con microbios que protegen contra el cáncer
Como lo que comes determina la cantidad de microbios que inducen o previenen el cáncer en tu organismo, creemos que los microbios que consumimos y cultivamos son un componente importante de una dieta saludable.
Los microbios beneficiosos suelen encontrarse en las dietas fermentadas y basadas en plantas, que incluyen alimentos como verduras, frutas, yogur y cereales integrales. Estos alimentos tienen un alto valor nutricional y contienen microbios que aumentan la capacidad del sistema inmunitario para combatir el cáncer y reducen la inflamación general. Los alimentos ricos en fibra son prebióticos porque aportan recursos que ayudan a prosperar a los microbios beneficiosos, que luego ofrecen beneficios a sus huéspedes. Muchos microbios que combaten el cáncer abundan en los alimentos fermentados y ricos en fibra.
En cambio, los microbios nocivos pueden encontrarse en las dietas con muchos alimentos ultraprocesados y basadas en la carne. La dieta occidental, por ejemplo, contiene abundante carne roja y procesada, alimentos fritos y alimentos con alto contenido de azúcar. Desde hace tiempo se sabe que las dietas basadas en la carne se relacionan con una mayor prevalencia del cáncer y que la carne roja es un carcinógeno. Los estudios han demostrado que las dietas basadas en la carne se asocian con microbios que inducen el cáncer, entre ellos Fusobacteria y Peptostreptococcus tanto en seres humanos como en otras especies.
Los microbios pueden potenciar o interferir en la cooperación entre las células del organismo para prevenir el cáncer. Creemos que cultivar deliberadamente un microbioma que fomente la cooperación entre nuestras células puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer.

