Las disparidades y desigualdades relacionadas con la salud menstrual pueden afectar la dignidad, la salud, la educación, el trabajo y la vida social de personas de todo el mundo.
Cerrar esta brecha en salud menstrual es fundamental para avanzar en la igualdad de género y alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Responsables de formular políticas, educadores, empleadores, profesionales de la salud y sociedad civil pueden colaborar para que la salud menstrual sea una prioridad mundial.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU son la hoja de ruta hacia un futuro más equitativo y sostenible, con la igualdad de género en el centro. Aunque la salud menstrual es fundamental para la igualdad de género y constituye una cuestión de derechos humanos, los ODS siguen pasándola por alto en gran medida.
Cuando se descuida la salud menstrual, pueden agravarse las desigualdades de género y limitarse la educación, las oportunidades económicas y la participación en la sociedad. A la inversa, mejorar la salud menstrual puede impulsar la igualdad de género y el desarrollo sostenible.
La brecha en salud menstrual se refiere a las disparidades y desigualdades relacionadas con la salud menstrual. Abarca cuatro dimensiones que impiden a millones de personas de todo el mundo cuidar sus ciclos menstruales de forma saludable y digna:
Acceso a productos seguros y asequibles para la menstruación
Acceso a agua limpia y a instalaciones de saneamiento seguras y privadas
Acceso a información y educación inclusivas y precisas
Un entorno libre de tabúes y estigmas
Más de 1.8 mil millones de niñas, mujeres, personas no binarias y niños y hombres trans menstrúan cada mes. Sin embargo, millones de personas no tienen acceso a productos, instalaciones e información. No pueden cuidar su ciclo menstrual de forma digna y saludable, sin temor al estigma. Es hora de que la salud menstrual sea una prioridad mundial y de cerrar la extendida brecha en salud menstrual.
La salud menstrual, la igualdad de género y los ODS
La salud menstrual —incluido el acceso a información e instalaciones y a entornos libres de estigmas en relación con el ciclo menstrual— es fundamental para la igualdad de género y para avanzar en varios ODS.
Cuando las mujeres+ y las niñas+* no tienen acceso a productos para la menstruación, instalaciones de saneamiento seguras y privadas, ni educación inclusiva e integral sobre salud menstrual, su participación en la educación (ODS 4), las actividades económicas (ODS 8) y la vida pública y privada se ve restringida, lo que perpetúa los ciclos de desigualdad. Eliminar las barreras a la salud menstrual acelera la igualdad de género (ODS 5) y crea sociedades más inclusivas y equitativas.
De los 17 ODS, seis están estrechamente vinculados con la salud menstrual:

ODS 3: Salud y bienestar – La salud menstrual como pilar de la salud pública
La salud menstrual influye en el bienestar físico, mental y social. Cuando la salud menstrual es deficiente, aumenta el riesgo de infecciones del aparato reproductor, afecta la salud mental y puede provocar complicaciones que deterioren la calidad de vida.
Garantizar el acceso a una atención integral del ciclo menstrual, información precisa e inclusiva y diagnósticos oportunos de afecciones relacionadas con la salud menstrual sigue siendo una necesidad insatisfecha, pero es esencial para el ODS 3.
ODS 4: Educación de calidad – La salud menstrual impulsa los logros educativos
El estigma y la falta de instalaciones para la salud menstrual en las escuelas son importantes obstáculos para la educación. En Japón, una encuesta de 2021 reveló que el 18% de las adolescentes declaró haber faltado a la escuela o haberse marchado antes debido a la menstruación, mientras que el 32% aguantó las clases pese a querer marcharse. Actualmente, solo el 39% de las escuelas de todo el mundo ofrece educación sobre salud menstrual.
Integrar la salud menstrual en los programas escolares, involucrar a hombres y niños, formar a docentes y directores, y proporcionar servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene y instalaciones WASH puede mejorar la asistencia, la participación y los resultados educativos. Atender la salud menstrual en las escuelas garantiza el derecho de los estudiantes a la educación y acelera los avances en el ODS 4.
ODS 5: Igualdad de género – Empoderamiento mediante la salud menstrual
La salud menstrual está estrechamente ligada a la igualdad de género, ya que la experiencia de la menstruación está condicionada por desigualdades sociales, económicas y estructurales. El estigma menstrual refuerza estereotipos y normas de género negativos y perpetúa el acoso y la discriminación.
Garantizar el acceso a conocimientos e instalaciones de salud menstrual, así como a entornos positivos, respetuosos, seguros y libres de estigmas para todas las personas, es un paso crucial hacia la igualdad de género y el empoderamiento.
ODS 6: Agua y saneamiento – Infraestructura adaptada a la menstruación
El acceso a agua limpia e instalaciones de saneamiento seguras y privadas para lavarse el cuerpo y las manos, cambiarse y limpiar o desechar los materiales menstruales es esencial pero sigue siendo inaccesible para muchas personas.
El ODS 6 destaca la «atención especial a las necesidades de las mujeres y las niñas», pero 427 millones de niños carecen actualmente de acceso a servicios de saneamiento utilizables y 646 millones no tienen en la escuela instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón. Un tercio de las escuelas carece de servicios básicos de higiene y menos del 31% proporciona recipientes para los residuos menstruales.
Es fundamental garantizar el acceso a instalaciones WASH adecuadas, ya sea en el hogar, el trabajo, la escuela o los espacios públicos.
ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico – Salud menstrual en el lugar de trabajo
El lugar de trabajo es un ámbito importante para promover la salud menstrual. La implementación de políticas que atiendan las necesidades relacionadas con el ciclo menstrual —incluidas la menopausia y la perimenopausia— puede apoyar el empoderamiento económico, así como la seguridad y la productividad.
Muchas mujeres+ siguen sufriendo discriminación, acoso y estigma en el trabajo debido a los tabúes sobre la salud reproductiva. Al combinarse con síntomas del síndrome premenstrual, la endometriosis, la menopausia y la perimenopausia, esto puede provocar absentismo y presentismo. Esto puede obstaculizar el progreso profesional, reducir la participación económica y ampliar la brecha salarial de género. La salud menstrual es clave para un empleo pleno y productivo.
ODS 12: Producción y consumo responsables – Soluciones más sostenibles
El impacto ambiental de los productos para la menstruación es motivo de gran preocupación, ya que las compresas y los tampones no biodegradables contribuyen a los residuos mundiales. Las soluciones sostenibles, como las copas menstruales reutilizables, la ropa interior menstrual y los productos biodegradables, pueden ayudar a reducir la huella ambiental.
Adoptar alternativas sostenibles y mejorar los métodos de eliminación de residuos vincula la salud menstrual con el consumo y la producción responsables.
Colaboración: hacer de la salud menstrual una prioridad
Pese a los avances, cerrar la brecha en salud menstrual sigue siendo un reto. No abordar estas barreras perpetúa las desigualdades de género y frena los avances en los ODS. Necesitamos un enfoque integral y esfuerzos coordinados de responsables de formular políticas, educadores, empleadores, profesionales de la salud y sociedad civil para que la salud menstrual sea una prioridad mundial.
Como familiares, compañeros, profesionales y líderes, tenemos el poder de dar prioridad a la salud menstrual en nuestras comunidades, escuelas, lugares de trabajo y en la formulación de políticas. Con medidas significativas —como defender una educación inclusiva, implementar políticas laborales o compartir nuestras propias experiencias con el ciclo menstrual—, todos podemos impulsar cambios importantes.
*La menstruación es una parte natural de la vida para muchas mujeres, niñas, personas no binarias y hombres y niños trans, aunque no todas las personas menstrúan. Para facilitar la lectura, en este artículo se usan los términos «niñas+» y «mujeres+» para referirse a cualquier persona que menstrúe. Todo uso de «mujeres» o «niñas» refleja el lenguaje empleado en el material fuente.
