La estrella de Hollywood Matt Damon intenta mejorar el saneamiento en los países en desarrollo, un inodoro a la vez.
Quizá se le oiga hablar más a menudo de su última película de éxito que de los peligros de la defecación al aire libre, pero la fama de Damon, una estrella de primer nivel, está ayudando a dar visibilidad a un problema que afecta a 2.400 millones de personas en todo el mundo.
Como cofundador de Water.org, una organización sin fines de lucro que promueve el acceso al agua potable y al saneamiento, el actor proporciona financiación a algunas de las personas más pobres del mundo para que puedan construir inodoros.
Además, está dispuesto a recurrir a algunos de sus amigos famosos para promover una causa que le toca de cerca.
La alarmante magnitud del saneamiento deficiente
Las cifras son contundentes. Como dice Damon: «Más personas tienen acceso a un teléfono móvil que a un inodoro».
Casi la mitad de la población de las regiones en desarrollo no tiene acceso a instalaciones sanitarias, y se estima que 1.100 millones de personas practican la defecación al aire libre; es decir, tienen que hacer sus necesidades en campos, matorrales, bosques, ríos o arroyos, junto a las carreteras u otros espacios públicos.
Las sociedades donde se practica la defecación al aire libre se exponen al riesgo de contraer cólera, disentería, hepatitis A y fiebre tifoidea.
Según Water.org, una de cada diez personas en el mundo no tiene acceso a agua potable: más del doble de la población de Estados Unidos.
Damon habló en profundidad sobre el tema en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos:
Las mujeres son las más afectadas
A menudo, las mujeres de las regiones en desarrollo son quienes más sufren las consecuencias del saneamiento deficiente. Esto se debe a que suelen ser ellas quienes van a buscar agua.
«Es un tema personal para mí, que tengo cuatro hijas, porque afecta principalmente a mujeres y niñas», dijo Damon. «A menudo, son las niñas quienes dejan los estudios antes de tiempo o faltan a la escuela por completo para ir a buscar agua».
Mientras tanto, el problema de la defecación al aire libre también afecta principalmente a las mujeres. Los hombres tienen más movilidad debido a sus trabajos, mientras que las mujeres suelen defecar en campos y a la orilla de las carreteras.
Acabar con la defecación al aire libre
Water.org trabaja para acabar con la defecación al aire libre proporcionando a las personas los medios para acceder a instalaciones sanitarias.
Esto se consigue mediante pequeños préstamos —187 dólares en promedio— que bastan para realizar un cambio en la infraestructura local y facilitar un mejor acceso al agua limpia y al saneamiento.
El dinero puede destinarse a conectarse a la red de abastecimiento de agua o a construir una letrina.
Los préstamos funcionan con un sistema de «pagar para que otra persona reciba el beneficio». Una vez reembolsado el importe, simplemente pasa a la siguiente persona.
Hasta junio se habían desembolsado alrededor de 938.000 préstamos de WaterCredit, con una tasa de reembolso del 99 %. Las mujeres representaban el 93 % de las personas prestatarias hasta ese momento.
Damon tiene la intención de concienciar sobre el problema recurriendo a sus contactos famosos.
Explicó: «Se nos ocurrió rodar un anuncio de servicio público [PSA, por sus siglas en inglés] en la casa de alguna fabulosa celebridad de Hollywood. Yo pediría usar el baño y me responderían: “Ah, no, no tenemos baños: practicamos la defecación al aire libre”».
La educación es clave
La labor de organizaciones como Water.org es fundamental para impulsar el cambio. La educación en los países en desarrollo también lo es.
Ahora los niños aprenden en la escuela la importancia del saneamiento y luego transmiten ese mensaje a sus padres y a otros miembros de su comunidad.
Las Naciones Unidas se han fijado el objetivo de acabar con la defecación al aire libre para 2030. Puede parecer una meta ambiciosa, pero podría alcanzarse mediante una combinación de iniciativas benéficas y una mejor educación.

