La primera herramienta de la humanidad para combatir la malaria también mata

Anopheles minimus mosquitoes are pictured at a lab in the Public Health Ministry in Bangkok, Thailand, November 9, 2017. Picture taken November 9, 2017.REUTERS/Athit Perawongmetha - RC13B062C170
Mosquitoes carry one of mankind's most ancient enemies
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Se han encontrado parásitos de la malaria en mosquitos conservados en ámbar de aproximadamente 30 millones de años de antigüedad. Es una de las enfermedades identificables más antiguas que afectan a los seres humanos; algunos sostienen que la malaria ha matado a más personas que cualquier otra enfermedad en la historia.

Muchos creen que la lucha moderna de la humanidad contra la malaria comenzó en 1897, cuando Ronald Ross descubrió que la malaria se transmitía por mosquitos. Y Novartis ha formado parte de esta lucha contra la enfermedad, al desarrollar Coartem, el antipalúdico de referencia, del que se han distribuido sin ánimo de lucro casi 900 millones de dosis en las últimas dos décadas.

Pero la evolución dio una respuesta diferente a la malaria: una que comenzó hace más de 7.000 años, con la primera mutación de la anemia falciforme en el gen de la hemoglobina. Esta mutación convierte los glóbulos rojos normales en una forma de media luna o de hoz. Los parásitos de la malaria no podían penetrar en los glóbulos rojos con forma de hoz, por lo que la mutación sobrevivió y prosperó en zonas donde la malaria era muy prevalente. Las personas que heredaban una única copia de la mutación estaban mejor protegidas contra la malaria. Sin embargo, evolucionó de tal modo que las personas que heredan la mutación de ambos progenitores padecerán anemia falciforme.

Distribución mundial del gen de la anemia falciforme.Image: Adaptado de Piel F et al.

Actualmente, hasta el 3 % de los nacimientos en algunas zonas de África son de niños con anemia falciforme (AF), casi un cuarto de millón de niños al año. Sus perspectivas son sombrías: según el diagnóstico temprano y su acceso a la atención sanitaria, entre el 50 y el 90 % mueren antes de cumplir cinco años.

A pesar de esta terrible cifra de víctimas, la enfermedad tiene escasa visibilidad en la agenda sanitaria mundial en comparación con otros temas de salud pública. Esto llevó a Novartis a convocar una mesa redonda sobre AF durante la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2018, con representantes de gobiernos nacionales, instituciones académicas, asociaciones profesionales, organizaciones filantrópicas y la industria. Los participantes coincidieron en que el compromiso político con la lucha contra la AF era fundamental en los países afectados, respaldado por una mayor participación de la OMS. El mejor diagnóstico debe vincularse a servicios integrales de atención a la AF, junto con la investigación para mejorar los resultados en los pacientes.

Como parte de este impulso, Novartis ha firmado un memorando de entendimiento con el Gobierno de Ghana para desarrollar alianzas que permitan detectar la anemia falciforme, así como invertir en el tratamiento temprano de la AF.

Esto coincide con un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en diciembre del año pasado, que afirma que un tratamiento sencillo de administrar, llamado hidroxiurea, puede utilizarse de forma segura para tratar la anemia falciforme en niños africanos. Por un giro inesperado, el ensayo también descubrió que los niños tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de contraer malaria mientras usaban hidroxiurea en comparación con un período anterior al inicio del ensayo. Novartis trabaja para que la hidroxiurea para la AF esté más ampliamente disponible en África, apoyando las solicitudes regulatorias en Ghana (donde recientemente ya ha sido aprobada) y en Kenia.

A medida que avanzamos hacia la erradicación de la malaria en muchos países durante las próximas décadas, la AF seguirá siendo un recordatorio genético de los días en que la enfermedad mató a millones de personas. Ahora Novartis también pretende abordar esa herencia genética.

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