Según la Organización Mundial de la Salud, el 99 % de la población mundial respira aire contaminado.
Científicos del Reino Unido afirman haber demostrado un vínculo entre las diminutas partículas del aire contaminado y los casos de cáncer de pulmón.
También han descubierto una molécula que ayuda a evitar que las células pulmonares se vuelvan cancerosas, lo que podría acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos contra el cáncer.
La contaminación atmosférica es un enemigo invisible que amenaza a todos.
El aire contaminado siempre ha sido un subproducto de la actividad humana: desde cocinar los alimentos que consumimos hasta fabricar lo que necesitamos y desplazarnos a los lugares a los que queremos ir. Sin embargo, una nueva investigación del Reino Unido muestra hasta qué punto representa una amenaza para nuestra salud.
En 2019, casi todos vivíamos con niveles de contaminación superiores a los recomendados por las directrices más estrictasvivíamos con niveles de contaminación superiores a los recomendados por las directrices más estrictas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, alrededor de siete millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año se deben a la contaminación del aire ambiental y doméstico.
Es bien sabido que las diminutas partículas del aire contaminado pueden causar problemas de salud relacionados con la respiración como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y afectar al corazón. También se ha descubierto que las partículas liberadas durante la combustión de combustibles pueden llegar al cerebro, lo que suscita preocupación por el deterioro cognitivo y el riesgo de demencia.
Pero, por primera vez, los científicos pueden explicar el vínculo entre la contaminación y el cáncer de pulmón.
Contaminación atmosférica y cáncer de pulmón
La British Lung Foundation define la materia particulada, o PM, como «una mezcla de sólidos y líquidos que incluye carbono, sustancias químicas orgánicas complejas, sulfatos, nitratos, polvo mineral y agua suspendidos en el aire».
Científicos del Francis Crick Institute y del University College London, en el Reino Unido, afirman haber descubierto que la exposición a PM2,5, cuyo tamaño equivale al 3 % del grosor de un cabello humano, puede favorecer el crecimiento de mutaciones causantes de cáncer en las células pulmonares.
Su estudio se centra en un tipo concreto de cáncer de pulmón conocido como cáncer de pulmón con mutación del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) y se basa en datos de 400 000 personas del Reino Unido y algunos países asiáticos.
Los científicos descubrieron que las personas expuestas habitualmente a niveles más altos de contaminación atmosférica por PM2,5 tenían un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón con mutación de EGFR y otros tipos de cáncer. Explican que, en el caso del cáncer de pulmón en personas no fumadoras, estas mutaciones pueden existir en células sanas.
«Las mutaciones de EGFR son un paso esencial para que se forme el cáncer», afirma el doctor William Hill, investigador del Francis Crick Institute. «Estas células permanecen inactivas hasta que un desencadenante, como la contaminación atmosférica, hace que empiecen a crecer. El mecanismo que hemos identificado podría explicar por qué la contaminación atmosférica aumenta el riesgo de cáncer, aunque este riesgo es mucho menor que el asociado al tabaquismo, que muta directamente el ADN».
El equipo de investigación también cree que este proceso podría activarse en otras partes del cuerpo.
Esperanzas de un tratamiento revolucionario contra el cáncer
En experimentos de laboratorio, los investigadores descubrieron que bloquear una molécula inflamatoria llamada interleucina-1 beta, que se libera tras la exposición a PM2,5, impedía la formación de cáncer. Se espera que esto pueda abrir camino a una nueva generación de medicamentos para prevenir el cáncer.
«El mecanismo que hemos identificado podría, en última instancia, ayudarnos a encontrar mejores formas de prevenir y tratar el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Si podemos impedir que las células crezcan en respuesta a la contaminación atmosférica, podemos reducir el riesgo de cáncer de pulmón», afirma el profesor Charles Swanton, investigador principal del estudio.
La amenaza mundial del cáncer
Según la OMS, el cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo y representa casi el 60 % de las muertes. El cáncer de pulmón fue el tipo de cáncer más letal en 2020, con 1,8 millones de muertes asociadas. También es el segundo tipo de cáncer más común, después del cáncer de mama.
La disponibilidad de tratamientos contra el cáncer varía considerablemente. Alrededor del 90 % de los países de ingresos altos ofrecen tratamientos integrales, frente al 15 % de los países de ingresos bajos. La OMS también señala que la contaminación atmosférica «afecta de manera desproporcionada a quienes viven en países en desarrollo y, en particular, a las personas más vulnerables, como las mujeres, los niños y las personas mayores».
La lucha por un aire más limpio
Reducir los niveles de contaminación de acuerdo con las directrices de la OMS podría reducir en un 80 % las muertes relacionadas con las partículas y salvar potencialmente más de tres millones de vidas en todo el mundo.
Un número récord de 6700 ciudades y comunidades de 117 países están vigilando actualmente la calidad del aire. Sin embargo, la mayoría no se ajusta a las directrices de la OMS. «Para lograr un aire limpio en las ciudades, los recursos existentes deberían coordinarse para ayudar a los países a desarrollar e implementar sistemas de gestión de la calidad del aire y mejorar la salud», afirma la organización.


