Así es como este científico del siglo XIX sigue cambiando tu vida hoy

A doctor draws a vaccine dose into a syringe from a bottle
Without the vital work of Louis Pasteur we would not have the vaccines and manyImage: Unsplash/Mufid Majnun
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  • En tiempos de COVID-19, viruela símica y otras amenazas virales, un especialista en salud pública celebra la labor vital de Louis Pasteur, pionero de la ciencia de las vacunas.

  • Considerado el padre de la inmunología y la microbiología, desarrolló vacunas contra la rabia y el ántrax, además de inventar la pasteurización, entre otros logros científicos.

  • Incluso antes de que la biología molecular lo confirmara, Pasteur sospechaba que todos los procesos vitales se originaban en la disposición precisa de los átomos dentro de las moléculas biológicas.

  • Pasteur murió antes de que se creara el Premio Nobel, pero esto es lo que logró el héroe francés a lo largo de su extraordinaria vida.

Algunos de los mayores descubrimientos científicos no han dado lugar a premios Nobel.

Louis Pasteur, que vivió entre 1822 y 1895, es posiblemente el microbiólogo más conocido del mundo. Se le atribuye ampliamente el mérito de la teoría microbiana de la enfermedad y de haber inventado el proceso de pasteurización —que lleva su nombre— para conservar alimentos. Sorprendentemente, también desarrolló vacunas contra la rabia y el ántrax e hizo importantes contribuciones a la lucha contra el cólera.

Pero, como murió en 1895, seis años antes de que se concediera el primer Premio Nobel , ese galardón no figura en su currículum. Si hubiera vivido en la época de los premios Nobel, sin duda habría merecido uno por su trabajo. Los premios Nobel, que se otorgan en diversos campos, entre ellos la fisiología y la medicina, no se conceden a título póstumo.

En este momento, ante las persistentes amenazas de enfermedades infecciosas emergentes o reemergentes, desde la COVID-19 y la poliomielitis hasta la viruela símica y la rabia, resulta inspirador repasar el legado de Pasteur. Su labor cambió radicalmente la manera en que la gente entiende las enfermedades infecciosas y cómo combatirlas mediante vacunas.

He trabajado en salud pública y laboratorios médicos especializándome en virus y otros microbios, y también he formado a futuros científicos de laboratorio médico. Mi carrera comenzó en virología, con una posición privilegiada para observar la detección y vigilancia de la rabia y de agentes zoonóticos, y se sustenta en gran medida en la labor pionera de Pasteur en microbiología, inmunología y vacunología.

Ilustración de Louis Pasteur, a la derecha, supervisando la administración de la vacuna contra la rabia en el Instituto Pasteur de París en 1886.Image: Biblioteca del Congreso/Interim Archives vía Getty Images

Primero, químico

A mi juicio, las mayores contribuciones de Pasteur a la ciencia son sus notables logros en microbiología médica e inmunología. Sin embargo, su historia comienza con la química.

Pasteur estudió con el químico francés Jean-Baptiste-André Dumas. Durante ese periodo, Pasteur se interesó por los orígenes de la vida y trabajó en el campo de la luz polarizada y la cristalografía.

En 1848, apenas unos meses después de doctorarse, Pasteur estudiaba las propiedades de los cristales que se forman durante la elaboración del vino cuando descubrió que los cristales se presentan en formas especulares, una propiedad conocida como quiralidad. Este descubrimiento sentó las bases de una subdisciplina de la química conocida como estereoquímica, que estudia la disposición espacial de los átomos dentro de las moléculas. En aquella época, esta quiralidad, o lateralidad, de las moléculas era una «hipótesis revolucionaria».

Estos hallazgos llevaron a Pasteur a sospechar lo que más tarde demostraría la biología molecular: todos los procesos vitales se originan, en última instancia, en la disposición precisa de los átomos dentro de las moléculas biológicas.

Vino y cerveza: de la fermentación a la teoría microbiana

La cerveza y el vino eran fundamentales para la economía de Francia e Italia en el siglo XIX. Durante la vida de Pasteur, no era raro que estos productos se estropearan y se volvieran amargos o peligrosos para beber. En aquella época, la idea científica de la «generación espontánea» sostenía que la vida podía surgir de materia inerte, fenómeno al que se atribuía el deterioro del vino.

Mientras muchos científicos intentaban refutar la teoría de la generación espontánea, en 1745 el biólogo inglés John Turberville Needham creyó haber ideado el experimento perfecto a favor de la generación espontánea. La mayoría de los científicos pensaba que el calor mataba la vida, así que Needham diseñó un experimento para demostrar que los microorganismos podían crecer en los alimentos incluso después de hervirlos. Hirvió caldo de pollo, lo puso en un matraz, lo calentó, luego lo selló y esperó, sin darse cuenta de que el aire podía volver a entrar en el matraz antes de sellarlo. Al cabo de un tiempo, aparecieron microorganismos y Needham se proclamó vencedor.

Sin embargo, su experimento tenía dos fallas importantes. En primer lugar, el tiempo de ebullición no bastaba para matar todos los microbios. Además, los matraces permitían que el aire volviera a entrar, lo que facilitaba la contaminación microbiana.

Para zanjar la controversia científica, la Academia Francesa de Ciencias convocó un concurso para premiar el mejor experimento que demostrara o refutara la generación espontánea. La respuesta de Pasteur al concurso fue una serie de experimentos, entre ellos un ensayo de 1861 que obtuvo un premio.

Pasteur consideró que uno de esos experimentos era «irrefutable y decisivo» porque, a diferencia de Needham, tras esterilizar sus cultivos, los mantuvo libres de contaminación. Para ello utilizó sus ya famosos matraces de cuello de cisne, con un cuello largo en forma de S: dejaban entrar el aire y, al mismo tiempo, impedían que las partículas en suspensión llegaran al caldo durante el calentamiento. Como resultado, el matraz permanecía sin crecimiento durante mucho tiempo. Esto demostró que, si no se permitía que el aire entrara directamente en sus infusiones hervidas, no «aparecerían microorganismos vivos, ni siquiera después de meses de observación». Sin embargo, si se introducía polvo, aparecían microbios vivos.

Con ese proceso, Pasteur no solo refutó la teoría de la generación espontánea, sino que también demostró que los microorganismos estaban en todas partes. Cuando mostró que los alimentos y el vino se estropeaban por la contaminación de bacterias invisibles y no por generación espontánea, nació la teoría microbiana moderna de la enfermedad.

Los orígenes de la vacunación en el siglo XIX

En la década de 1860, cuando dos enfermedades estaban devastando la industria de la seda al infectar a los gusanos de seda, Pasteur desarrolló un ingenioso método para examinar al microscopio los huevos de gusano de seda y conservar los que estaban sanos. Al igual que con sus trabajos sobre el vino, logró aplicar sus observaciones a métodos industriales y se convirtió en una especie de héroe francés.

Incluso con la salud deteriorada por un derrame cerebral grave que lo dejó parcialmente paralizado, Pasteur siguió trabajando. En 1878 logró identificar y cultivar la bacteria que causaba el cólera aviar. Se dio cuenta de que los cultivos bacterianos antiguos ya no eran dañinos y que los pollos vacunados con ellos podían sobrevivir a la exposición a cepas silvestres de la bacteria. Además, su observación de que los pollos supervivientes excretaban bacterias dañinas ayudó a establecer un concepto que hoy resulta demasiado familiar en la era de la COVID-19: los «portadores sanos», asintomáticos, pueden seguir propagando gérmenes durante los brotes.

Tras el cólera aviar, Pasteur se dedicó a prevenir el ántrax, una plaga muy extendida entre el ganado y otros animales, causada por la bacteria Bacillus anthracis. A partir de su propio trabajo y del del médico alemán Robert Koch, Pasteur desarrolló el concepto de versiones atenuadas o debilitadas de los microbios para su uso en vacunas.

A finales de la década de 1880, demostró sin lugar a dudas que exponer al ganado a una forma debilitada de la vacuna contra el ántrax podía generar lo que hoy conocemos como inmunidad, reduciendo drásticamente la mortalidad del ganado.

El mortal virus de la rabia. Aunque se puede prevenir mediante la vacunación, la rabia aún causa la muerte de aproximadamente 59.000 personas en todo el mundo cada año.Image: Nano Clustering/Science Photo Library vía Getty Images

El avance de la vacuna contra la rabia

A mi juicio profesional, el descubrimiento de la vacunación contra la rabia es el más importante de todos los logros de Louis Pasteur.

A la rabia se la ha llamado el «virus más diabólico del mundo», que se transmite de animales a personas a través de una mordedura.

Trabajar con el virus de la rabia es sumamente peligroso, ya que la mortalidad se acerca al 100 % una vez que aparecen los síntomas y en ausencia de vacunación. Mediante una observación minuciosa, Pasteur descubrió que secar las médulas espinales de conejos y monos muertos de rabia daba lugar a una forma debilitada del virus. Al utilizar esa versión debilitada como vacuna para exponer gradualmente a los perros al virus de la rabia, Pasteur demostró que podía inmunizarlos eficazmente contra la enfermedad.

En julio de 1885, Joseph Meister, un niño francés de 9 años, recibió graves mordeduras de un perro rabioso. Ante la muerte casi segura de Joseph, su madre lo llevó a París para que Pasteur lo atendiera porque había oído que estaba trabajando para desarrollar una cura contra la rabia.

Pasteur aceptó el caso y, junto con dos médicos, administró al niño una serie de inyecciones durante varias semanas. Joseph sobrevivió y Pasteur conmocionó al mundo con una cura para una enfermedad universalmente mortal. Este descubrimiento abrió la puerta al uso generalizado de la vacuna contra la rabia de Pasteur hacia 1885, lo que redujo drásticamente las muertes por rabia en personas y animales.

Una vida digna de un Premio Nobel

Pasteur, en una ocasión célebre, dijo en una conferencia: «En los campos de la observación, el azar favorece solo a la mente preparada».

Pasteur tenía talento para aplicar su brillante mente científica —y preparada— a los dilemas más prácticos que afrontaba la humanidad.

Aunque Louis Pasteur murió antes de que se instituyera el Premio Nobel, sostengo que su extraordinaria trayectoria de descubrimientos y contribuciones a la ciencia en medicina, enfermedades infecciosas, vacunación, microbiología médica e inmunología lo sitúa entre los científicos más grandes de todos los tiempos.

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