Los médicos de Montreal ya pueden recetar una visita a un museo de arte

Seven Old Master and Nineteenth Century paintings that were looted by the Nazi's are unveiled at the Montreal Museum of Fine Arts, May 20, 2009. Three university beneficiaries of the Estate of Max Stern marked the fifth anniversary of the Max Stern Art Restitution Project by unveiling the Girl from the Sabine Mountains (far right) by Franz-Xavier Winterhalter (1805-1873) which was returned after an ownership dispute was won in American federal courts. REUTERS/Christinne Muschi (CANADA SOCIETY) - GM1E55L042801
Those behind the scheme think it could benefit mental and physical health.Image: REUTERS/Christinne Muschi
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La risa puede ser la mejor medicina, pero la cultura también hace maravillas por la salud. Esa es la idea que impulsa una nueva iniciativa en Montreal, Canadá, donde los médicos podrán recetar visitas gratuitas a museos de arte a pacientes con diversas dolencias, desde depresión y diabetes hasta enfermedades crónicas.

«En el siglo XXI, la cultura será para la salud lo que fue la actividad física en el siglo XX», predice Nathalie Bondil, directora general del Museo de Bellas Artes de Montreal, en Montreal Gazette. La innovadora institución ya se centra en el arte y el bienestar. Creó La Colmena del Arte, un estudio comunitario supervisado por un arteterapeuta donde los visitantes pueden crear sus propias obras, y programas que promueven el bienestar a través del arte, así como colaboraciones de investigación con médicos sobre los beneficios para la salud de las visitas a museos y una sala de consulta médica.

Image: Museo de Bellas Artes de Montreal

Ahora, une fuerzas con Médecins Francophones du Canada, una asociación de médicos francófonos, para que sus médicos miembros puedan recetar arte. Hélène Boyer, vicepresidenta de la asociación médica, explicó a la Gazette: «Cada vez hay más pruebas científicas de que la arteterapia es buena para la salud física. Aumenta nuestros niveles de cortisol y serotonina. Segregamos hormonas cuando visitamos un museo, y estas hormonas son responsables de nuestro bienestar».

La médica señala que el arte tiene un efecto positivo similar al del ejercicio en las personas y afirma: «Desde los años 80 recetamos ejercicio a nuestros pacientes porque sabemos que el ejercicio aumenta exactamente las mismas hormonas». Por eso, Boyer cree que las visitas a museos pueden mejorar el bienestar de pacientes de todas las edades y ofrecen una alternativa a recetar actividad física a quienes podrían correr riesgos al hacer ejercicio, como las personas mayores.

Boyer también señala que el arte puede ayudar a quienes padecen enfermedades físicas y mentales. «La gente suele pensar que esto solo es bueno para los problemas de salud mental; que es para personas deprimidas o con problemas psicológicos. Pero no es así», dijo Boyer.

El museo permitirá a los médicos recetar 50 visitas gratuitas al año para un paciente y sus cuidadores. Cada receta permitirá la entrada de hasta dos adultos y dos niños de 17 años o menos. De este modo, la receta cultural podría ser terapéutica no solo para quienes ya sufren a causa de una enfermedad, sino también como atención preventiva para los visitantes que acompañan a los pacientes.

En Estados Unidos, el Fondo Nacional para las Artes lleva más de una década colaborando con profesionales de la salud para integrar la cultura en los esfuerzos de curación. Muchos hospitales reconocen sus efectos beneficiosos. En un artículo de 2012 de The New York Times sobre los murales restaurados del Hospital Harlem de Nueva York, Chuck Siconolfi, arquitecto especializado en diseño de centros de salud, explicó que el arte es «una herramienta en la prestación de cuidados tanto como cualquier dispositivo radiológico o bisturí».

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